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Diez lugares que visitar en Ferrolterra sin las restricciones de movilidad

Te proponemos un plan por cada municipio que sale del cierre perimetral este viernes
Lagoa de Valdoviño
Lagoa de Valdoviño
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La pandemia parece haber dado un respiro a la población gallega. Tras tres meses de cierres perimetrales, los habitantes del área sanitaria de Ferrol podrán volver a moverse entre sus municipios. Aunque parte de los Concellos estuvieron abiertos durante un tiempo, el último mes supuso un encierro para todos. Por eso, ahora que se puede, os traemos una lista de diez lugares que visitar en Ferrolterra. Museos al aire libre, cascadas, playas, puertos marineros, monasterios, ríos... Un plan diferente para cada localidad que este viernes quedará "abierta al público" de las tres comarcas más septentrionales de la provincia.

Ferrol: Meninas de Canido

Mural de la ruta de las Meninas de Canido, en Ferrol.

Muchos ferrolanos estarán hartos de Ferrol después de estos meses de cierre perimetral. Pero igual que no se ha podido salir, tampoco se ha podido entrar en la ciudad naval desde gran parte de los municipios de comarca. Para quienes quieran visitar la capital de Ferrolterra, recomendamos un plan urbano que recorre parte de la zona histórica: la ruta de las Meninas de Canido.

Las Meninas de Canido son una oportunidad para visitar un museo al aire libre. Cuenta con más de 400 muestras de arte urbano a través de los murales y grafitis que dan vida y color a todo el barrio de Canido. La temática es común (la famosa obra de Velázquez), pero los estilos, formas, tamaños y enfoques son tan diversos como los artistas han participado en su elaboración. Incluso cuenta con una imagen que se atribuye al conocido artista callejero Banksy.

Narón: Monasterio do Couto

Monasterio de San Martiño do Couto, en Narón.

Si lo que prefieres es visitar otro tipo de arte, como la arquitectura, Narón ofrece una de las paradas obligadas del Camino Inglés en uno de sus enclaves naturales. Se trata del monasterio de San Martiño de Xuvia, más conocido como de O Couto por el nombre de la parroquia donde está situado. Está situado a escasos metros de la ría de Ferrol (llegó a tener un túnel que comunicaba con la orilla) y anexo al área recreativa de O Couto.

El monasterio de O Couto data del sglo IX, pero alcanzó su máximo esplendor con la llegada de la Orden de Cluny en el siglo XII. Su estilo se enmarca en el románico gallego. El mayor ejemplo de ello se encuentra en su iglesia, construída entre los siglos XII y XIII. En su interior aún se conservan sepulcros de la nobleza medieval de estilo gótico. Como sucede con la Catedral de Santiago, San Martiño de Xuvia fue reformado con el paso de años, por lo que cuenta también con añadidos de estilo barroco.

El monasterio, la iglesia y casa rectoral de O Couto fueron declaradas Bien de Interés Comunitario (BIC) con la categoría de monumento histórico-artístico en 1972. Además de formar parte de la ruta Xacobea, es el punto de partida del Camino de San Andrés de Teixido.

Neda: Fervenza del río Belelle

Fervenza do Río Belelle, en Neda.

Neda cuenta con una gran cantidad de zonas verdes, senderos y miradores que vale la pena visitar. Pero si por algo es conocida la que fuera capital del trigo en Galicia es por su pan. Este municipio es tierra de molinos, que incluso cuentan con su propia ruta a lo largo del río Belelle. Allí está uno de los lugares que queremos destacar en esta lista. Se trata de la Fervenza do río Belelle, una cascada de 45 metros de altura.

La Fervenza está situada en medio de un entorno natural, por lo que visitarla sirve como excusa para organizar un plan de senderismo. Hay varios miradores para disfrutar del espectáculo de agua que ofrece el río Belelle. Para llegar a ellos basta con seguir el camino que parte de la central hidroeléctrica que hay al pie de la cascada.

Para llegar a la Fervenza hay que seguir las señalizaciones desde el núcleo urbano de Neda hasta llegar a la aldea de O Roxal. Allí, junto al Pazo de Isabel II, se encuentra el aparcamiento donde es obligatorio dejar el vehículo. El resto del camino se debe hacer a pie por la carretera que transcurre paralela al río.

Fene: Los asientos más duros del mundo

Fene atesora entre sus fronteras un patromonio arqueológico poco conocido para los forasteros. Cuenta con varios ejemplares de mámoas megalíticas en buen estado, como las del monte Marraxón, en Sillobre. Allí se pueden visitar hasta 19 túmulos funenarios que datan de hace unos 5.500 años. El más grande está ubiacado en el punto más alto del municipio, O Coto do Rei, donde también se encuentra el petroglifo de Marraxón.

O Coto do Rei, además de guardar parte del tesoro arqueológico de Fene, funciona como mirador. La vista abarca desde la ría de Betanzos hasta los montes de Valdoviño. Un paisaje que se puede disfrutar sentado sobre "Os asentos máis duros do mundo". Cuatro bancos de piedra situados a 354 metros de altura sobre la ría de Ferrol.

Mugardos: Puerto

Puerto de Mugardos.

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza al oír Mugardos? Si la respuesta es "pulpo", quizá deberías optar por acercarte a su puerto. Está situado al final del paseo marítimo, por lo que llegar hasta él es una oportunidad para sentir la tradición marinera. A lo largo de su pasarela de madera se pueden ver los barcos flotando sobre la ría, las nasas amontonadas o el embarcadero donde atraca la lancha que une el municipio con Ferrol.

Además de las vistas de la ría, el paseo permite disfrutar de las coloridas casas marineras que caracterizan a los pueblos costeros de Galicia. Allí se encuentran también algunos de los bares y restaurantes que sirven el pulpo a la mugardesa. Con la apertura de las terrazas, el plan de visitar Mugardos puede incluir la degustación de su producto estrella.

Ares: Redes

Lugar de Redes, en Ares.

Después de unos meses viajando a través de la pantalla, es buen momento para conocer algunos de los escenarios de película que hay en Ferrolterra. Uno de ellos está en Ares. Se trata de Redes, un lugar de la parroquia de Caamouco donde se rodaron series como Padre Casares o películas como Julieta.

Redes es una pequeña localidad marinera que, pese a su reducida extensión, cuenta con su propio embarcadero y una playa. Sus viviendas coloridas a pie de ría (algunas tienen salida directa al mar), sus calles estrechas y su plaza de piedra le otorgan ese encanto que ha enamorado a turistas y directores de cine. Otro de sus puntos fuertes son las casas indianas, fruto de la emigración a América. Este tipo de construcciones en materiales nobles y de colores llamativos son comunes en buena parte del municipio de Ares, que cuenta incluso con una fiesta indiana.

Redes es peatonal en casi toda su totalidad. Es importante tenerlo en cuenta a la hora de ir en coche, ya que cuenta con un solo aparcamiento a la entrada de la población. Se accede a través de la AC-124.

Valdoviño: Playa de A Frouxeira

Playa de A Frouxeira, en Valdoviño.

La playa de A Frouxeira, en Valdoviño, es uno de los lugares que echaron de menos muchos ferrolanos durante los meses de cierre perimetral. Caminar por el paseo de madera, recorrer el arenal, admirar las olas o ver la puesta de sol son algunos de los planes que hacen de este rincón de la comarca en uno de los más turísticos. Incluso cuenta una emisión en streaming las 24 horas del día para aliviar la morriña.

La playa tiene más de tres kilómetros y medio de longitud, por lo que las aglomeraciones no son un problema. Si en vez de pasear prefieres disfrutar del paisaje, tambiés es el lugar adecuado. Las vistas abarcan desde el faro de Meirás hasta los acantilados de Cedeira. Otro de los lugares destacados es la laguna de A Frouxeira, considerada de gran valor ecológico por la cantidad de aves que la habitan. De hecho, está declarada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y humedal de importancia internacional.

Cedeira: Los acantilados más altos de la Europa continental

Mirador de Vixía de Herbeira, Cedeira. (Turismo de Galicia)

La pandemia parece haber dado un respiro a la población gallega. Y es que muchos se quejan de esa "falta de aire" que producen los cierres, restricciones y falta de vida social. Por eso, te recomendamos un lugar donde respirar hondo, mirar hacia el horizonte y despejar la mente tras los meses más duros de la segunda y tercera ola: Vixía de Herbeira, entre Cedeira y Cariño. Con sus 613 metros sobre el nivel del mar, es ni más ni menos que el acantilado más alto de la Europa continental.

Vixía de Herbeira además de por su altura, por tener en su cumbre una antigua garita de vigilancia que data de 1805. Las vistas abarcan desde el cabo Ortegal hasta la costa de San Andrés de Teixido. Es un buen lugar también para ver la fuerza del Atlántico rompiendo contra las rocas, aunque hay que tener cuidado con las rachas de viento.

Pese a estar es terreno compartido entre dos municipios, Vixía de Herbeira forma parte de la Ruta de los Miradores de Cedeira. Por eso, ir hasta allí es una oportunidad para bajar del coche, disfrutar de las vistas desde cualquiera de los acantilados que hay por el camino y ya de paso visitar San Andrés de Teixido. Para llegar, basta con coger el desvío de la DP-2204 en el casco urbano de Cedeira.

San Sadurniño: Castillo de Naraío

Castillo de Naraío, en San Sadurniño.

El respiro en las restricciones aún no ha llegado a Moeche, por lo que no se puede visitar el castillo que fue escenario de la Revuelta Irmandiña. En su lugar, proponemos otra fortificación que se encuentra en el municipio vecino de San Sadurniño, separado de la de Moeche por un sendero de 12 kilómetros. Se trata del castillo de Naraío, uno de lugares que fue testigo de la famosa revuelta del siglo XV.

Más que un castillo, lo que hoy queda en San Sandurniño son ruínas de la que fuera residencia de los Andrade y, posteriormente, cárcel para rebeldes, vasallos y morosos. Su origen no está claro, pero se cree que data del siglo XIV. Hoy se mantienen en pie tres muros una torre de 16 metros a la que le falta el tramo superior. Está protegido como Bien de Interés Comunitario (BIC).

El castillo de Naraío está construído sobre roca viva y se camufla con el entorno natural que lo rodea. Está situado en medio del espacio protegido de Xuvia-O Castro, a escasos metros del río. Para llegar a la fortaleza hay que seguir la AG-64 dirección a As Pontes, coger la salida de Penavidreira/Naraío y continuar por la AC-125.

As Somozas: Área recreativa de A Queiroaga

Si prefieres un plan tranquilo para descansar de estos meses o llevar a los niños a que jueguen en plena naturaleza, As Somozas es tu lugar. Allí se encuentra el área recreativa de A Queiroaga. Situada a orillas del río Mera, está rodeada de una densa vegetación formada por árboles autóctonos y algún que otro eucalipto.

Cuenta con bancos, mesas, fuentes, barbacoas... Y esconde un pequeño molino en sus inmediaciones. Fabricado con piedra y con el tejado de pizarra, sirve como ejemplo de cómo eran estas construcciones tradicionalmente. Para llegar, hay que llegar al núcleo de As Somozas y coger la AC-110 dirección Cerdido y tomar el desvío de la CP-4906, donde ya está señalizada A Queiroaga.

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