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El número 8 de la avenida de Oza es una obra de Antonio Tenreiro y Peregrín Estellés. Un edificio racionalista construido en un contexto histórico muy duro de escasez y tristeza que, sin embargo, es una muestra de uso del lenguaje y la creatividad en favor de la dignidad arquitectónica de la ciudad
La Gran Antilla es uno de los comercios más antiguos de A Coruña, atribuido al arquitecto Julio Galán Carvajal, su lenguaje modernista lleva décadas fijado en la memoria de quien recorre la ciudad. Sus colores y la tipografía de su fachada se convierten en un reclamo cargado de memoria
Betanzos no siempre estuvo en el mismo sitio. En el siglo XIII, la población se mudó de Betanzos O Vello, situado al otro lado del Mandeo
En 1986, el taller de arquitectura de Ricardo Bofill realizó una propuesta urbana para Coruña. En ella aparecían ideas como la creación de un paseo marítimo, pero también el uso de un lenguaje clásico postmoderno ajeno a la identidad urbana de la ciudad. Polémico y utópico desde numerosas perspectivas, nunca se realizó, pero permitió impulsar el debate, nunca detenido, sobre la forma, imagen, función y estructura de la ciudad
El desaparecido cine Finisterre es obra de Ramiro Mariño Caruncho, hijo del icónico arquitecto coruñés Pedro Mariño. Construido en 1948, en plena posguerra, refleja una tipología arquitectónica en la que cine y la arquitectura se ensamblan buscando una estructura, morfología y estética comunes
Protegido por el Docomomo este conjunto de viviendas construido en 1972, son un magnífico ejemplo de modernidad adaptada al hábitat natural de un lugar y su cultura intrínseca. Obra del arquitecto Carlos Meijide, se puede reconocer en ellas algunos aspectos de la arquitectura residencial que le interesaban particularmente y que investigaba con cada proyecto
El barrio de Zalaeta se percibe como un área residencial moderna cuya escala contrasta con la ciudad inmediata. Su pasado industrial y militar ha determinado una morfología urbana que con el paso del tiempo se ha integrado en la ciudad. Su nombre aún refleja su pasado
El edificio de la ONCE situado en los cantones es obra del estudio de arquitectura Mateu i Bausells. Una obra construida en la década de los noventa que describe un momento de transición en plena posmodernidad arquitectónica con precedentes sobrios pero también experimentales
Una agrupación que nació en los márgenes durante los años 60 y que con el paso del tiempo ocupó todos los focos. Más de 40.000 socias se benefician de sus talleres de arte, idiomas, informática e historia
Torre Coruña es uno de los edificios en altura que caracterizan el desarrollo urbano de A Coruña a partir de la década de los sesenta. Obra de los arquitectos Santiago Rey Pedreira y Juan González Cebrián, es una propuesta innovadora para una tipología en apariencia rígida. Última residencia del artista Luis Seoane y Maruxa Fernández, su presencia revela una nueva mirada sobre la ciudad
El desaparecido mercado de Monelos es una obra del arquitecto Antonio Vicéns Moltó. Construido a mediados de los cincuenta, se trata de una construcción modesta fruto de la necesidad que, sin embargo, forma parte de la memoria del lugar y la arquitectura de una época.
El Centro universitario de Ciencias da Saúde de A Coruña es un proyecto resultado de un concurso realizado en 1994 en el que resultó ganadora la propuesta del arquitecto Manuel de las Casas. Su obra sirve de mecanismo de conciliación entre el lugar, la obra original de Pedro Mariño y la vida contemporánea desde una perspectiva crítica y honesta.
Grandes rascacielos, un monumento franquista, un nuevo estadio de Riazor y un parque de atracciones son algunas de las propuestas urbanísticas que tuvo la ciudad, aunque finalmente ninguna se hizo realidad
Estos espacios se han erigido en dinamizadores culturales de la ciudad, que ha acogido en los últimos años la apertura de más negocios que apuestan por los barrios acogiendo desde presentaciones hasta conciertos
La Casa de Socorro del barrio de Santa Lucía, es una obra del arquitecto Pedro Mariño que desapareció con la modernización del trazado urbano. Si bien es un edificio muy modesto, se puede comprender como imagen de una etapa histórica, y de las grandes transformaciones sociales de la ciudad
Las arquitecturas cotidianas son las que finalmente dan forma a la ciudad. Las viviendas en la calle Miguel Servet proyectadas por Peregrín Estellés en 1931, son un ejemplo de la renovación vanguardista que comenzaba a aplicarse en esta tipología edificatoria en la década de 1930.
El arquitecto Manolo Gallego proyectó esta obra entre 2000 y 2002 en el campus de Elviña. Situada en la transición del campus con el tejido rural adyacente, la facultad se integra en el lugar desde una comprensión profunda del territorio y su paisaje cultural
Esta visita guiada recupera un eslogan turístico del pasado para poner una “sonrisa” y una nueva mirada sobre el corazón del barrio de la Pescadería de los siglos XIX y XX
A principios del siglo XX A Coruña busca convertirse en una ciudad de veraneo burguesa como Santander o San Sebastián. Los jardines de Méndez Nüñez se conciben como un gran vestíbulo en el que la arquitectura vanguardista y monumental se convertiría en identidad urbana. El arquitecto Antonio López Hernández propone una interesante propuesta para un casino en 1914
El número 1 de la calle Picavia, es uno de los edificios que forman parte de la manzana prototipo proyectada por Faustino Domínguez y Coumes-Gay, como ideal para el primer ensanche coruñés proyectado por el arquitecto Juan de Ciórraga entre 1878 y 1885. Bajo este aspecto sereno y armónico se esconde una historia de espionaje, y es que a veces la arquitectura se utiliza para funciones imprevistas.
A Coruña es una ciudad en la que el mar y el cielo cambian de color de manera constante. La influencia del paisaje, de la memoria y la cultura del lugar crean una arquitectura singular en la que el color está presente, aunque en ocasiones comienza a desvanecerse.
Las torres de Mantiñán, obra de José Ramón Miyar Caridad y Rodolfo Ucha Donate, fueron construidas a finales de los setenta entre la calle Barcelona y la Ronda de Outeiro. Las torres son obras pertenecientes a una época, con su altura y su ritmo definen un volumen sobrio que, hoy en día se somete a la crítica de quienes habitan la ciudad
Las arquitecturas desaparecidas son, a veces, más reveladoras que las obras construidas. Muestran la realidad de un tiempo, una utopía muy real que en esta obra de Tenreiro Brochón sirve de reflejo a la modernidad
El proyecto de la plaza de María Pita, definió una obra de estética homogénea en la que sería la plaza más importante y representativa de la ciudad. Pero la fachada posterior de cada uno de los edificios que dan a la plaza se encuentra libre de las restricciones del proyecto de la plaza mostrando edificios tan singulares como el número 3 de la plaza.
El hotel Riazor, inaugurado en 1964 es obra de los arquitectos Santiago Rey Pedreira y Juan González Cebrián. Una obra singular en su contexto que define un punto de inflexión en la relación de la ciudad con la playa, pero también un cambio en la morfología urbana y en la construcción de espacios para el ocio
El edificio situado en la calle Orzán 96 del arquitecto Pedro Mariño es una obra en la que la envolvente aparece como un gran vestido que esconde y muestra la arquitectura al mismo tiempo. Construido en 1927 ocupa una posición urbana singular y subraya la presencia de las obras modernistas en la ciudad
La fábrica de hielo, demolida en 2009, fue diseñada por el arquitecto Rey Pedreira en 1943 junto con el ingeniero Rodolfo Lama. La obra, con una estructura singular compuesta a base de cáscaras de hormigón, fue, a pesar del abandono de sus últimos años, una muestra de patrimonio industrial
El edificio de Nuevos Ministerios es una obra del arquitecto Ignacio Bescansa. Terminado en 1977, la modernidad de esta obra forma parte del enorme desarrollo urbano de Elviña y el Barrio de las Flores, una intervención que no era ajena para el arquitecto
El edificio de viviendas en el número 10 de la Calle Santiago de la Iglesia, es una obra racionalista del arquitecto Antonio López Rodríguez, autor de la terraza de Sada, de la casa Salorio o de la casa Arambillet que le convirtieron en icono del modernismo coruñés. Esta obra sin embargo, es un proyecto silencioso y discreto
El proyecto encargado por el alcalde José Pérez Ardá incluía la construcción de montañas rusas, un zoológico y una torre de 100 metros de alto