Fabada de Casa Morán, ganadora de La Mejor Fabada del Mundo 2025.

Fabada de Casa Morán, ganadora de "La Mejor Fabada del Mundo" 2025.

Reportajes gastronómicos

El concurso que sube el nivel de la fabada en Asturias: este restaurante lleva 10 años triunfando

'La Mejor Fabada del Mundo' lleva celebrándose 16 ediciones y su participación ha provocado una mayor motivación para utilizar ingredientes de mejor calidad en la receta.

Más información: En este pueblo de Murcia sirven una de las mejores fabadas de fuera de Asturias

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Durante décadas, la fabada fue un asunto íntimo. Un plato de casa, de cuchara lenta y despensa propia. “Históricamente era un plato que sobre todo se cocinaba en las casas”, recuerda el asturiano David Fernández-Prada, periodista y director del concurso 'La Mejor Fabada del Mundo'.

En la Asturias rural, “casi todo el mundo tenía una pequeña huerta en la que plantaba fabes” y practicaba la matanza del cerdo. Estaba todo al alcance .

Pero ese modelo se fue diluyendo. “El cambio de paradigma, con la incorporación de la mujer al trabajo, hizo que ya casi nadie atendiera la huerta”, explica.

Fabada de Casa Morán, ganadora de La Mejor Fabada del Mundo 2025.

Fabada de Casa Morán, ganadora de "La Mejor Fabada del Mundo" 2025.

La fabada dejó de ser cotidiana en los hogares y encontró refugio en la hostelería. Durante años, eso sí, con pocos nombres propios: apenas un par de restaurantes emblemáticos sostenían la reputación del plato.

"Era Casa Gerardo, que tiene una historia de más de 100 años y que ha hecho una pequeña revolución con la fabada, en una línea un poco más moderna y la otra referente era la de La Máquina" comenta Fernández.

La idea del concurso nace de una necesidad. “Cada vez que íbamos a un restaurante, siempre me decía la gente: ‘yo tengo la mejor fabada del mundo’”. Una frase repetida hasta la saciedad en Asturias. “Todo el mundo presumía de tener la mejor fabada”, recuerda.

Grabación de la presentación de una fabada durante el concurso.

Grabación de la presentación de una fabada durante el concurso.

A partir de unas jornadas locales en Villaviciosa, se decidió abrir la participación. “¿Por qué no ampliamos esto a todo el mundo que quiera participar y hacemos algo más ambicioso?”, se plantearon. El resultado fue una primera edición casi experimental: “solo se nos apuntaron 13 restaurantes”. Hoy, el límite está en 100. “No tengo tiempo a visitar más fabadas a lo largo del año”, admite.

Conquistar el mundo con una fabada

El verdadero punto de inflexión llegó cuando se comprobó el impacto real del premio. “A partir del tercer año, todos los restaurantes de cocina tradicional vieron que ganar el concurso les cambiaba la vida”.

“A Casa Chema les cambió el mundo”, cuenta. Fueron los primeros ganadores y, además, los únicos que han repetido victoria en 2011 y 2017. Un hito que no se ha vuelto a repetir: “esa gente tiene su magia”.

Pero el fenómeno va más allá de un caso concreto. “Los ganadores multiplican la facturación total del restaurante más de un 30%”. Y el efecto no es efímero: “Chema sigue viviendo de haber ganado la fabada… lleva diez años viviendo de la fabada”.

Casa Chema ha sido ganador del concurso en 2011 y 2017.

Casa Chema ha sido ganador del concurso en 2011 y 2017.

Otros ejemplos lo refuerzan: “El Llar de Viri, que ganó en 2013, sigue viviendo de la fabada”. El premio se ha convertido en una marca permanente, en un imán de clientes.

Más allá del impacto económico, el concurso ha provocado un cambio profundo en la cocina. “Ha permitido que haya una motivación para tener un mejor producto y dar un mejor plato”.

Antes, reconocen, no siempre era así. “Si la faba de Bolivia valía 5 euros y la de Asturias 10, te metían faba de Bolivia”. El problema: “era una faba que rompía, más pellejuda”.

Hoy, eso ha cambiado en los restaurantes que compiten en serio. “La faba boliviana no es una opción porque se nota mucho la diferencia”. La presión por llegar a la final y la visibilidad que conlleva ha elevado el nivel medio. “Antes no se mimaba tanto el producto. Ahora sí”.

De dos templos a cuarenta direcciones

El resultado es un nuevo mapa gastronómico. “Que ahora mismo no haya dos restaurantes que hagan bien la fabada, sino más de 40, es de lo que más orgullosos estamos”.

El concurso ha descentralizado la excelencia. Ya no hay que peregrinar a un par de direcciones míticas: “tienes referencias prácticamente por toda la región”. Desde el oriente hasta el occidente, incluso en pueblos remotos.

Y eso también mueve turismo. Hace que no se concentre todo en dos puntos. La fabada se ha convertido en un motivo para recorrer Asturias y más allá.

El alcance del certamen ha cruzado fronteras. “Se ha apuntado gente de Bruselas, de Londres… incluso de República Dominicana”. Algunos han llegado a la final.

Pero la logística es exigente. “Los que vienen de fuera tienen que cocinar aquí”, explican. Viajan, alquilan una casa rural o colaboran con cocinas locales. “Si no, sería inviable”. Actualmente, el equilibrio es claro: “un 65% de concursantes son asturianos y un 35% de fuera”.

En un contexto donde las valoraciones online dominan, el concurso presume de rigor. “Siempre se visitan de forma anónima todos los restaurantes y cambio cada año el jurado”.

El objetivo es evitar cualquier sesgo. “No quiero generar climas de confianza ni posibles cambalaches”. El esfuerzo es enorme: implica recorrer toda España —“hasta Águilas, en Murcia”— para catar cada fabada en su entorno real. Frente a eso, no cree "en el voto por internet, es muy manipulable”.

La fabada como destino

Hoy, ser finalista ya es un logro con impacto. “Solo con pasar a la final ya hay una repercusión muy grande”. Muchos lo exhiben con orgullo en sus cartas.

Y el público responde. “La gente se lo toma muy en serio… luego van a ver si realmente estaba tan buena”. El concurso no termina con el veredicto: continúa en la experiencia del comensal. Dieciséis ediciones después, el balance es contundente. La fabada ha dejado de ser solo un plato, sino un icono universal.

Finalistas de la pasada edición del concurso.

Finalistas de la pasada edición del concurso.

Este martes el concurso ha anunciado a los finalistas de la XVI edición del concurso, que en su mayoría proceden de Asturias, salvo uno en Madrid y otro en Granada que han pasado a esta fase.

La gran final, que contará con un jurado entre los que se encuentran Esther Manzano (Casa Marcial, 3 estrellas Michelin) e Isaac Loya (Real Balneario de Salinas, 1 estrella Michelin) , se celebrará el próximo 21 de abril en Villaviciosa entre estos 23 participantes:

  • Casa Eladia (Villaviciosa, Asturias)
  • Casa Menéndez (Águilas, Murcia)
  • Casa Morán (Collanzo, Aller, Asturias)
  • Casa Pedro Parres (San Juan de Parres, Asturias)
  • Chigre Tresali (Villaviciosa, Asturias)
  • Del Alba (Avilés, Asturias)
  • El Dólar (Oviedo, Asturias)
  • El Rincón de Adi (Oviedo, Asturias)
  • La Casona de la Montaña (Oviedo, Asturias)
  • La Consistorial (Mieres, Asturias)
  • La Llosa (Oles, Villaviciosa, Asturias)
  • La Montera Picona (Gijón, Asturias)
  • La Raíz 15 (Siero, Asturias)
  • La Sauceda (Buelles, Peñamellera Baja, Asturias)
  • La Tabernilla de Oviedo (Oviedo, Asturias)
  • Merendero de Covadonga (Covadonga, Asturias)
  • Mesón Sidrería Arturo (Madrid)
  • Michem (Villabona, Llanera, Asturias)
  • Restaurante Cubia (Oviedo, Asturias)
  • Río Astur (Gijón, Asturias)
  • Sabores de Patry (Granada)
  • Sidrería Bedriñana (Villaviciosa, Asturias)
  • Sidrería Prida (Nava, Asturias)