Vista de Sanlúcar (Cádiz)

Vista de Sanlúcar (Cádiz) iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo ideal para comer los mejores langostinos y recorrer a pie sus viñedos: Conjunto Histórico-Artístico

Unos vinos únicos en España, carreras de caballos en la playa y mucho sabor a mar.

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Huir de la ciudad hasta un destino donde el Atlántico se cuela en el aire, en las bodegas, en la copa de manzanilla y hasta en la forma de sentarse a comer sin mirar el reloj.

Sus viñedos, claramente marcados por la influencia costera, no son exactamente un decorado de uvas frente a la playa, pero sí forman parte de un paisaje donde el vino y el mar se entienden a la perfección.

A eso se suman los langostinos más famosos de Cádiz, las tabernas, las puestas de sol y unas calles que invitan a perderse en ellas.

Ese lugar es Sanlúcar de Barrameda, asomado a la margen izquierda de la desembocadura del Guadalquivir y frente al Parque Nacional de Doñana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.

Sanlúcar tiene aire señorial y casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1973. Su trazado se divide en dos zonas: el Barrio Alto, el núcleo monumental de calles estrechas, fachadas blancas y palacios y el Barrio Bajo, más popular, que baja hacia el río y las playas.

De su desembocadura zarpó en 1519 la expedición de Magallanes y Elcano que daría la primera vuelta al mundo, y por aquí pasó Colón rumbo a su tercer viaje a América en 1498.

La cuna de la manzanilla y sus bodegas centenarias

Si algo define a Sanlúcar es la manzanilla, un vino blanco seco, pálido y aromático que solo puede llamarse así si nace aquí.

Su secreto está en la crianza biológica bajo velo de flor, un fenómeno que se produce en algunos vinos del Marco de Jerez gracias al microclima atlántico.

La producción moderna en sus bodegas arranca en el siglo XVIII, y desde 1964 cuenta con Denominación de Origen propia, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda.

Pasear por sus bodegas es hacer un viaje en el tiempo. La tradición vinatera de Delgado Zuleta se remonta a 1744, lo que la convierte en una de las casas más antiguas del Marco; suya es La Goya, una de las manzanillas más reconocidas del mundo.

La Cigarrera, bodega familiar y con mucho encanto, tiene sus orígenes en 1758. Por su parte, Hidalgo La Gitana, que fue fundada en 1792 por José Pantaleón Hidalgo durante el reinado de Carlos IV.

Sigue en manos de la misma familia -ya en su octava generación- y elabora la célebre manzanilla La Gitana con uvas de sus pagos de Balbaina y Miraflores, esos viñedos de albariza mecidos por el poniente que forman parte del paisaje de Sanlúcar.

Mención aparte merece Barbadillo, fundada en 1821 por Benigno Barbadillo y su primo Manuel López Barbadillo. La firma embotelló su primera manzanilla en 1827 y hoy alberga un Museo de la Manzanilla, además de elaborar algunos vinos icónicos como Solear o el blanco Castillo de San Diego.

Carreras de caballos sobre la arena

Una de las fotos más llamativas en este rincón Atlántico son las Carreras de Caballos de Sanlúcar. Se celebran cada agosto en las playas de la desembocadura del Guadalquivir, frente a Doñana, y son las más antiguas de cuantas se mantienen en España, con origen documentado en 1845.

Nacieron como una actividad para fomentar la raza caballar andaluza y hoy son Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Se disputan en dos ciclos de tres jornadas, en fechas que marca la bajamar: el mar se retira y deja un hipódromo natural sobre la arena mojada, donde los purasangres galopan bajo la puesta de sol.

¿Qué comer en Sanlúcar?

El rey indiscutible es el langostino de Sanlúcar (Penaeus kerathurus), de cola azulada y carne firme y dulce, criado en el estuario del Guadalquivir gracias a los nutrientes que recibe de Doñana.

A su lado, una cocina marinera sencilla no necesita de mucha evolución para ganarse admiradores. Tortillitas de camarones, papas aliñás, acedías, chocos, guisos marineros son algunas de las raciones que son casi obligatorias en cualquier visita.

Para probarlo todo, restaurantes como Casa Bigote (Bajo de Guía), abierta en 1951 como humilde taberna marinera de la familia Bigote, hoy es Bib Gourmand de la Guía Michelin.

Sus langostinos son legendarios y su sala superior tiene unas impresionantes vistas a la desembocadura. Cocina marinera sin artificios para disfrutar de frituras, guisos y producto de la lonja de Bonanza.

O El EspejoGastrobar (Barrio Alto), instalado frente al Ayuntamiento, en las antiguas caballerizas de la Posada de Palacio, un edificio del siglo XVIII.

Ahí el chef sanluqueño José Luis Fernández Tallafigo firma una cocina global de producto local con pescados de la lonja, verduras de los navazos y una espléndida carta de vinos del Marco.

Rutas a pie para un día perfecto

El Barrio Alto monumental. Empieza en la Plaza del Cabildo y el Mercado de Abastos, sube por la Cuesta de Belén hasta Las Covachas, la galería gótica de mercaderes con sus sierpes.

Plaza del Cabildo

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Continúa al Palacio de Orleans-Borbón (actual Ayuntamiento, de jardines públicos), el Palacio Ducal de Medina Sidonia, la Iglesia de Nuestra Señora de la O y corona la mañana en el Castillo de Santiago (siglo XV), con vistas al río y a Doñana.

Del río al mar. Baja hacia la Calzada de la Duquesa Isabel y enfila el Paseo de la Calzada hasta Bajo de Guía, el viejo barrio pesquero.

Aquí puedes embarcar en el paseo en barco por Doñana o seguir caminando por las playas -Bajo de Guía, La Calzada, Las Piletas y La Jara- para ver caer el sol tras las dunas del parque.