Image: Una liturgia común

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Novela

Una liturgia común

Joan Didion

11 octubre, 2007 02:00

Foto: Archivo

Trad. Olivia de Miguel Global Rhytm. Barcelona, 2007 286 páginas. 18,50 euros

Treinta años ha tardado en publicarse en nuestro país una de las más famosas y reconocidas novelas de Joan Didion (Sacramento, California, 1934), Una liturgia común (1977). Y esas tres décadas se dejan notar en el trasfondo histórico de la novela: una república bananera de Centroamérica, gobernada según los modelos típicos del período en que transcurre, finales de los años 70. Y, sin embargo, y aunque en 1983 la propia Didion publicase Salvador, un libro de ensayos sobre la tragedia que entonces asolaba ese país, en realidad la ambientación histórica de la novela, que hoy pudiera resultarnos trasnochada, apenas si interfiere directamente en la trama literaria.

La narradora es Grace Strasser-Mendana, quien por matrimonio entró a formar parte de la familia más poderosa de la República de Boca Grande. Grace enviudó hace tiempo y es la administradora única de la mayor fortuna de su país. Uno de sus cuñados fue Presidente y murió asesinado; sus otros dos cuñados andan involucrados en cuanto negocio turbio se trapichea en Boca Grande, y su hijo es una especie de dandi, un niño mimado para quien la política se ha convertido en un pasatiempo. Y ahora, viendo próximo el momento de morir, Grace decide contar la historia de Charlotte Douglas, una compatriota norteamericana que un día recaló en Boca Grande, como si fuera otra etapa más en su vida, pero que terminó por quedarse y, finalmente, morir en una de las habituales revoluciones.

Confiesa Grace: "Moriré (y bastante pronto, de cáncer de páncreas), ni esperanzada ni todo lo contrario. Lo único que me interesa de Charlotte Douglas es lo relacionado con su paso por Boca Grande, porque el significado de su estancia se me escapa." (pág. 22); como quiera que sea reconocerá la narradora ya finalizada la novela: "Lo único que sé ahora es que… cada vez estoy menos segura de que esta historia haya sido una historia de autoengaño." (pág. 286). Al mismo tiempo, también apreciamos sutiles pinceladas en las que la misma Grace reconoce que tal vez la realidad no sea como ella la está narrando; así, al tratar a la hija de Charlotte, Marin, personaje central en torno al cual pivota la vidade su madre, Grace menciona como es "la parte menos fidedigna de lo que sé." (pág. 63).

Indudablemente, Charlotte era una mujer desconcertante. Desde el punto de vista de la narradora, "Era virgen en historia, inexperta en política, con sorprendentes lagunas en sus conocimientos de cultura general." (pág. 64) Conocía, por ejemplo, las diferencias entre el POUM y el PSUC, pero pensaba que la II Guerra Mundial se había iniciado en Pearl Harbour. Después se nos narra cómo su hija Marin se convirtió a los 18 años en terrorista. Desde ese momento, la hija desapareció de la vida de Charlotte aunque para ella Marin siempre estuviese presente, convirtiéndose en el verdadero epicentro de su vida. Años más tarde, la desdicha seguirá acosando a Charlotte, pues perdería otro hijo a los pocos días de nacer, pero su recuerdo resultamucho menos traumático y decisivo comparado al de Marin. Pero tan singular como la particular Charlotte es la propia Grace, aunque por desgracia apenas si nos deja entrever pequeños retazos de lo que ha sido su vida. Podemos, eso sí, entender lo que ocurre en la anodina Boca Negra -incluso las cotidianas revoluciones están auspiciadas por algún miembro de la familia Strasser- como una suerte de metáfora de la propia vida de Grace. Desde esta perspectiva la relación Grace-Charlotte alcanza una novedosa dimensión en cuanto al "significado de su estancia", pues la propia Grace menciona como "Charlotte consideraba ‘real’ y crucial para ella todo lo referente a la situación geográfica de Boca Grande." (pág. 207) Mención especial merece el estilo ágil y directo, de inequívoca evocación hemingwayana.