Montaje de la entrada a la bodega Pago de Tharsys con Rebeca García.

Montaje de la entrada a la bodega Pago de Tharsys con Rebeca García.

Sociedad

Ni Rías Baixas ni Ribeira Sacra: esta es la bodega familiar que elabora vino albariño cerca del mar Mediterráneo

Pago de Tharsys se ubica en Requena y recientemente ha sido reconocida por la Comisión Europea como vino de pago.

Más información: El municipio donde más ha subido el precio del alquiler en España: allí murió Isabel la Católica y tiene castillo

Publicada

Las claves

Pago de Tharsys, una bodega familiar en Requena (Valencia), ha sido reconocida como Vino de Pago por la Comisión Europea.

La bodega elabora vino albariño cerca del Mediterráneo, rompiendo el tradicional vínculo de esta uva con la DO Rías Baixas.

Ubicada a 800 metros de altitud y con un microclima propio, la bodega cultiva diversas variedades como albariño, garnacha, merlot y bobal.

Pago de Tharsys apuesta por pequeñas producciones, respeto al entorno y una firme orientación hacia la calidad.

España es algo más que sol y paella. Si nos centramos en el mundo del vino, cuenta con 96 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) que se reparten de la siguiente manera: 67 DO (Denominaciones de Origen), 2 DOCa (Denominaciones de Origen Calificadas), 19 VP (Vinos de Pago) y 8 Vinos de Calidad.

Una de las últimas bodegas que ha sido reconocida como Vino de Pago por la Comisión Europea ha sido Pago de Tharsys. Una bodega familiar, ubicada en Requena (Valencia), a 70 kilómetros del Mediterráneo, que cuenta con otras señas de identidad.

Por ejemplo, cuando se habla de albariño, se identifica con la DO Rías Baixas. Sin embargo, Pago de Tharsys elabora su blanco con esta variedad, así como su vino dulce.

Vino de pago

La bodega está situada a una altitud de 800 metros sobre el nivel del mar, rodeada de 14 hectáreas de viñedo. Un territorio marcado por suelos calizos, formados hace millones de años en torno a una antigua laguna, y cuenta con un microclima propio, lo que diferencia a sus vinos de los de su entorno.

Hechos que fueron suficientes para que la Comisión Europea aprobase su denominación como Vino de Pago en octubre de 2025. “Llevábamos más de diez años esperando este reconocimiento”, afirma Rebeca García, segunda generación de la familia.

Porque la bodega fue fundada por su padre, Vicente García, en la década de los 80 del pasado siglo XX. Tras su paso por el mundo del cava en Cataluña, decidió regresar a su tierra natal y desarrollar su propio proyecto. ¿Y por qué albariño?

“Porque su primera experiencia fue en Galicia, donde estuvo de profesor de enología en Verín”, recuerda su hija. “Allí se enamoró de la uva albariño”

Una uva, plantada en una hectárea, que se recolecta en vendimia nocturna y que da como resultado un vino “con acidez pero no tanta”. También elaboran un dulce gracias al asoleado de las uvas.

Pero más allá de la uva albariño, la bodega tiene otras. Por ejemplo, con la garnacha recogida también de noche se elabora un rosado fermentado en barrica de roble francés. “El resultado es un rosado sutil, elegante, con notas florales y una frescura y acidez envidiables”, describe Rebeca García.

Y, si hablamos de tintos, con uva merlot tienen Argila, intenso y aromático; y con uva bobal, Diana García, elegante y fresco que nace de viñas viejas. Sin olvidar los vinos espumosos DO Cava y vino tranquilos.

“Somos jóvenes pero con un alma vieja”, concluye Rebeca García. “Pequeñas producciones, respeto por el entorno y una apuesta firme por la calidad frente al volumen nos define”.