Donato, de 36 años, vive más cerca de Ávila que de la capital

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Sociedad

Donato trabaja en Madrid y vive en un pueblo a una hora de la capital: "Pago 460 euros por un piso de 25 m²"

Los precios de la vivienda obligaron a Donato a dejar Madrid y buscar un pequeño estudio con patio lejos de la capital.

Más información: Rafa, propietario de 9 pisos en alquiler: "Estoy cobrando 6.000 € al mes, y los que me costaron 40.000 € valen 75.000 €"

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Las claves

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Donato, de 36 años, trabaja en Madrid pero vive en Robledo de Chavela, a casi una hora de la capital, por el alto precio de los alquileres.

Paga 460 euros mensuales por un estudio de 25 m² sin habitaciones separadas, más suministros que elevan el gasto a 500 euros.

Su vivienda es pequeña y carece de horno y lavavajillas, pero dispone de un patio más grande que la propia casa.

Donato destina aproximadamente el 33% de su sueldo de 1.300 euros al mes al alquiler, cuando hace 10 años por ese precio se conseguía un piso de al menos dos habitaciones.

Madrid se queda pequeña para quienes ya no pueden permitirse vivir cerca de la capital. El alquiler ha disparado los precios y cada vez son más los que se ven obligados a ampliar el mapa y buscar vivienda a kilómetros de distancia.

Donato , de 36 años, es uno de ellos. Su historia pone de manifiesto que el problema de la vivienda no afecta únicamente a los jóvenes, sino también a quienes ya han superado los 30 y siguen buscando un hogar que puedan pagar.

Su caso forma parte de las tres historias que recoge Súper Geografía en un vídeo que retrata las dificultades de perfiles muy distintos para acceder a una vivienda.

El reto del alquiler

Antes de mostrar su casa, Donato se presenta de manera natural: "Soy Donato, tengo 36 tacos y ahora vivo en la montaña". Reside en Robledo de Chavela, un municipio de la Comunidad de Madrid situado en pleno corazón de la sierra.

"Estamos a unos 50 minutos en coche del centro de Madrid", explica Donato, quien lo resume con ironía: "Estamos más cerca de Ávila que de Madrid, imagínate".

La vivienda que ocupa es un piso bajo con patio. Nada más comenzar el recorrido, Donato bromea sobre el lugar: "Es una cueva".

Sin embargo, enseguida concreta cómo es realmente el espacio: "Es un estudio pequeñito, pero tiene su patio propio".

En cuanto a sus especificaciones, Donato deja claro las medidas exactas de su vivienda: "Tiene 25 metros cuadrados, pero el patio no cuenta".

Por ello, todo está integrado en una sola estancia, donde salón, dormitorio y cocina comparten el mismo espacio, sin habitaciones separadas.

El precio del alquiler es el principal motivo por el que ha acabado viviendo tan lejos. "Estoy pagando 460 euros, sin incluir suministros ni nada; eso viene aparte", explica.

Además del alquiler, se suman otros gastos relacionados con la vivienda: "Luego, aparte, pago luz e internet, que suman un total de 500 euros".

Aun así, Donato reconoce que "es barato si lo comparamos con lo que se paga en el resto de la Comunidad de Madrid".

En cuanto al estado del piso, Donato muestra sus limitaciones: "Aquí está la cocina, le falta horno y lavavajillas, pero no está nada mal".

Para adaptarse, ha buscado soluciones prácticas: "No tengo horno, pero tengo AirFrier, que me ayuda bastante".

Cada metro está aprovechado al máximo, desde el sofá cama hasta los armarios, e incluso el patio, que supera en tamaño al interior: "El patio es más grande que la casa".

A su vez, el esfuerzo económico es también evidente: "El ingreso que tengo está en torno a los 1.300 euros, y 500 los tengo que meter aquí", señala. En términos porcentuales, lo resume con claridad: "Se va un 33% de mi sueldo, más o menos".

Al mirar atrás, la comparación es contundente: "Hace 10 años, por el mismo precio, tenía un piso de mínimo dos habitaciones".