Alfredo, ganadero en España.

Alfredo, ganadero en España. YouTube (@emprendedoresviajerostv)

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Un ganadero en un pueblo en Aragón: “Cuando era niño éramos 9, ahora solo quedo yo, no han querido seguir”

Alfredo es el último ganadero de su pueblo porque no hay jóvenes que quieran dedicarse a esta línea de trabajo.

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Las claves

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Alfredo es el último ganadero en Urdués, un pequeño pueblo del Pirineo aragonés, donde antes había hasta nueve ganaderos.

La falta de relevo generacional ha provocado que la tradición ganadera desaparezca progresivamente del pueblo.

Convertirse en ganadero en la zona requiere una gran inversión inicial, rondando los 260.000 euros entre ganado, maquinaria y nave.

Alfredo destaca la dureza y dedicación del oficio, pero afirma que no cambiaría su forma de vida por nada pese a las dificultades.

Urdués es una localidad española situada en el Pirineo aragonés, concretamente en Huesca, Aragón. Entre su medio centenar de habitantes se encuentra Alfredo, el único ganadero que queda.

A pesar de ser un pueblo tradicionalmente dedicado a la agricultura y la ganadería, la falta de relevo generacional ha hecho que esta costumbre acabe perdiéndose.

Por esto, Alfredo contó en una entrevista con María Pilar Dancausa, asesora empresarial y creadora de contenido, cómo ha llegado la situación hasta aquí y, sobre todo, cuál es la realidad de este negocio.

Un negocio en peligro de extinción

Alfredo confesó que en su familia sí existe la tradición ganadera y gracias a eso en el momento de entrar a este mundo ya contaba con una ventaja: "Mi padre tenía 45 vacas y yo lo que hice fue incorporarme con otras 50 que le compré a un vecino".

Estas vacas por lo general se suelen comprar a otro ganadero que va a jubilarse y decide vender su ganado. El precio de las mismas, confesó, que "no es lo mismo para la carne que para vida, pero está rondando los 2.000 euros".

Además de este primer elemento de inversión inicial, para convertirse en ganadero, explicó Alfredo, hay que contar con maquinaria. De esta manera, el joven ganadero explicó que la nave en la que mantiene a sus animales costó unos "80.000 euros tranquilamente".

Mientras que, el tractor con el que trabaja los campos, explicó que "ahora puede estar en torno a los 80.000 euros". Teniendo en cuenta estas cifras, la inversión inicial de Alfredo realmente fueron alrededor de 260.000 euros.

Alfredo cría terneros a 1.000 metros de altura, lo que hace que su trabajo sea un poco más complicado que el de cualquier otro ganadero, ya que "en invierno los piensos y demás es duro porque es muy complicado aquí el acceso y luego por el tiempo, es más fácil criar un ternero tres o cuatro meses y luego lo vendes", comentó.

Lo cierto es que otra característica de este oficio es que requiere muchas horas de dedicación. Aunque Alfredo confesó que "no te voy a decir que no me vaya nunca de vacaciones porque sí que puedo", estas tienen que estar organizadas alrededor de las necesidades del ganado y del negocio.

Un ganadero en un pueblo en Aragón: “Cuando era niño éramos 9, ahora solo quedo yo, no han querido seguir”

Por ejemplo, explicó que "de septiembre hasta mayo es cuando más trabajo hay y tienes que estar aquí sí o sí 24/7". De esta manera, aunque tiene unos meses de trabajo muy intensos, contrasta con cuatro meses de vacaciones.

A pesar de que hay personas en esta línea de trabajo como Alfredo que definen su trabajo como "una forma de vida", en Urdués aunque la población ha crecido, el único ganadero restante es él.

"Cuando yo era niño habría ocho o nueve ganaderos y se han ido quitando", señaló el joven trabajador que agregó que "yo recuerdo que todos los que han tenido ganado, todos tenían hijos y ninguno ha querido seguir".

El motivo detrás de esta epidemia de relevo generacional que ha ido borrando esta profesión es porque "la sociedad se ha acostumbrado a la comodidad, la gente busca eso y yo creo que soy lo contrario a la sociedad".

"Yo creo que la gente busca la comodidad y los menos problemas posibles y, sobre todo, los trabajos así más duros evitarlos y no tener que trabajar por las noches o los fines de semana", reflexionó el último ganadero de Urdués.

Sin embargo, Alfredo no dudó en poner en palabras lo que realmente le ha llevado a mantenerse en pie: "A lo mejor dentro de 20 años estoy cansado, pero yo esto no lo cambio por nada".