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Cris Simón, usuaria de @lafregonadecris. Redes sociales

Sociedad

Cris, limpiadora a domicilio: "A veces me ofrecen 10 €/hora pensando que me hacen un favor, estudié una carrera"

Cristina Simón es una trabajadora dedicada al sector de la limpieza de hogar que no ha dudado en reivindicar las condiciones y experiencias de su gremio.

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Las claves

Cristina Simón, limpiadora a domicilio con carrera universitaria, denuncia la falta de valoración y los bajos salarios ofrecidos en su sector.

Las trabajadoras del hogar enfrentan condiciones precarias, como ser cronometradas, exigencias excesivas y falta de reconocimiento social.

La legislación exige dar de alta en la Seguridad Social, un salario mínimo de 1.424,50 euros mensuales por jornada completa y 8,90 euros brutos la hora para trabajos por horas.

La reforma laboral de 2022 mejoró la protección de estas empleadas, pero aún persiste la lucha por el respeto y la dignidad profesional.

Cristina Simón, también conocida como Cris, es una limpiadora a domicilio cuya experiencia refleja la realidad de miles de trabajadoras del hogar en España.

"Soy limpiadora, pero también estudié una carrera", explica, y subraya cómo muchas personas aún subestiman su profesión: "A veces me ofrecen 10 euros la hora y se piensan que me hacen un favor. Soy limpiadora, pero no tengo superpoderes".

Su trabajo va mucho más allá de pasar un trapo por los muebles.

Cris detalla las situaciones que muchas veces se dan en este sector: ser cronometrada en cada servicio, limpiar suelos de rodillas, recibir instrucciones detalladas de cómo y con qué limpiar o incluso encontrarse con "trampas" para comprobar si ha hecho bien su trabajo.

"Soy limpiadora y a veces también soy psicóloga", dice entre risas, resaltando el papel emocional que muchas trabajadoras del hogar asumen sin reconocimiento.

La profesionalidad y la dedicación de Cris contrastan con la precariedad que todavía persiste en el sector.

La relación laboral se regula como empleo del hogar, bajo el Real Decreto 1620/2011, modificado por el Real Decreto-ley 16/2022.

Esto implica que cada empleador debe dar de alta a la trabajadora en la Seguridad Social y cotizar proporcionalmente si se trabaja en varios hogares. Trabajar "en negro" es ilegal y puede acarrear sanciones al empleador.

En cuanto a la remuneración, el salario mínimo para 2026 establece que las jornadas completas de 40 horas semanales deben percibir, como mínimo, 1.424,50 euros brutos al mes en 12 pagas, o 1.221 euros en 14 pagas.

Para trabajos por horas, la referencia es de unos 8,90 euros brutos por hora, incluyendo descansos, pagas extra y vacaciones.

A pesar de esto, todavía hay empleadores que intentan pagar tarifas muy por debajo de estos mínimos, una situación que Cris denuncia con firmeza: "No sé hacer una casa de 180 metros en tres horas. Soy limpiadora y no puedo rendir milagros".

De hecho, la reforma laboral de 2022 reforzó la protección de las empleadas del hogar.

Eliminó el desistimiento libre sin causa, equiparó la protección frente al despido al régimen general y habilitó el acceso a prestaciones por desempleo para quienes cobran.

Además, incluye cobertura por contingencias comunes, profesionales y Fondo de Garantía Salarial, asegurando una protección más amplia frente a riesgos y eventualidades.

Las tareas de este trabajo abarcan limpieza, cocina, plancha, cuidado básico de la casa y, en muchos casos, apoyo en el cuidado de menores o personas mayores.

Sin embargo, como señala Cris, el reconocimiento social aún es limitado. "Lo mejor de mi profesión es vuestro reconocimiento tras ver mi trabajo", dice, recordando que su labor, aunque muchas veces invisible, tiene un impacto real en la vida diaria de las familias.

Cristina también compagina su trabajo con la creación de contenido digital, aunque rechaza el término "influencer": "Soy limpiadora y creadora de contenido, pero lo de influencer no me gusta".

Su historia refleja la combinación de profesionalidad, formación y dignidad en un sector que sigue luchando por ser valorado correctamente.

En España, la profesión de empleada de hogar sigue siendo vital, y voces como la de Cris ayudan a visibilizar los retos, los derechos y la importancia de respetar la labor de quienes cuidan los hogares.