Ni en Collserola ni en la Sierra: el jabalí cambia su instinto salvaje y conquista las ciudades de España

Ni en Collserola ni en la Sierra: el jabalí cambia su instinto salvaje y conquista las ciudades de España

Ciencia

Ni en Collserola ni en la Sierra: el jabalí cambia su instinto salvaje y ahora conquista pueblos y ciudades de España

El jabalí se expande más allá de los bosques y se acomoda en las ciudades españolas: el animal se está readaptando a los entornos.

Más información: Ni Pirineos ni Picos de Europa: el refugio del jabalí en España que está en alerta máxima por la peste porcina africana.

Publicada

Las claves

El jabalí ha dejado de ser un animal exclusivamente forestal y ahora se ha adaptado a vivir en ciudades españolas como Barcelona, Madrid o Málaga.

La especie busca alimento fácil en contenedores de basura y colonias de gatos, aprovechando la ausencia de depredadores y la menor presión cinegética en entornos urbanos.

La urbanización del jabalí provoca un aumento de accidentes de tráfico, ataques ocasionales a mascotas y personas, y plantea riesgos sanitarios por ser vector de enfermedades.

Las administraciones locales han tomado medidas urgentes, como rediseñar los contenedores de basura y realizar capturas controladas, para gestionar la presencia creciente de jabalíes en zonas urbanas.

El jabalí es ahora un vecino más en muchas ciudades de España. Tras expandirse por los bosques, ahora la especie se consolida en las urbes demostrando su increíble capacidad adaptativa: se siente cómodo en entornos humanos y eso hace que pueda invadir nuevos territorios.

Lo que antes era un animal esquivo y estrictamente forestal, ahora recorre parques, jardines y calles de ciudades como Barcelona, Madrid o Málaga con total naturalidad. Hasta los propios vecinos han normalizado su presencia en determinadas horas del día.

Este fenómeno de urbanización por parte del jabalí responde a la búsqueda de alimento fácil en contenedores de basura y colonias de gatos, sumado a la ausencia de depredadores naturales y de presión cinegética en los entornos poblados. Aunque ahora mismo la especie está atravesando una grave peste porcina africana, su crecimiento no para.

El jabalí se adapta a las ciudades españolas.

El jabalí se adapta a las ciudades españolas.

Un nuevo vecino en las ciudades

La rápida adaptación del animal ha provocado una transformación radical en el comportamiento de la especie, que está perdiendo el miedo instintivo al ser humano, y es lógico en cierto modo porque llevan años tratando cara a cara con personas, sobre todo en áreas como Vallvidrera, en Barcelona.

Los expertos advierten que este proceso de habituación altera sus ciclos biológicos y su dieta, convirtiéndolos en animales dependientes de los residuos urbanos, lo que por ende invita a los miembros de la especie a saquear sistemáticamente todos los contenedores y restos que encuentran en ciudades.

En no demasiado tiempo, el jabalí ha pasado de hozar en el campo para alimentarse de carbohidratos y piensos procesados. Los ejemplares urbanos muestran un sedentarismo atípico y una mayor tasa de reproducción, lo que agrava el problema de superpoblación año tras año.

Y esa superpoblación trae consigo consecuencias que van más allá de la simple anécdota y suponen un riesgo real para la seguridad pública.

El incremento de accidentes de tráfico en las periferias de las ciudades se ha disparado, junto con ataques ocasionales a mascotas y personas cuando el animal se siente acorralado o busca comida de forma agresiva.

Además, la presencia de jabalíes en núcleos urbanos plantea un importante desafío sanitario, porque pueden actuar como vectores de enfermedades y parásitos en zonas de alta densidad humana -por ello, ahora mismo, zonas como Collserola están "precintadas" para evitar contacto entre personas y jabalíes debido a la mencionada peste porcina-.

Es una expansión preocupante que ha llevado a las administraciones locales a implementar medidas urgentes que van desde el rediseño de contenedores de basura hasta capturas controladas en puntos críticos.