Plácido, dueño de un restaurante en Galapagar.

Plácido, dueño de un restaurante en Galapagar. Espejo Público

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Plácido, dueño de un restaurante: "Necesito cocineros y camareros. Pago 2.000 € al mes pero no encuentro a nadie"

El hostelero contó las dificultades que tienen para encontrar empleados en el sector a pesar de las condiciones que ofrece.

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Las claves

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La hostelería española enfrenta una grave escasez de cocineros y camareros cualificados, especialmente en temporada alta.

Plácido, dueño de un restaurante en Galapagar, ofrece salarios de hasta 2.000 euros mensuales, pero no consigue encontrar personal adecuado.

Los turnos partidos y la dificultad de conciliar horarios son factores clave que desincentivan a los trabajadores del sector.

Muchos profesionales han abandonado la hostelería por sectores con mejores horarios, mientras los restaurantes buscan mejorar condiciones laborales para atraer empleados.

La hostelería española afronta un problema que se repite cada temporada: encontrar trabajadores para cubrir puestos de cocina y sala resulta cada vez más complicado.

La falta de profesionales cualificados se hace especialmente visible durante los meses de mayor actividad, cuando los restaurantes necesitan reforzar sus plantillas para atender el aumento de clientes.

Un ejemplo de esta situación es el de Plácido, propietario de un restaurante en Galapagar (Madrid), que ha explicado en Espejo Público las dificultades que está teniendo para completar su equipo.

Actualmente necesita seis trabajadores en su equipo, pero asegura que no consigue encontrar candidatos. "Necesito a seis personas: cocineros y camareros pero no los encuentro. No hay nada", explica.

El problema, según relata, no es únicamente encontrar trabajadores dispuestos a ocupar el puesto, sino profesionales que tengan la preparación necesaria.

Escasez de trabajadores en la hostelería

Plácido asegura que está dispuesto a ofrecer salarios bastante superiores a la media a los trabajadores capacitados. "Yo les puedo pagar 2.000 euros perfectamente a una persona que esté capacitada", señala.

De hecho, afirma que contrataría inmediatamente a cualquier persona que acudiera con un currículum que acreditase experiencia como camarero o cocinero.

Sin embargo, el salario no parece ser suficiente para solucionar el problema. Una de las principales dificultades está relacionada con los horarios, especialmente con el tradicional turno partido, que obliga a trabajar durante varias horas, regresar posteriormente al puesto y prolongar la jornada hasta la noche.

"El turno partido no les gusta, entonces hay que darles un turno seguido", explica el empresario. También señala otro conflicto habitual: la coincidencia entre las vacaciones de los trabajadores y la temporada de mayor actividad de los restaurantes.

A la dificultad para contratar se suma otra preocupación para los propietarios: la elevada rotación de las plantillas.

Formar a un trabajador hasta que alcanza el nivel necesario requiere tiempo y recursos, pero existe el riesgo de que abandone el establecimiento justo cuando empieza a ser plenamente productivo. "Lo que más nos duele es formar a una persona durante un año para que sea un profesional y, cuando ya lo tienes formado, se te va", lamenta Plácido.

El empresario denuncia también una práctica que, según explica, se ha convertido en habitual dentro del sector: "La competencia entra como un cliente normal y les pregunta cuánto ganas, qué horario haces, por cuánto te vienes...".

La situación de Plácido no es un caso aislado. La hostelería lleva años enfrentándose a dificultades para cubrir determinados puestos, especialmente cocineros y camareros cualificados.

Las jornadas partidas, los fines de semana, los festivos y los horarios nocturnos han hecho que muchos trabajadores busquen empleo en sectores con mayor estabilidad y capacidad de conciliación.

La pandemia aceleró además esta transformación. Parte de los profesionales abandonaron la hostelería para incorporarse a sectores como la logística, el comercio o los servicios a domicilio, donde encontraron horarios más previsibles.

Para intentar recuperar trabajadores, los restaurantes están apostando por salarios más competitivos, turnos continuos, incentivos y mejores condiciones laborales. En las zonas turísticas también crece la oferta de alojamiento para trabajadores temporales.

Mientras tanto, negocios como el de Plácido afrontan una paradoja: hay puestos disponibles y salarios que pueden superar los 2.000 euros mensuales, pero cada vez resulta más difícil encontrar profesionales dispuestos a ocuparlos.