El salón del restaurante.

El salón del restaurante. Foto cedida

Actualidad gastronómica

Abre Blanca Terra, el primer restaurante dentro de una bodega en Mallorca: "Aquí las leyes son más restrictivas"

El proyecto enoturístico de Bernat Febrer y su familia crece con una propuesta gastronómica basada en productos y recetas mallorquinas. 

Más información: La primera bodega española en medir la huella de carbono del vino: el futuro se 'vendimia' desde un pueblo de Valladolid.

Publicada

En 2012, a los 70 años, Bernat Febrer decide que quiere elaborar su propio vino. Después de toda una vida dedicada a la gestión de Gasolineras Febrer con 22 gasolineras repartidas entre Mallorca y Menorca, comienza a cultivar viñas en una pequeña cochera en la localidad de Porreres, en el centro-sur de la isla mallorquina.  

Estas tierras tienen la peculiaridad de ser más blanquecinas y arcillosas de lo habitual y de retener más la humedad, lo cual resulta en un vino mallorquín con un perfil diferente y especial. 

Para poder planificar y analizar mejor el suelo, en 2015 Febrer se pone en contacto con un famoso enólogo de la zona e invierte en maquinaria moderna. Es estonces cuando nace la primera añada de dos de sus vinos, Foravila y Son Roca. Su sueño se hace realidad.

En su primer año, en 2016, consiguen sacar 5.000 botellas; una cifra que aumenta radicalmente en 2019, cuando logran lanzar 40.000.

Este incremento se da gracias a la adquisición de la bodega en la que se encuentran ubicados ahora, en el kilómetro 30 de la carretera que va de Palma de Mallorca a Manacor. ¿Su nombre? Blanca Terra, en honor a la palidez que caracteriza al suelo. 

Por estas fechas, los nietos de Bernat, Joan y Bernat Sansó Febrer, se incorporan al proyecto familiar, al igual que su madre, María Antonia Febrer, quien dirige y controla todo lo referente a la producción y gerencia. 

Botellas de Blanca Terra.

Botellas de Blanca Terra. Foto cedida

Actualmente, producen 90.000 botellas y cuentan con un total de 13 vinos, tres de ellos, los de la gama Origens, elaborados con uvas autóctonas: la blanca Giró Ros una variedad prefiloxérica, casi extinta, recuperada recientemente—, la tinta Callet y la Malvasía de Banyalbufar.

El primer restaurante en una bodega de Mallorca

Desde 2022, Joan Sansó es quien se ocupa de la gerencia de la bodega, y la semana pasada inauguraron su propio restaurante, el primero dentro de una bodega en todo Mallorca, por mucho que pueda sorprender.

"En Mallorca las leyes de suelo rústico están más limitadas que en otras zonas de España para poder tener la licencia de restauración", explican desde la bodega. En su caso, como el espacio de la bodega pertenecía antes a un restaurante, se mantuvo la licencia, pero sin ser explotada hasta ahora.

No sólo ocurre en Mallorca, sucede en todo el archipiélago: la Ley Agraria balear vigila mucho el uso de suelo rústico — en parte para contener el turismo masivo— y no favorece tanto el enoturismo como en ciertas zonas vitivinícolas de la península, donde incluso tienen su propio decreto de restauración y de turismo en el que se contempla experamente a los restaurantes ubicados en bodegas. 

Así pues, el restaurante de Blanca Terra nace como una excepción que busca promocionar el producto de la zona y los vinos de la bodega, con el chef Jacinto del Valle a la cabeza. 

"La idea es que quienes nos visiten puedan descubrir el paisaje, la cultura y los sabores del Pla de Llevant también a través de la mesa", señalan.

De este modo, en su carta encontramos platos como las raoles de verduras (una especie de croquetas o buñuelos planos), sobrasada de pato, carrilleras de cerdo negro (raza autóctona de la isla), arroz brut (que ellos preparan tipo risotto en lugar de caldoso), tomates Cor de Bou, y postres clásicos reinventados como los rubiols de crema, típicos de Semana Santa, o el plátano asado con espuma de leche de almendras y licor de hierbas dulces. Una experiencia gastronómica mallorquina completa.