La sala de envejecimiento de Châteu Montrose.
Francia da una lección a España: así es como aseguran sus ventas los grandes vinos de Burdeos
Hasta el 23 de abril la región vinícola francesa celebra Les Primeurs, una cita en la que los châteaux elaboradores abren sus puertas para vender su vino antes del embotellado.
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En Burdeos, la tradición vitivinícola se mide en siglos y las decisiones comerciales se proyectan a décadas vista.
Se trata de una región donde el vino no solo se elabora, también se anticipa y eso es lo que ocurre cada primavera con la celebración de la Semaine des Primeurs, organizada por la Union des Grands Crus de Bordeaux, que ha arrancado este lunes 20 de abril y se extiende hasta el jueves, 23 de abril.
Durante esos días, miles de compradores llegan para catar vinos aún inacabados. Lo que compran no es una botella, sino una promesa.
François Lurton: historia de Burdeos
Pocos conocen mejor ese engranaje que François Lurton, quien fue un excepcional anfitrión durante la visita de la pasada edición. Heredero de una saga de bodegueros —tercera generación— y profundamente vinculado al desarrollo de los primeurs, Lurton representa esa figura casi aristocrática del vino bordelés, donde negocio, tradición y visión estratégica van de la mano.
La semana comienza el lunes en el Hangar 14, “clave para entender la globalidad del evento”, antes de continuar con tres días intensos recorriendo châteaux, incluidos algunos que ni siquiera participan oficialmente pero que abren sus puertas para posicionar sus vinos. Lurton lo tiene claro: “Esto no es solo una feria, es un sistema de relaciones. Aquí decides con quién trabajar en los próximos años”.
Châteaux Margaux.
El nuevo estilo de Burdeos
Desde sus propiedades —unas 140 hectáreas repartidas entre châteaux como La Gurgue, Ferrière, Durfort-Vivens o Haut-Bages— impulsa una transformación silenciosa del estilo bordelés. “Estamos yendo hacia vinos menos alcohólicos, en torno a los 12 grados, con menos extracción y sin taninos agresivos”, explica. En ese cambio, variedades como el petit verdot están ganando protagonismo por su mayor rendimiento y frescura.
La cosecha de 2024, sin embargo, estuvo marcada por una mayor pluviometría: “Ha sido una añada menos concentrada, ha llovido mucho. Eso también define el estilo final del vino”, señala. Para esta edición, según Bordeaux 2.0, el estudio anual de Wine Lister, que analiza 134 vinos de la región, muestra cómo el precio medio ha bajado un 13% desde su lanzamiento en primeur.
En otras bodegas, como Château Phélan Ségur, la campaña fue “muy exigente" . La floración del merlot sufrió pérdidas, y el equipo tuvo que tomar decisiones críticas en plena temporada. A finales de agosto, optaron por alargar la maduración buscando mayor concentración. La vendimia se convirtió entonces en una operación casi quirúrgica: rápida, intensa y con hasta cien personas trabajando simultáneamente en las horas centrales del día.
Châteaux Kirwan.
El resultado fue una producción menor, pero con una calidad “interesante”, definida parcela por parcela y fermentada con hasta quince levaduras indígenas distintas para afinar los taninos. El perfil del vino lo resume bien: afrutado, floral, joven, pero ya con una identidad clara. Un vino pensado para evolucionar.
Un modelo que se reinventa
La otra cara de Burdeos es la magnitud. En propiedades como Château Montrose, en manos de la familia Bouygues, una de las mayores fortunas de Francia, la semana de primeurs puede atraer entre 1.000 y 1.400 visitantes. Las cifras impresionan: entre 900 y 1.000 botellas abiertas, varias barricas en uso continuo y un flujo constante de profesionales. Pero detrás de esa escala hay obsesión por el detalle.
A pesar de la modernización, Burdeos conserva gestos profundamente arraigados. Las viñas siguen atándose con juncos naturales en lugar de plástico. Las barricas, teñidas de rojo, forman parte de una iconografía reconocible en todo el mundo. Incluso el paso del tiempo deja huella visible: la “parte de los ángeles”, el vino que se evapora durante la crianza, genera un hongo característico en las bodegas que ha desembocado en partidarios y detractores de su existencia.
Las barricas bordelesas donde tiene lugar la fermentación del vino.
Aunque debajo de esa tradición que acompaña a la región, también hay un empeño por la innovación. El padre de Lurton fue uno de los responsables fue pionero en introducir, hace casi dos décadas, una máquina de selección de uva por densidad, una tecnología que garantiza la homogeneidad del vino y que ha resultado de gran ayuda para el sector.
En este contexto, el sistema de primeurs sigue evolucionando. Ya no se trata solo de vender vino antes de tiempo, sino de construir confianza en un mercado global cada vez más exigente. Como resume Lurton: “Hoy es más fácil elegir a las personas con las que quieres trabajar que salir a buscarlas una a una. El sistema ha madurado”.
Burdeos, una vez más, se adelanta al tiempo. Porque aquí, el vino no se espera: se proyecta. Y en cada copa en primicia no solo hay una añada, sino una estrategia para asegurar el futuro