Nace una nueva alianza para proteger el agua de la península ibérica.

Nace una nueva alianza para proteger el agua de la península ibérica.

Ciencia

Portugal cambia de estrategia y se apoya en España: nace un frente común hídrico para proteger las aguas de los ríos

Ambos Gobiernos han acordado una actualización del Convenio de Albufeira para priorizar la salud de las cuencas compartidas con un control coordinado.

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Las claves

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España y Portugal han acordado una nueva estrategia conjunta para proteger las aguas de los ríos peninsulares ante la sequía extrema.

Se establece un control coordinado y caudales mínimos diarios y semanales en el río Tajo, evitando liberaciones repentinas de agua al final del año hidrológico.

Ambos países adoptan criterios científicos homogéneos y sistemas de indicadores de sequía comunes para activar restricciones de manera simultánea.

El acuerdo busca asegurar el suministro hídrico, proteger la biodiversidad y modernizar los regadíos, asumiendo que el agua es un recurso limitado que requiere protección mutua.

España y Portugal han redefinido por completo su estrategia de cooperación hídrica para dar una respuesta conjunta a la crisis de sequía extrema que golpea a la península ibérica. Ante la drástica reducción de reservas, va a realizar un nuevo enfoque para poner por delante, siempre, las cuencas compartidas con un control coordinado.

El cambio más significativo se centra en la protección del río Tajo, donde se han establecido de forma estricta caudales mínimos diarios y semanales. Esta medida pone fin a una de las mayores fuentes de tensión política entre ambos países: la práctica de liberar enormes masas de agua de manera repentina a finales del año hidrológico para cumplir los mínimos legales.

A partir de esta nueva actualización, que dice adiós al antiguo modelo de reparto puramente volumétrico anual, la gestión continua garantizará un flujo constante y predecible, muy importante para el abastecimiento de las poblaciones lusas y para la supervivencia de la biodiversidad local.

Un nuevo control para los ríos

El plan, además, introduce una homogenización de los criterios científicos frente a las emergencias climáticas. Las confederaciones hidrográficas de España y Portugal operarán bajo un mismo sistema de indicadores de sequía, lo que permitirá activar de manera simultánea las restricciones o medidas excepcionales en ambos lados de la frontera.

En el caso del río Duero, las administraciones ya trabajan con un horizonte técnico fijado, enfocando los esfuerzos en la modernización de los regadíos y en mitigar el severo impacto del cambio climático sobre los cultivos.

A grandes rasgos es un giro estratégico que representa una tregua política impulsada por la necesidad de adaptación climática y la supervivencia de los ecosistemas ibéricos.

Mientras España gana flexibilidad para dosificar sus reservas en periodos de escasez severa, Portugal asegura un suministro hídrico regular que estabiliza sus ecosistemas fluviales más críticos, teniendo en ambos casos siempre como bandera cuidar el medio ambiente y salvaguardar la biodiversidad local.

La sequía en la península ibérica ya no es una crisis temporal, sino un problema estructural que debe tratarse rápidamente y de manera directa. Este nuevo hito normativo configurado entre Madrid y Lisboa va a cambiarlo todo para garantizar el buen tratamiento del agua de ahora en adelante.

El nuevo diseño de gestión compartida asume de forma explícita que el agua ya no es un recurso inagotable que dividir, sino un bien común que requiere de protección mutua e inmediata, todo debido, en gran medida, a los cambios que está experimentando el planeta, obligando a los diferentes países y potencias a reenfocar sus estrategias climáticas.