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Los técnicos advierten: "Si no limpias bien el frigorífico, va a consumir más para compensar y será menos eficiente"

La limpieza del frigorífico es más importante de lo que pueda parecer, y no es simplemente por una cuestión de olores acumulados.

Más información: Los expertos coinciden: "Usa los cajones del frigorífico para las frutas y las verduras, pero asegúrate de separarlas"

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La mayoría de las familias no dedica tanto tiempo al mantenimiento del frigorífico como tal vez debería. Eso es porque pensamos que es suficiente con mantenerlo más o menos limpio para evitar la acumulación de olores, pero es más importante que eso.

A diferencia del resto de electrodomésticos de la cocina, la nevera permanece encendida las 24 horas del día, y cualquier factor que altere su funcionamiento va a tener un impacto notable, incluso en la factura de la luz.

Y es que, además de fomentar la proliferación de bacterias y moho, la suciedad acumulada y el mal mantenimiento van a obligar al motor a trabajar más de lo necesario, como han explicado los especialistas en Teka.

El impacto en la factura de la luz

Por ejemplo, uno de los puntos críticos en la limpieza del frigorífico y que se suele olvidar se encuentra en las juntas de goma de las puertas. Cuando estos componentes acumulan restos de suciedad o grasa, pierden su flexibilidad de fábrica y no logran sellar el habitáculo de forma hermética.

Lo que parece algo muy simple puede provocar fugas continuas de aire frío hacia el exterior; y para compensar esa pérdida constante de temperatura, el compresor se ve obligado a activarse con mayor frecuencia y durante periodos más prolongados. Todo esto se traduce directamente en un aumento en el gasto energético del electrodoméstico, y una factura más elevada para todo el hogar cada mes.

Otro componente vital es un pequeño orificio de drenaje situado en la parte inferior de la pared trasera del interior de la nevera. Este conducto tiene la función de evacuar agua generada por la condensación natural.

Cuando el orificio se obstruye, como por ejemplo con restos de alimentos, la humedad se acumula en la base, favoreciendo la acumulación de hielo y obligando al sistema a trabajar más para mantener la temperatura que hemos fijado.

Cómo mantener el frigorífico

Los especialistas de Teka aconsejan realizar una limpieza en profundidad cada tres o cuatro meses, pero también deberíamos dar un repaso cada dos semanas; no tenemos por qué limpiar todo el aparato a fondo, sólo mantenerlo bien.

Para limpiar de verdad un frigorífico, los expertos recomiendan productos de uso cotidiano como bicarbonato de sodio, vinagre blanco diluido y jabón neutro mezclado con agua templada, advirtiendo contra el uso de productos químicos agresivos.

Primero de todo, debemos desenchufar el frigorífico, o activar el modo de limpieza si lo tiene; de esta manera, el motor no va a funcionar de manera forzada durante el tiempo que estemos con la puerta abierta y no vamos a consumir nada de electricidad.

A continuación, debemos asegurarnos de extraer baldas y cajones, dejando primero que se templen antes de lavarlos para evitar grietas por la diferencia de temperatura con el agua.

El interior debe limpiarse siempre desde arriba hacia abajo para no ensuciar zonas ya repasadas. Para despejar el conducto de drenaje, basta con usar un bastoncillo de algodón de forma suave. Los pliegues de las gomas de las puertas se pueden limpiar con un cepillo de cerdas suaves humedecido en jabón.

Una vez hayamos terminado, debemos asegurarnos de secar todas las superficies, porque si no, la humedad acumulada se convertirá en escarcha que afectará al flujo de aire y elevará el consumo.