Un mecánico revisa un coche viejo

Un mecánico revisa un coche viejo Unsplash Omicrono

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Juan José, mecánico: "Ojito con las pérdidas de combustible, no se ven en verano pero pueden provocar un incendio"

Un fallo relativamente común, especialmente en coches viejos, es la pérdida de combustible, algo que puede tener graves consecuencias.

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A.R.
Publicada

Uno de los problemas de conducir un coche viejo es la gran cantidad de pequeñas averías que podemos sufrir, simplemente porque los componentes se han desgastado con el paso del tiempo.

En muchos casos son cosas con las que podemos convivir, pero ahora el mecánico Juan José Ebenezer ha advertido sobre una de estas averías comunes que pueden provocarnos un disgusto si no la diagnosticamos rápidamente.

Ebenezer pone como ejemplo un coche que le ha llegado con problemas relacionados con el combustible que ocurrían únicamente en ciertas circunstancias.

El coche tiraba gasolina únicamente de manera ocasional, y el fallo se manifestaba justo después de llenar el depósito en la estación de servicio. Una vez que conducía al taller para que lo mirasen, el goteo cesaba por completo.

Como es algo que solo ocurre en una circunstancia concreta, podríamos pensar que se trata algo que podemos ignorar hasta la siguiente revisión; sin embargo, sin saberlo podemos estar en peligro.

El mecánico descubrió que el goteo ocurría sólo después de llenar el depósito porque el nivel de combustible baja rápidamente tras recorrer apenas unos kilómetros; así que en lo que tardaba en llevarlo al taller, el problema desaparecía.

Para poder dar con el fallo concreto, el mecánico desmontó el paso de rueda para exponer toda la tubería, y simuló el llenado del depósito in situ con un recipiente; al realizar esta comprobación, queda al descubierto la realidad: manguitos y gomitas pequeñas agrietadas por el paso de los años.

En este caso concreto, se detectaron dos fugas simultáneas, una situada en la tubería principal de llenado y otra en un tubo de menor grosor que discurre paralelo a la conducción principal.

Este es uno de esos problemas comunes que pueden ser difíciles de detectar; al fin y al cabo puede que de lo único que nos demos cuenta es que el coche consume un poco más, pero podemos achacarlo simplemente a la edad del motor.

En verano, este fallo es incluso más fácil de ignorar, ya que la gasolina se evapora más rápidamente y de hecho, puede que a las gotas no les de tiempo de impactar contra el suelo, por lo que no veremos un reguero detrás ni un charco en nuestro aparcamiento.

Aunque una fuga tan pequeña pueda parecer algo insignificante, Ebenezer advierte: "Ojito con las pérdidas de combustible, que nos creemos que no son importantes hasta que tenemos un problema".

Esos problemas pueden ser bastante graves. Si la filtración se produce cerca de zonas calientes, como el motor, o con elementos eléctricos, se puede desencadenar un incendio.

Incluso este caso concreto podría haber terminado muy mal, ya que las gotas de combustible podrían haber caído directamente en el disco de freno trasero, que se puede calentar mucho en caso de una frenada fuerte o de emergencia.

Lo mejor de sufrir este problema es que es sencillo arreglarlo; el mecánico solo tiene que sustituir la manguera y los manguitos, retirar los tubos defectuosos y sustituirlos por otros nuevos.

De hecho, Ebenezer cree que este es un punto positivo de tener un coche viejo; a diferencia de los modelos más modernos, las averías son sencillas y fáciles de reparar, y por lo general es un "coche duro" capaz de seguir rodando durante décadas si no nos lo paran por otras cuestiones como las emisiones.