Despedirse de las mascotas también es importante.
La psicología dice que las personas que se despiden de sus mascotas al salir de casa tienen más apego y son más cariñosas
Despedirse de las mascotas dice mucho de las personas, y quienes lo hacen parece que son mucho más cariñosos.
Más información: La psicología confirma que las personas de más de 50 años están más unidas a sus mascotas que los jóvenes.
Según un estudio reciente, despedirse de las mascotas al salir de casa está directamente vinculado con mayores niveles de empatía y apego emocional en las personas. Tal y como señalan los expertos en psicología conductual, este hábito cotidiano no es una simple costumbre, sino un reflejo de la solidez del vínculo afectivo entre humano y animal.
Los datos demuestran que quienes dedican unos segundos a hablarle o acariciar a sus perros y gatos antes de marchar de sus casas tienden a tener perfiles psicológicos más cariñosos y compasivos en sus entornos sociales.
Esta conducta, no obstante, tiene una explicación y responde al fenómeno de la humanización de los animales de compañía, un proceso en el que se les atribuyen estados emocionales y necesidades de consuelo.
Los psicólogos señalan que el acto de la despedida busca aliviar la culpa que siente el cuidador al marcharse y, al mismo tiempo, busca calmar la posible ansiedad por separación del animal.
Al verbalizar esa despedida, simplemente con el típico "adiós" o "hasta luego", el cerebro procesa la acción como un mecanismo de protección y cuidado hacia ese compañero peludo, que al final son un miembro más de la familia y se les cuida como tal.
Un mayor apego emocional
Los investigadores asocian este comportamiento con una alta inteligencia emocional y una mayor capacidad para establecer relaciones interpersonales saludables. Las personas que validan las emociones de sus perros o gatos suelen replicar esa misma sensibilidad con sus parejas, amigos y compañeros de trabajo por norma general.
Por lo que esa predisposición a cuidar los sentimientos de ser un "vulnerable" potencia habilidades sociales clave como la escucha activa, la paciencia y hasta la ternura con todo nuestro entorno. Es decir, que con un simple gesto se está diciendo muchísimo y, de hecho, es recomendable empezar a hacerlo para ir trabajando esa sensibilidad.
Sin embargo, a pesar de los evidentes beneficios emocionales de esto para las personas, los adiestradores y veterinarios sugieren mantener un equilibrio para no afectar negativamente la salud mental de los mismos animales -tiene más sentido del que parece-.
Las despedidas muy largas o cargadas de un dramatismo exagerado pueden alterar a las mascotas, incrementando su estrés al asociar ese ritual con la soledad inminente. Por ello, se recomienda que las despedidas se produzcan de una manera breve y con mucho afecto para que así tanto perros como gatos se queden tranquilos y no sufran.