Tesh Sidi en un momento de la conversación con EL ESPAÑOL
Tesh Sidi, la diputada saharaui de Sumar: "El mejor 'lobby' de Rabat siempre ha sido el PSOE, ellos le metieron en el Mundial"
"Creo que la razón real del giro de Sánchez con Marruecos es que ningún gobierno quiere ver una Marcha Verde sobre Ceuta y Melilla: gestionar eso requiere despliegue militar".
"La jueza Tardón está haciendo el trabajo que debió hacer el Gobierno".
"Es incomprensible que Sánchez se fuera de vacaciones: tendría que haber estado presente desde el primer día".
"Meter a Marruecos en la organización del Mundial fue una decisión unilateral del PSOE: debió hacerse sólo con Portugal".
Más información: Cristina Díaz, senadora por Ceuta: "Esta ley no sirve en una invasión. Proteger a los niños es hablar con Rabat y que vuelvan"
Cuando nació, nada hacía presagiar que Tesh Sidi (Tinduf, 1994) terminaría ocupando un escaño en el lejano Congreso de los Diputados. Parecía una quimera.
Dio sus primeros pasos en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia, pero sus padres pronto comprendieron que aquel no era terreno para prosperar.
Con solo cuatro años, la enviaron a Mauritania con su abuela. Criada en la dureza del desierto, aprendió a pastorear cabras antes que a leer y a escribir.
Tesh Sidi: "El mejor lobby que ha tenido Marruecos ha sido el PSOE"
A los ocho años regresó a Tinduf y sus padres la inscribieron en el programa Vacaciones en Paz para pasar un verano en España. Fue en un pueblo de Alicante donde, como tantos niños saharauis, se fascinó al descubrir que bastaba con abrir un grifo para que saliera agua.
Acostumbrada a las jaimas y al adobe, la altura de los edificios la abrumó.
Tesh volvió un verano tras otro, hasta que a los 12 años se asentó definitivamente con su familia de acogida.
En España completó sus estudios en Ingeniería Informática y se especializó en Big Data, mientras lidiaba con una profunda crisis de identidad a caballo entre dos mundos.
Esas dos realidades convergieron este jueves. En 2023, Sidi se convirtió en la primera representante saharaui en la Cámara Baja en casi cinco décadas, y hoy es la impulsora de la ley que devuelve la nacionalidad a sus compatriotas nacidos bajo administración española.
Esta diputada de Sumar es, quizás, quien mejor conoce las tripas del conflicto con Marruecos: habla su lengua, conoce su cultura y, su vida entera, desde Tinduf hasta Madrid, ha estado condicionada por decisiones de Rabat.
Al final se ha aprobado la ley de nacionalidad, tras varios retrasos por parte del PSOE, que incluso la rechazó cuando fue presentada. Había muchas reticencias. ¿A qué se debieron esos vaivenes de sus socios?
Había muchas reticencias no solo en esta legislatura, sino también en la pasada. En esta legislatura, nosotras, como espacio político, hemos ejercido el poder que tenemos dentro del Gobierno y del grupo parlamentario para fijar que el Sáhara debe ser una línea roja.
Por eso hemos puesto todo nuestro empeño en ir superando cada uno de los escollos legislativos. Al inicio, la mayor dificultad era incluirla en el cupo de leyes, y lo segundo fue cerrar la fase de enmiendas. Suele decirse que esta ley ha atravesado casi todas las plagas de Egipto para llegar hasta aquí. Parecía imposible.
Sin embargo, el contexto que mejor propició que se convocara por fin la primera ponencia fue la exclusión de los saharauis en el Reglamento de Regularización Extraordinaria, donde se excluyó a los apátridas. Esto demuestra que, a veces, las malas noticias pueden propiciar buenas noticias, como esta norma, que es más completa.
Al Partido Socialista no se le pueden consentir más vulneraciones ni más insultos hacia el pueblo saharaui.
La norma busca reparar un olvido histórico. Sin embargo, ¿no se corre el riesgo de que el Gobierno use esta concesión para dejar caer definitivamente la causa saharaui tras el giro de 2022?
La causa saharaui la dejó caer la Democracia española desde el primer gobierno democrático. El gobierno de la etapa democrática —y no el franquista— era el que debía haberse hecho cargo del proceso de descolonización y de la memoria compartida entre el pueblo español y el saharaui.
Por lo tanto, rechazo reducir la causa saharaui en su contexto histórico al año 2022, porque hay que remontarse a mucho antes. Esa es la única manera de exigir más valentía a todas las fuerzas políticas.
Son igual de culpables de la situación del pueblo saharaui tanto el Partido Socialista como el Partido Popular; ningún gobierno de ambos partidos ha hecho nada por avanzar en la descolonización.
Si lo analizamos bien, los saharauis no están incluidos ni en la Ley de Memoria Democrática ni en ninguna enmienda de reconocimiento o desclasificación de información sobre la Marcha Verde.
Tampoco ha habido enmiendas de desclasificación al Real Decreto de 1976 que les retiró la nacionalidad. Eso estuvo en manos tanto del PP como del PSOE. Es muy reciente que en España se hable de memoria histórica, de la ley de nietos, pero en esa memoria no se ha incluido ni un solo párrafo sobre el pueblo saharaui.
Por lo tanto, esta norma viene a hacer una enmienda mínima a aquel real decreto para restituir la nacionalidad a los ciudadanos saharauis que ya la tenían.
Además, aporta una mejora para equiparar los derechos de los migrantes de origen saharaui con los de otros países, permitiéndoles solicitar la nacionalidad tras dos años de residencia legal. Esto no es una regularización extraordinaria; aplica a personas con NIE, igual que a los ciudadanos hispanoamericanos, filipinos, guineanos o ecuatorianos con quienes tenemos lazos históricos. Los saharauis estaban excluidos a propósito de esa vía.
Tesh Sidi charlando con EL ESPAÑOL en una sala del Congreso de los Diputados
Ha criticado duramente el giro de Pedro Sánchez hacia el plan de autonomía marroquí. Sin embargo, gobiernan juntos. ¿Cómo conjuga su grupo la lealtad al Ejecutivo con la exigencia de una postura firme frente a Rabat en este asunto?
No solo en la cuestión del Sáhara: en España debemos empezar a normalizar que en un gobierno de coalición existen disensos. Si no tuviéramos estas diferencias, seríamos el Partido Socialista. Como no lo somos y representamos el ala que mantiene posiciones firmes en materia anticolonial -ya sea sobre el Sáhara, Palestina o Ucrania-, somos conscientes de la fuerza que tenemos.
Ya nos gustaría tener todos los ministerios del PSOE, incluido Exteriores o Defensa, porque otro gallo cantaría. Para eso necesitamos ampliar mayorías.
Lleva toda esta legislatura como diputada. No sé si ha podido hablar en algún momento personalmente con Sánchez sobre el giro con el Sáhara.
Nunca lo he hecho. Me lo ha preguntado más gente y reconozco que he guardado cierta distancia por la razón de fondo por la que entré en la política institucional, que fue dar voz al pueblo saharaui.
No descarto que ocurra; es una conversación pendiente que tal vez se dé algún día. Confío en que el Partido Socialista termine su proceso de autoenmienda y que esa conversación sirva para entenderse.
Mencionaba que todos los gobiernos han ido abandonando la causa saharaui. No sé si ha hablado de esto con su compañero de filas, Santos Maraver, que fue jefe de Gabinete del ministro Moratinos y en las últimas elecciones fue de número dos de Sumar por la lista de Madrid.
Sí, muchísimas veces. Me gusta conversar con personas que tienen una postura contraria.
Santos representa en parte la postura que mantuvieron en su momento Moratinos, el PSOE o el propio Zapatero: una visión basada en la resignación.
Es un debate interesante porque yo encarno al sujeto que no se ha resignado, al haber sufrido las consecuencias de 50 años de conflicto. No se puede abandonar a un pueblo bajo el argumento del pragmatismo.
Entiendo que la diplomacia requiere a veces soluciones pragmáticas, pero en el ejercicio del derecho de los pueblos, la diplomacia de apaciguamiento suele generar problemas peores.
Sin embargo, la realidad demuestra que la diplomacia de disuasión no funciona: Marruecos siempre exigirá más, por lo que lo adecuado es mantener posturas firmes en la defensa de la territorialidad.
Pasando a cuestiones breves sobre esta ley: el exministro y portavoz del Gobierno de Marruecos, Mustapha El Khalfi, llegó a vincular la crisis migratoria de Ceuta con este proyecto. ¿Le consta el malestar de Rabat con respecto a esta norma?
Todo lo relativo al Sáhara molesta profundamente a Rabat. Una de mis mayores preocupaciones era haber sacado el dictamen antes de las vacaciones, porque sabemos que cada avance genera reacciones. Ocurrió con la acogida de Brahim Ghali o cuando la presidencia del Congreso recibió a niñas saharauis.
Marruecos puede proyectar sus enfados de diversas formas. En esta ocasión, la magnitud de la crisis de Ceuta se vio amplificada por bulos en plataformas digitales que actuaron sin impunidad.
A Rabat esta ley no le gusta por razones evidentes: lleva al pueblo saharaui en el título, habla de un censo de las Naciones Unidas y podremos, gracias a la ley, saber quién es saharaui, quién no, en el Sáhara.
Decirle a Marruecos que ciudadanos que ellos pretenden considerar marroquíes son saharauis con derecho a la nacionalidad española es algo que desacredita sus pretensiones.
Hay también otra lectura sobre este malestar. Hace unos días, el periodista Ali Lmrabet aseguraba en EL ESPAÑOL que Marruecos teme que conceder la nacionalidad a los saharauis cree una masa electoral militante pro-Polisario. ¿Puede ser este el fin de la "luna de miel" del PSOE con Marruecos?
Ali Lmrabet es un periodista de origen marroquí a quien envío mi solidaridad por la persecución que ha sufrido.
Respecto al fondo: los saharauis somos militantes de la causa de liberación desde que nacemos porque nos hemos criado en este conflicto, y el Frente Polisario es nuestro representante legítimo y figura jurídica ante la ONU.
Pero funciona como partido único...
No es un partido, es un Movimiento de Liberación Nacional. Dentro de él hay diversas ideologías, pero es imposible articular un sistema de partidos tradicional cuando la mitad de la sociedad está exiliada y la otra mitad bajo ocupación.
Lo que Marruecos ha intentado históricamente es fragmentar esa representación jurídica promoviendo plataformas alternativas como el Movimiento por la Paz impulsado por Zapatero en Canarias.
Lo que realmente teme Rabat es que personas de origen saharaui nacidas bajo el periodo colonial español, junto con sus descendientes, adquieran derechos y la nacionalidad española en el territorio ocupado.
Generar vulneraciones de derechos humanos, secuestros o violaciones contra un ciudadano con DNI español tiene un coste político y penal mucho más elevado para Marruecos. Les molesta que se reconozca al "pueblo saharaui" y que sus habitantes dispongan de herramientas de protección jurídica.
Paradójicamente, Sánchez comenzó su mandato marcando distancias con Rabat: su primer viaje no fue allí, acogió a Brahim Ghali y señaló a Marruecos durante las crisis de 2021. ¿A qué se debe su giro posterior?
Creo que hubo un cálculo de coste-beneficio. En la legislatura pasada el Gobierno tuvo su primera experiencia real de gestión de crisis con Rabat.
Marruecos se siente impune porque cuenta con el respaldo estratégico de Estados Unidos e Israel desde los Acuerdos de Abraham. Es el niño preferido de Trump y el adolescente consentido de Netanyahu, esa es la realidad geopolítica.
Marruecos se siente impune para hacer lo que quiera. El Ejecutivo creyó erróneamente que ceder en la postura sobre el Sáhara funcionaría como un elemento disuasorio suficiente, pero eso es desconocer cómo actúa este tipo de régimen.
En el Partido Socialista toda su cúpula ha ejercido de lobby marroquí: Zapatero, Moratinos, Bono y Felipe González son las personas que más han trabajado por los intereses de Rabat.
Además, sus agentes de espionaje están muy infiltrados a través de influencers y televisiones, tanto en España como en Francia y en el propio Parlamento Europeo.
Hay que dar un golpe sobre la mesa. Ahora se empieza a ver la verdadera amenaza de Marruecos, y la gran pregunta debe ser qué elementos disuasorios estamos diseñando a nivel energético, hídrico o de remesas para que no vuelva a suceder.
¿Y no cree que tuvo algo que ver el espionaje con Pegasus al móvil del presidente del Gobierno, donde se extrajeron más de dos gigas de información?
Como ingeniera que analizaba estos temas antes de entrar en política, pensaba seriamente en esa hipótesis hace un tiempo.
Sin embargo, viendo cómo han salido a la luz las tripas y las conversaciones íntimas de este Gobierno por todas partes sin necesidad de software espía, esa tesis se me queda débil. No hace falta Pegasus: aquí se filtra todo.
Creo que esa teoría alimenta el morbo, pero la razón real fue que ningún Gobierno quiere ver una entrada de 200.000, ningún Gobierno quiere ver una Marcha Verde sobre Ceuta y Melilla, como la que sucedió en el Sáhara: gestionar eso requiere despliegue militar.
Tesh Sidi en uno de los pasillos del Congreso de los Diputados.
¿Cree que lo del día 30 y 31 es una invasión equiparable a la Marcha Verde?
Yo creo que no. Es un aviso.
Marruecos busca aislar la ciudad, generar hartazgo en la población ceutí e instrumentalizar la desesperación humana para desviar la atención de sus propios problemas internos: la extrema pobreza de su población frente a las élites y la monarquía.
Es lo que ha pasado en el Sáhara. Ningún saharaui quiere vivir ahora bajo la ocupación. Tú estás allí: vienen y te derrumban la tienda.
Pero esto no se puede equiparar a la Marcha Verde. Aquí ha venido gente en flotador. En 1975, detrás de los civiles había militares armados y aviones. Mi madre me lo cuenta: "Nos bombardeaban con fósforo y napalm". Todo ante la pasividad del Ejército español, que se fue.
La realidad de Marruecos hoy es la de un país donde el 70% es extremadamente pobre y una élite tiene todo. Hace un año estallaron protestas porque ocho mujeres embarazadas murieron sin poder dar a luz. A esa élite le interesa que allí se hable de la soberanía de Ceuta y Melilla en vez de sus problemas.
Usted coincide con el diagnóstico que hizo Aznar tras la cesión sobre el Sáhara: "Esto nos va a costar caro"
Sí, porque supongo que Aznar y sus analistas saben que en el mundo actual no se pueden dar cheques en blanco. Marruecos pidió el Sáhara como el empleado que pide un aumento sabiendo que se lo darán, y ahora nos está pidiendo más.
Hay que pensar fríamente cuáles son nuestras medidas disuasorias y cómo europeizar el asunto. ¿Por qué Ursula von der Leyen no acudió a Ceuta como sí fue a Lesbos? Hay que revisar los acuerdos de asociación.
España incluso llevó a la Abogacía del Estado a defender los intereses marroquíes ante el Tribunal de Justicia de la UE tras la sentencia sobre la pesca. Hicimos trampas al solitario y al derecho internacional.
Revisando sus publicaciones, el mismo día del asalto usted hablaba de guerra híbrida y señalaba a Marruecos. ¿Por qué el Gobierno, y en especial Sánchez, siguen evitando señalar a Rabat cuando lo hacen la Policía, el CNI, el resto de partidos del Congreso y lo cree así un 90% de la población?
Es una prudencia torpe. Entiendo que la gestión requiera cierta contención, pero no se puede aplicar prudencia sin ofrecer información que abrace el sentir ciudadano.
La pregunta clave que debemos hacernos es: ¿Qué le debe el Partido Socialista a Marruecos?
Dígame, ¿Qué cree que el debe el PSOE a Marruecos?
Creo que se debe a las voluntades que mencionaba antes. El PSOE ha sido un partido que ha velado en exceso por los intereses de Rabat para marcar un perfil diferenciado respecto al PP, presumiendo de buenas relaciones con Marruecos.
Y hay altos cargos que tienen propiedades en Marruecos ¿han recibido prebendas?
No lo puedo decir abiertamente porque los tribunales están muy activos y no quiero terminar en el banquillo. Pero se sabe que hay algunos que tienen casas. Siendo prudentes y con datos fehacientes, el mejor lobby que ha tenido Marruecos siempre ha sido el Partido Socialista.
No me refiero solo a Pedro Sánchez, sino al viejo PSOE: Zapatero y bastante Felipe González. Tienen relaciones muy extrañas, de auténtico lobby político.
De ahí a hablar de cobro de voluntades... lo dejo en que han defendido las posturas marroquíes a capa y espada, no desde una posición moral
Y en contra de sus bases.
Sí, incluso en contra de sus propias bases. Pero dejémoslo ahí, todo es presunto.
¿Entendió las explicaciones de Sánchez sobre su derecho a descansar en vacaciones en mitad de la crisis?
Me parece incomprensible que lo dijera.
Entiendo que no hay que caer en la hipocresía sobre el descanso de los dirigentes, pero revela una falta de empatía con el pueblo ceutí.
Pedro Sánchez tendría que haber estado presente desde el primer día o haber decretado un mando único.
También la gestión de la ministra de su partido, Más Madrid, Mónica García ha sido muy contestada.
Utilizan mucho contra ella el ariete de la sanidad. Han estado ocho ministros ahí. Lo que creo que ha habido es un muy mal fallo comunicativo, de percepción de control.
Pero que contrasta con lo de 2021. En ese momento se convoca en 48 horas el Consejo de Seguridad Nacional. Ahora se tarda un mes.
Por eso. Al ver en los primeros días una vuelta muy grande de inmigrantes, se tuvo una fe ingenua en el Gobierno autonómico para no invalidar sus competencias. Pero esos días se tenía que haber decretado un estado de excepción y un mando único. Ahora que se tiene un mando único las cosas están mejorando.
Se ha dejado desprotegida a la población frente al discurso del odio, y ahora el Gobierno sufre la deslealtad de las autonomías del PP a la hora de repartir a los menores migrantes.
¿Y cómo se soluciona la presión que sufre Ceuta?
Los menores se tienen que traer a la Península y hacer un reparto justo de las comunidades para descongestionar. Pero quien nos ha hecho esto sabe muy bien la idiosincrasia de España. La mejor solidaridad que necesita Ceuta es que se repartan, se pongan policías para gestionar los expedientes.
Quien nos ha hecho esto sabe que la inmigración es un elemento polarizador y hay un choque entre el Gobierno central y las autonomías.
¿Y qué hacemos con los mayores de edad? Los ceutíes y la mayoría de los españoles lo tienen claro: que se devuelvan
Si son solicitantes de asilo tiene que ser así.
Pero si son marroquíes no huyen de ninguna guerra.
Esta ley viene del marco Europeo. Las solicitudes son individuales. A lo mejor es un gay marroquí y huye porque allí está penado; a lo mejor es una mujer adulta o es un informante que necesitan protección.
No hay un expediente plantilla que diga: es de Marruecos, lo devuelvo. Acogimos 380.000 ucranianos y no hubo ningún problema.
Sí, pero en esos casos hablamos de menores que venían con su madre o un familiar. Aquí vienen solo y la Administración tiene que hacerse cargo al completo.
Yo hablo de la gestión administrativa. Como no se pusieron palos en las ruedas entre administraciones, todo fluyó. ¿De verdad un país de 50 millones no puede gestionar el expediente de 4.000 personas?
¿Está la magistrada María Tardón investigando aspectos que le correspondían al propio Gobierno?
Creo que sí, que la magistrada está haciendo el trabajo que le corresponde al Gobierno.
Los informes que está pidiendo la jueza son documentación que debieron haber solicitado de forma coordinada el Ministerio de Defensa y el de Interior.
El Estado no es solo el Ejecutivo: el Estado también son sus autonomías y su Poder Judicial. Y como otra pata del Estado, el Poder Judicial está haciendo su trabajo. Quien haya presentado la denuncia da igual; lo importante es determinar las causas. Eso sí, hago un spoiler: no vamos a sentar a nadie en el banquillo.
Tesh Sidi en un momento de la conversación con EL ESPAÑOL
¿Lo dice por Marruecos?
Por Marruecos, claro. Mohamed VI estaba tranquilamente en su velero viendo la situación y no se va a hacer cargo.
No vamos a obtener colaboración de Rabat, de la misma forma que tampoco la conseguimos de Israel con el caso Pegasus, donde la Audiencia Nacional no pudo avanzar porque Israel no facilitó información.
Marruecos no nos está proporcionando datos sobre los agentes desplegados ni sobre su actuación. Por lo tanto, lo único que la jueza María Tardón va a poder determinar es si el CNI funcionó bien o si falló.
Y luego está la desclasificación de los documentos de los días previos...
Yo es que creo personalmente que faltó información o llegó tarde. Ahora bien, como persona que estudio sobre seguridad nacional, te digo que señalar también los servicios de inteligencia nunca es bueno de cara a afuera.
Estamos en una democracia y celebro que se ponga de manifiesto todos esos informes, porque, reitero, no vamos a sentar a nadie en el banquillo, pero nos va a determinar si nuestros recursos o nuestros servicios de inteligencia necesitan más o menos recursos.
¿Qué le parece que España organice el próximo Mundial de fútbol con Marruecos? ¿Debería replantearse la decisión?
Fue una decisión unilateral del PSOE que no se comprendió. Debió hacerse con Portugal. Si querían invitar otro país, tras Ucrania, que fuese, por ejemplo Francia.
Como futbolera defenderé a nuestra Selección y la final tiene que celebrarse en España, pero rechazo de plano que la final o partidos del Mundial se celebren en Marruecos por la misma razón que lo rechazaba en Arabia Saudí. Si Marruecos es dictadura, también lo es Arabia. ¿O es que las petromonarquías nos caen mejor?
Marruecos utiliza el fútbol y el turismo como soft power para blanquear su dictadura y normalizar la ocupación del Sáhara Occidental.
Marruecos explota comercialmente el 70% de los fosfatos y los caladeros saharauis, y ahora reclama el control del espacio aéreo del Sáhara que se gestiona desde Las Palmas. ¿Debe el Gobierno ceder en esa negociación?
Ceder el espacio aéreo sería ceder un espacio crítico de seguridad e inteligencia. España debe perder los complejos y asumir su papel como actor principal en las mesas de diálogo internacionales.
Seguimos siendo la potencia administradora del territorio según el derecho internacional, nos guste o no, y tenemos la responsabilidad histórica y legal de defender la legalidad y los derechos del pueblo saharaui.
Para terminar con algo más personal: nació en un campo de refugiados en Tinduf, a los cuatro años fue pastora con su abuela en Mauritania y a los ocho llegó a España en un programa de vacaciones. Tras una crisis de identidad en la adolescencia, ¿cómo se vive entre mundos tan opuestos y cómo es su relación actual con sus dos familias?
Mi historia tendría que servir de ejemplo de la concordia que nos hace falta. Tengo dos familias, dos padres, dos madres y muchísimos hermanos.
He tenido la suerte de criarme en una familia de acogida en un pueblo de Alicante y no en una macrogranja de migrantes. No me he criado en ningún CIE.
Vine a los 8 y luego ya me quedé a los 12. Estudié en la Universidad, luego me fui de casa a los 18. He pasado todo el periplo.
Soy el producto del consenso entre dos familias que no hablaban el mismo idioma: una familia musulmana y una familia católica conservadora que supieron entenderse anteponiendo el interés superior de la menor. Aprendí castellano y valenciano de forma natural.
Hoy ayudo económicamente a mi familia biológica en los campamentos de refugiados y mantengo una excelente relación con mi familia española. Reivindico ese modelo de acogida vecinal y familiar que permite que una niña nacida en un campo de refugiados termine representando a la ciudadanía. Como dicen: de criar cabras en el Desierto al Congreso de los Diputados.
¿Cómo es la situación actual de los saharauis en los campamentos?
Muy complicada. Los recortes de ayuda humanitaria tras la Administración Trump y la inflación por la guerra de Ucrania han hecho estragos: una botella de aceite cuesta 20 euros y un plátano 4.
Si en España la vida se ha encarecido, en los campamentos la crisis se triplica. Las remesas que enviamos desde Europa apenas alcanzan para cubrir lo básico.
Antes enviaba 500 euros a mi madre y pasaba todo el año. Ahora cada trimestre tengo que enviarle 500 euros.