El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press

Sociedad

España está de enhorabuena: el hito tecnológico innovador para extraer plata, cobre y platino de residuos electrónicos

El CENIM-CSIC ha conseguido realizar la primera colada para extraer minerales críticos y metales preciosos a partir de basura electrónica.

Más información: Bruselas extiende la mano a España: propone dar 120 M€ para la recuperación de los incendios del verano pasado

Publicada
Las claves

Las claves

España ha logrado extraer cobre, plata, platino y oro de residuos electrónicos gracias a una nueva tecnología desarrollada por el CENIM-CSIC.

La innovadora planta piloto utiliza un horno de lanza sumergida que mejora la eficiencia y reduce el consumo energético respecto a los métodos tradicionales.

El proyecto permite recuperar materiales críticos dentro de Europa, reduciendo la dependencia de países como China y Estados Unidos.

Esta solución contribuye a la sostenibilidad, fomentando la economía circular y afrontando el problema del aumento de basura electrónica.

España ha dado un paso estratégico en una de las grandes batallas tecnológicas y económicas del siglo XXI: la recuperación de minerales críticos.

El país ha logrado realizar con éxito la primera colada experimental capaz de extraer cobre, plata, platino e incluso oro a partir de residuos electrónicos, un avance que sitúa a la investigación española en la vanguardia de la 'minería urbana'.

El hito ha sido desarrollado por el CENIM-CSIC, el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y representa mucho más que un simple avance técnico.

La nueva tecnología convierte toneladas de basura electrónica (ordenadores, móviles, placas y dispositivos obsoletos) en una fuente estratégica de materias primas esenciales para la industria tecnológica europea.

En un momento en el que la demanda de minerales críticos no deja de crecer por el auge de la inteligencia artificial, los vehículos eléctricos y la digitalización global, la posibilidad de recuperar estos materiales dentro del propio continente se ha convertido en una prioridad geopolítica para la UE.

La clave del proyecto reside en una innovadora planta piloto equipada con un horno de lanza sumergida, una tecnología mucho más eficiente que los sistemas metalúrgicos tradicionales.

Mientras los hornos convencionales aplican el calor desde el exterior, este modelo introduce una lanza metálica directamente en el material fundido para inyectar oxígeno y combustible en el núcleo del proceso.

El resultado es una reacción mucho más rápida, intensa y eficiente.

El sistema trabaja a temperaturas superiores a los 1.200 grados centígrados y genera turbulencias que aceleran las transformaciones químicas necesarias para separar los metales valiosos de los residuos.

El funcionamiento, además, simplifica notablemente la recuperación de materiales.

Por efecto de la densidad, el cobre y los metales preciosos se hunden en el fondo del horno, mientras que las escorias y componentes no metálicos flotan en la superficie.

Esto permite un proceso de separación más limpio, preciso y con menor consumo energético.

El investigador Félix Antonio López, una de las figuras clave del proyecto, destaca que esta tecnología no solo mejora la eficiencia industrial, también abre la puerta a un modelo económico mucho más sostenible y circular.

El avance se ha desarrollado en colaboración con dos gigantes industriales del sector metalúrgico: Atlantic Copper, considerada la tercera fundición más importante de Europa, y Glencore Technology.

La alianza entre investigación pública e industria privada ha sido decisiva para convertir una tecnología experimental en una solución con potencial real de aplicación industrial.

La importancia estratégica del proyecto va mucho más allá del ámbito científico. Europa depende actualmente en gran medida de países como China o Estados Unidos para acceder a muchos de los minerales esenciales que utiliza su industria tecnológica.

Poder recuperar cobre, plata, platino u oro desde residuos electrónicos permite reducir esa dependencia exterior y retener dentro del continente tanto los materiales como el valor económico asociado.

Además, el proyecto ataca de forma directa a uno de los grandes desafíos ambientales de las próximas décadas: el crecimiento exponencial de la basura electrónica.

Las previsiones apuntan a que, para 2030, el desarrollo de la inteligencia artificial y la renovación constante de dispositivos tecnológicos generarán un volumen de residuos equivalentes a 13.300 millones de iPhones.