Abel de González, interiorista y estilista.
Abel de González, experto en interiorismo: "Para que funcione la decoración, hay que darle diferentes alturas"
El experto explica el truco para conseguir un diseño más equilibrado y evitar que se vean composiciones recargadas.
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Cuando reunimos varios objetos decorativos en una misma superficie, como una estantería, una cómoda o una mesa auxiliar, es fácil caer en un error que puede hacer que el conjunto resulte demasiado plano o incluso recargado.
Aunque cada una de las piezas sea bonita por separado, colocarlas de una forma determinada puede provocar que la composición pierda interés visual.
Abel de González, experto en interiorismo y decoración, ha explicado en uno de sus vídeos cómo conseguir que este tipo de composiciones resulten mucho más equilibradas.
Para ello, Abel pone el foco en un aspecto que muchas veces pasa desapercibido a la hora de decorar una estantería: no basta con elegir bien los objetos, también es importante decidir cómo se distribuyen entre sí.
La clave, según señala, está en jugar con las alturas. "Para que funcione una colección de objetos decorativos, tenemos que darles diferencias de alturas", explica el experto.
La razón es sencilla: al encontrarse todos los objetos en un mismo nivel, la mirada no tiene diferentes puntos en los que detenerse y recorrer la composición. El resultado puede parecer rígido y poco dinámico, incluso aunque las piezas escogidas tengan diseños atractivos.
Por eso, antes de colocar varios adornos en una estantería, conviene observarlos como un conjunto y no únicamente de manera individual. La decoración funciona mejor cuando existe cierta variedad y las piezas tienen diferentes pesos visuales.
La técnica de las "montañas y valles"
Para conseguirlo, el experto propone imaginar que estamos creando una sucesión de "montañas y valles". Es decir, alternar objetos altos con otros más pequeños para generar diferentes niveles dentro de la composición.
Un jarrón, un sujetalibros o cualquier otro elemento vertical puede actuar como una de esas "montañas", mientras que un objeto de menor tamaño funciona como el "valle". La idea es repetir esta secuencia: objeto alto, objeto bajo, objeto alto, objeto bajo.
De esta manera, la mirada puede desplazarse de un elemento a otro de forma más natural, en lugar de encontrarse con una sucesión de objetos que forman una línea visual uniforme.
Además, Abel de González apunta a otro detalle que puede marcar la diferencia: tanto el primer objeto como el último de la composición deberían ser altos. Según explica, esta disposición suele resultar más estética porque enmarca visualmente el conjunto y evita que los extremos queden demasiado bajos.