Yolanda Díaz.

Yolanda Díaz. Imagen de archivo. Europa Press

Sociedad

Entró en vigor: los trabajadores que sufran estrés crónico por su trabajo pueden coger una baja retribuida por accidente laboral

El proceso es complejo y el empleado debe demostrar que el estrés es causado exclusivamente por el trabajo.

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Las claves

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El estrés crónico causado exclusivamente por el trabajo puede considerarse accidente laboral y permite acceder a una baja retribuida.

Para que el estrés sea reconocido como accidente laboral, el empleado debe demostrar que su origen es únicamente laboral, presentando pruebas sólidas.

El proceso incluye obtener una baja inicial por enfermedad común y solicitar al INSS la determinación de contingencia para cambiarla a profesional.

La baja por accidente laboral ofrece mejores condiciones económicas y no exige días mínimos cotizados; la empresa podría pagar un recargo si hubo falta de prevención.

La mayoría de personas sufren algo de estrés en su día a día. Muchos aguantan hasta que dejan de poder sobrellevarlo. Si ese estrés crónico es causado por el trabajo, existe un procedimiento para acogerse a una baja remunerada por accidente laboral.

Aunque el burnout y la ansiedad no figuran en el listado oficial de enfermedades profesionales en España, hay una vía legal compleja y poco transitada. Esta se basa en poder calificar el estrés como accidente laboral.

Para ello, uno de los requisitos fundamentales es la demostración de que ese estado de cansancio y apatía está provocado exclusivamente por la situación laboral, dejando a un lado la vida personal del empleado.

Así, el artículo 156.2.e) de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) considera como accidente de trabajo a "las enfermedades (...) que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo".

Además, el apartado 'f' del mismo artículo cubre el agravamiento. Es decir, si el trabajador ya sufría ansiedad o depresión previa y el entorno laboral la agrava severamente, ese empeoramiento también puede calificarse como accidente de trabajo.

Sin embargo, en la práctica es complicado demostrar que las enfermedades relacionadas con la salud mental son causadas exclusivamente por motivos laborales. De hecho, en este tipo de casos tanto las mutuas como la Seguridad Social suelen alegar "prueba en contrario".

En otras palabras, la mayoría de veces los empleados tendrán que aportar pruebas sólidas y concluyentes como correos o mensajes fuera del horario de trabajo, presiones internas o informes psiquiátricos.

¿Cómo tramitar una baja por estrés crónico?

El primer paso es conseguir un parte de baja inicial que casi siempre es por enfermedad común. Este se puede obtener a través del médico de cabecera, puesto que las mutuas suelen derivar siempre a la sanidad pública.

Después, el trabajador debe solicitar una determinación de contingencia ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), ya que es el único órgano competente para cambiar la calificación de la enfermedad de "común" a "profesional".

Finalmente, el empleado deberá aportar las pruebas que demuestren que el estrés está causado únicamente por su situación laboral.

Incluso pueden valer informes de delegados de prevención o actas de la Inspección de Trabajo.

Una baja remunerada

Aunque la obtención de esta baja no sea sencilla, sus ventajas y beneficios son múltiples. A diferencia de la baja común, esta no exige tener un mínimo de días previos cotizados, tal como consta en el artículo 165.4 de la LGSS.

Además, se cobra íntegramente desde el día siguiente a la baja con un porcentaje de subsidio mayor.

Y en caso de que se demuestre una falta de prevención psicosocial por parte de la empresa, esta deberá abonar entre un 30 y un 50 % extra a la prestación, según el artículo 164.

Un 'castigo' que la compañía no puede sortear mediante una aseguradora.