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Juan Manuel, pintor colombiano en España: "Allí era enfermero pero ganaba el mínimo y no me alcanzaba"

El enfermero colombiano vendió todo para emigrar a España y ha rehecho su vida como pintor en Alicante.

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Las claves

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Juan Manuel, enfermero colombiano, emigró a España vendiendo todas sus pertenencias ante la precariedad económica en Colombia.

En Alicante comenzó trabajando como pintor de obra y, tras perder el empleo por la pandemia, logró consolidarse en ese oficio.

Actualmente, a pesar de recibir un salario modesto, Juan Manuel valora la estabilidad laboral y la integración de su familia en la comunidad.

Su historia representa el esfuerzo y adaptación de muchos migrantes que buscan oportunidades y una vida digna fuera de su país.

Juan Manuel dejó su trabajo como enfermero y tomó la valiente decisión de vender todas sus pertenencias para emigrar a España desde Colombia en busca de un futuro mejor para su familia.

Hoy alejado de los hospitales, este joven se gana la vida como pintor de obra en la provincia de Alicante, mientras reside en una de las singulares casas cueva de la localidad de Crevillent.

Para Juan Manuel, la decisión de emigrar estuvo impulsada por la dura realidad económica de su país natal. En Colombia, su salario mínimo no alcanzaba para cubrir las necesidades básicas de su hogar.

"Yo me ganaba el mínimo y con eso tenía que pagar mi alquiler, la comida, servicios... Vivíamos al día". Ante esta situación, él y su esposa decidieron hacer malabares para poder pagarse unos billetes de avión hacia España.

Juan Manuel relata con franqueza el nivel de sacrificio que requirió esta travesía: "Pedí mi liquidación y vendí todo lo que tenía, hasta los juguetes de mi hijo, para poder recoger dinero".

Su mujer hizo lo mismo y gracias a las dos liquidaciones y un préstamo de un amigo, lograron emprender el viaje y se asentaron en Alicante con unos ahorros de aproximadamente 1.100 euros.

Inicialmente, gracias al apoyo de una tía que los recibió, Juan Manuel consiguió empleo casi de inmediato con un compatriota colombiano en el sector de la pintura. Llegaron un viernes, descansaron el fin de semana, y el lunes ya estaba trabajando.

Sin embargo, la estabilidad duró apenas unos 20 días, pues el COVID-19 apareció y Juan Manuel perdió el trabajo. La desesperación se apoderó de él y estuvo a punto de tirar la toalla y regresarse a Colombia.

"Si no hubiera sido por mi esposa que me dijo que si nos volvíamos a Colombia nos separábamos, hubiera vuelto".

Al acabar el confinamiento Juan Manuel continuó tocando puertas hasta consolidarse como pintor en Elche, donde su rutina diaria requiere una disciplina de hierro: "Me despierto temprano para coger el autobús de las 6:30 am y termino sobre las 7pm".

Aunque recibe un pago mensual de 950 euros, algo que mucha gente considera bajo, Juan Manuel está contento y valora la estabilidad laboral y la flexibilidad humana que le ofrece su jefe.

Hoy, tras años de lucha, adaptación y esfuerzo constante, Juan Manuel y su familia disfrutan de una vida estable, integrados en la comunidad.

La historia de Juan Manuel es el reflejo de miles de migrantes que, armados de valor, deciden transformar las dificultades en oportunidades y demuestra que con la voluntad de aprender nuevos oficios es posible florecer y echar raíces en cualquier parte del mundo.