Jordi y Montse frente a su coche.

Jordi y Montse frente a su coche. la Sexta

Sociedad

Montse y Jordi son jubilados y viven en su coche: “Quieren ganar dinero con la crisis de la vivienda, hay pisos por 1.000€”

La pareja lleva siete meses viviendo en su coche después de que su casero, tras once años, les pidiese el piso para su hijo.

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Las claves

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Montse y Jordi, una pareja de jubilados de Sabadell, llevan siete meses viviendo en su coche tras perder su piso de alquiler después de 11 años.

No han podido acceder a otra vivienda debido a los altos precios del alquiler y han solicitado sin éxito una vivienda social o municipal para mayores de 65 años.

Sobreviven gracias a ayudas de entidades sociales, se duchan en un gimnasio y han sufrido varios robos mientras duermen en el coche.

Ambos continúan buscando soluciones y esperan poder acceder a una vivienda asequible con la ayuda de Acció Social.

Montse Alimón y Jordi Puig son una pareja de jubilados que desde hace siete meses se han visto en la terrible situación de tener que vivir en su coche en Sabadell, Barcelona.

Lo que los ha llevado a verse en esta situación es que el casero del piso en el que llevaban viviendo once años rescindió el contrato de alquiler porque necesitaba la vivienda para su hijo.

Así, la pareja de jubilados no ha conseguido instalarse en otra vivienda porque no pueden hacer frente a los precios del alquiler, así han intentado pedir una vivienda de emergencia social y han pedido un piso municipal destinado a mayores de 65 años con la esperanza de volver a dormir en una cama.

"No teníamos a dónde ir"

Jordi, de 69 años, expresó que en su antigua vivienda "pagábamos 650 euros al mes", que es lo que podían afrontar con su pensión. De esta manera, cuando dejaron su inmueble en el que llevaban once años, empezaron la búsqueda, sin éxito.

Jordi trabajó como técnico de radio en emisoras como Radio Sabadell o Catalunya Ràdio. Montse, por su parte, ahora cuenta con 61 años, y trabajaba como empleada en un comercio y fue despedida mientras estaba de baja tras ser atropellada por un coche, ahora cobra el Ingreso Mínimo Vital y no puede trabajar porque le han quedado secuelas.

Montse y Jordi en su coche.

Montse y Jordi en su coche. la Sexta

"Encontramos pisos de 800 a 1.000 euros en Sabadell, Terrassa o Barberà del Vallès. La sensación que tenemos es que hay gente que quiere ganar dinero con el problema de la vivienda", continuó señalando Jordi. Por ello, en un principio se alojaron en un piso turístico por quince días, esperando conseguir un nuevo hogar.

No obstante, en noviembre decidieron que la única opción que tenían era vivir en su coche: "No teníamos nada más. No teníamos dónde ir. Los pisos asequibles ya estaban alquilados. Los que salían tenían unos precios muy altos y no podíamos pagarlo", expresó Montse.

Para dormir la pareja recurre a sacos de dormir y tienen toda su ropa de invierno en el maletero, el resto está en un trastero. Se duchan en un gimnasio, cargan el móvil en una cafetería, usan el ordenador en una biblioteca y lavan la ropa en una lavandería.

Consiguen comer gracias a que la Cruz Roja y entidades como Fàbri-k de Can Rull, Actúa Vallès o Sense Sostre les entregan comida varios días a la semana y van a un hipermercado a calentarla.

Jordi enseñando dónde guardan la ropa de invierno en el coche.

Jordi enseñando dónde guardan la ropa de invierno en el coche. la Sexta

Además, les han robado tres veces desde que están durmiendo en el coche y se han llevado dinero, un móvil y dos ordenadores: "No esperábamos llegar a esta situación y nos está afectando. Te cansas porque no puedes dormir en una cama. Es un cansancio psicológico porque es estresante y el día a día es duro", comentó Montse.

No obstante, la jubilada explicó que a pesar de las dificultades, "no te puedes hundir, hay que tirar adelante". Una actitud compartida por su pareja que señaló que "tenemos que estar unidos y hay que seguir".

En esta línea los jubilados nunca han dejado de buscar soluciones, por esto se han registrado para acceder a un piso municipal para personas mayores de 65 años y han solicitado una vivienda de emergencia social.

Sin embargo, según expresó Jordi, la espera para entrar al sorteo puede ser de un año y solicitar una hipoteca tampoco es una opción: "No la puedo pedir a 30 o 40 años".

Además, señalaron que si un alquiler les cuesta 800 euros más los gastos ya vivirían en márgenes muy ajustados o "no tendríamos para comer". Por ello, la pareja está buscando piso en cualquier punto de Cataluña y Acció Social les está ayudando a buscar un piso para que finalmente puedan volver a un lugar que puedan llamar hogar.