Almudena Peña, en su huerta del Valle del Tiétar

Almudena Peña, en su huerta del Valle del Tiétar

Vinos El vino favorito de

Ligera pero cautivadora: la garnacha ‘bruja’ que hechiza a la fundadora de Supernormal

Almudena Peña recomienda La Bruja de Comando G para acompañar las recetas elaboradas con el producto de Supernormal: una garnacha etérea de Gredos que combina con todo y asegura el triunfo en cualquier evento.

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Almudena Peña es la arquitecta de emociones de Supernormal, el súper de alimentos ricos y respetuosos con el medio ambiente que ha redefinido la cocina natural en la capital.

Desde su apertura, tanto el puesto del mercado de Chamartín como la tienda del barrio de Chamberí se han convertido en peregrinaje obligatorio para amantes del sabor puro.

Y es que además de las verduras, los huevos, las conservas y los productos de proximidad, desde su obrador salen a diario platos elaborados de manera artesanal con materia prima natural que son un manifiesto contra lo innecesario. Sus cremas de verduras y sus caldos celebran el producto en estado primitivo.

Supernormal

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La tienda respira una simplicidad poderosa. En Supernormal la decoración brilla por su ausencia: el color lo aportan las plantas aromáticas, las verduras, las etiquetas de las conservas, los huevos, y las botellas de vino que encontramos en las estanterías.

Porque aquí el vino no es un complemento superfluo, sino un protagonista silencioso que dialoga con los productos. Almudena Peña y su socio Fernando Usera componen la oferta líquida con la misma obsesión que seleccionan los manjares de su huerta en el Valle del Tiétar: etiquetas vivas, sin artificios, que amplifican el sabor sin robar protagonismo.

La filosofía del proyecto —producto, técnica mínima, instinto máximo— encuentra el eco perfecto en vinos de Gredos, esas laderas graníticas que están, literalmente, a un paso de Madrid.

Y de ahí sale su elección para Cocinillas: La Bruja de Comando G, una garnacha que encarna la conexión bodega-sala. "Comando G es un proyecto que tiene una filosofía muy afín a Supernormal", explica Peña.

"Me gusta porque siendo un vino ligero no resulta insulso, está buenísimo, y a todo el mundo le gusta. Sé que si lo llevo a una cena va a triunfar. Y claro, lo tenemos en Supernormal y me resulta muy cómodo adquirirlo", asegura.

Supernormal

Supernormal

Naturalidad en el plato y en la copa

La Bruja es una de las joyas del portafolio de Comando G, el colectivo liderado por Dani Landi y Fernando García, dos enólogos que han puesto las sierras de Gredos en el mapa mundial del vino natural.

Esta garnacha proviene de viñas viejas plantadas en suelos de granito descompuesto, a más de 1.000 metros de altitud, donde el aire fresco y los días cortos concentran sabores sin maduraciones pesadas.

No hay trucos en su elaboración: fermentación con uvas enteras, levaduras indígenas y crianza en fudres antiguos de madera neutra que dejan hablar al terroir. El resultado es un tinto rubí pálido, casi rosado, de apenas 13% alcohol.

En nariz, la Bruja hechiza de entrada. Cereza fresca y piel de melocotón, hierbas de monte bajo, un toque de pimienta rosa y esa pizarra húmeda tan propia de Gredos. No hay fruta sobremadurada ni madera invasiva; es un aroma vivo, que pide acercar la copa al plato humeante.

La Burja de Comando G

La Burja de Comando G

En boca confirma su fama. Ligereza atlántica con estructura, taninos finísimos como polvo de roca, acidez eléctrica que estira el sorbo y un final salino que limpia el paladar para el siguiente bocado. Un vino que parece que no hace nada y lo hace todo.

Pero la verdadera magia de La Bruja está en su versatilidad gastronómica, y ahí entra el sello de Supernormal: "Combina muy bien hasta con pescado", subraya Almudena Peña, y no exagera: esa “sencillez compleja” es su superpoder.

Esta garnacha todoterreno es capaz de elevar recetas como una lubina a la sal, donde la frescura cítrica corta la piel crujiente y abraza la carne jugosa, o dialogar con unos calamares a la plancha, aportando mineralidad al dulzor del molusco. Incluso se atreve con un rodaballo al horno, equilibrando la grasa noble con su tensión ácida.

Comando G no es solo una bodega; es una declaración de intenciones. Dani Landi y Fernando García vinifican parcelas diminutas que capturan la verticalidad de Gredos: granito, pizarra y altitud que dan vinos etéreos pero profundos. No en vano, es el único proyecto de Ávila que ha conseguido 100 puntos Parker.

La Bruja es el ejemplo perfecto de su mantra: "vino para beber, no para pensar". Filosofía compartida con Supernormal, donde Almudena y Fernando demuestran que ligereza también rima con intensidad.