El nuevo georgiano de Salesas, K’era.
El desayuno georgiano en K’era: café de Hola Coffee, shoti recién hecho, shakshuka y el grilled cheese más goloso de Salesas
Lo nuevo de Nino Kiltava se presenta como una casa abierta que se puede disfrutar desde el desayuno hasta la cena.
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En el madrileño Barrio de Las Salesas, donde las mañanas suelen empezar entre cafés rápidos y tostadas al paso, hace pocos meses abría un lugar que invita a desacelerar.
K’era, es el nuevo proyecto de Nino Kiltava, fundadora de Nunuka y cofundadora de Persimmon’, una cantina “all day” que se presenta como una evolución natural de los proyectos anteriores de Kitlava, figura clave en la difusión de la gastronomía de Georgia en Madrid.
Nunuka introdujo al público en los sabores del país caucásico y Persimmon’s exploró su vertiente líquida, K’era busca algo más cotidiano: convertirse en una casa abierta, un espacio flexible donde el día puede empezar con un café, continuar con una comida improvisada y terminar con vino, música y sobremesa.
La amplia mesa del salón, junto a la entrada.
Con un espacio tan amplio como acogedor, dispuesto a sofocar el hambre a cualquier hora del día, aquí Kitlava propone una forma distinta de comenzar el día: un desayuno con acento georgiano, pensado para disfrutarse sin prisa.
Un desayuno con alma de hogar
El espíritu del desayuno en K’era parte de una idea sencilla: replicar la hospitalidad de una casa georgiana. Más allá que la primera comida del día, es un momento para sentarse, conversar o trabajar.
La sala está equipada con largos bancos con cajoneras donde cada uno puede guardar sus pertenencias y enchufes donde cargar el ordenador.
El salón de K'era.
En cuanto a la carta, si hay protagonista que acompaña la propuesta, es el shoti, el pan tradicional georgiano que se hornea a diario en el horno del restaurante, verdadero corazón del espacio.
Servido aún tibio, llega a la mesa en forma de tostadas acompañadas de mermeladas caseras que aportan ese equilibrio entre dulzor y acidez tan propio de los desayunos domésticos. Otro detalle más para hacerte sentir en casa.
Entre sus opciones saladas hay un apartado especial dedicado a los huevos. Se pueden pedir revueltos, cremosos y sabrosos, acompañados de shoti o versionando una shakshuka georgiana, común en la región del Mar Negro, se elabora con huevos escalfados en una salsa de tomate, ajo y especias, a menudo espesada con nueces molidas y sazonada con marigold (caléndula).
Huevos revueltos, grilled cheese y shakshuka en K'era.
Sus sándwiches también merecen un sitio en la mesa. Con un pan estilo ciabatta, tostado, ligeramente crujiente, cuentan con varias versiones, como el de pastrami con pesto rojo y mayonesa picante o un fabuloso grilled cheese con dip de tomates asados.
La experiencia se completa con café de especialidad de Hola Coffee, elegido para acompañar el carácter artesanal del proyecto, y con una pequeña selección de pastelería que incluye uno de los iconos dulces de la casa: la célebre tarta de miel by Nunuka.
Los huevos y los sándwiches son las estrellas del desayuno en K'era.
El horno como punto de partida
Más allá del desayuno, el horno tradicional marca el ritmo de la cocina durante todo el día. En Georgia, el horno es símbolo de reunión y hospitalidad, y en K’era esa tradición se mantiene viva: las masas y panes se elaboran a la vista, creando una conexión directa entre cocina y sala.
Al frente de los fogones está el chef Gio Bakradze, formado en Nunuka, que ha diseñado junto a Kiltava una carta abierta y dinámica. De que no falte de nada en el apartado de los vinos se ha encargado el sumiller Alberto Ruffoni.
Aunque el desayuno tiene su propio espacio, es también la puerta de entrada a una propuesta culinaria que gira alrededor de las masas georgianas, especialmente los khachapuri, panes rellenos de queso de los que existen más de cincuenta variedades en su país de origen.
En K’era nunca falta el icónico adjaruli, con su característica yema de huevo y mantequilla fundida.
Un lugar para quedarse
K’era no se entiende solo como restaurante, sino como un espacio vivido. El interiorismo —a cargo del estudio Las 2 Mercedes— recrea una atmósfera cálida, inspirada en el universo personal de Kiltava.
El horno que da sentido a todo y la mesa de mezclas integrada en la sala.
Un salón de tonalidades ocres y terracota, telas, estampados y obras de arte escogidas con mucho gusto. Detalles compuestos por libros, equipos de sonido y botellas de vino, para aportar esa sensación de hogar y la de sentirse invitado a quedarse.
Una sensación que refuerza con pequeños rituales cotidianos como la música sonando suavemente, el aroma del pan recién horneado y el movimiento pausado de quienes llegan para empezar de la mejor manera el día.