Restaurantes

Asian Army, cocina callejera asiática auténtica y deliciosa

Queremos más sitios como Asian Army, con comida callejera genuina, elaborada con materias primas de calidad y con buenos precios, sin postureos ni tonterías

Que tu carta sea una traducción hecha con Google Translator o que tus vasos sean cutres no importa cuando detrás hay alma, autenticidad y buena comida. Esto es lo que ocurre en Asian Army, uno de los restaurantes asiáticos más auténticos de Madrid.

¿Qué es Asian Army?

Asian Army es un restaurante de cocina principalmente del sudeste asiático, donde destaca la influencia indonesia y vietnamita. Montado por una pareja; ella, natural de Indonesia, maneja la cocina y él, de Londres, se encarga de la sala, atendiendo pedidos con un fuerte acento mezcla entre inglés y francés, con un español flojo pero más que suficiente para hacerse entender.

La mejor forma de definir Asian Army para mí es como un restaurante de auténtica cocina asiática. Para los que habéis viajado por Asia, sabréis que existen dos tipos de restaurantes asiáticos en España: los de cocina europeizada y los auténticos.

El sabor es diametralmente opuesto, el primero con versiones light y sin demasiada personalidad, y el segundo que nos transporta de inmediato a estos viajes tan fantásticos que nos hicieron vivir maravillosas experiencias y disfrutar de los sabores y olores de esta cocina.

Asian Army es claramente de los segundos, un restaurante con auténtica cocina asiática, con sabores vivos y potentes, sin andarse con tonterías.

La carta de Asian Army

En Asian Army la carta es corta y sencilla (y está traducida con Google Translator ya que sus dueños son de habla inglesa, pero se entiende bien). Cuatro platos para compartir, dos de street food, tres principales y dos postres.

Los precios son muy contenidos. Los platos para compartir cuestan de 6 a 15 euros (dependiendo de si somos 2, 4 o 6 personas), y los principales rondan los 11. El más caro es el Laksa -una sopa de marisco tailandesa-, el único que no probamos por ser el plato más difícil de compartir. El resto de platos se pueden compartir sin problema.

Para que os hagáis a la idea, nosotros pedimos toda la carta menos el Laksa y el Tempeh, y el precio final con bebidas para 3 personas fue de 69€. Comimos mucho y salimos llenos, por lo que el precio por persona nunca debería pasar de 25€, pero se puede comer perfectamente por menos de 20€ con un Laksa y una bebida.

Con respecto al picante, un tema que preocupa mucho, fuimos tres personas con grados de tolerancia alto y bajo al picante. Ninguno se quejó, ni de poco ni de mucho, y eso es muy difícil. Las salsas van casi todas por separado, por lo que podemos jugar de forma fácil con el grado de picante, y los que llevan el picante integrado son tolerantes. Por supuesto es cocina asiática, pica, pero no es peligroso para la salud.

La bebida se basa en cerveza nacional, artesanal, un vino tinto rioja y un blanco verdejo. Tampoco hace falta más, bien elegido y sin complicaciones.

Los postres son la asignatura pendiente de Asian Army, pues hay solo dos: un polo de arroz negro y una pannacota de fruta de la pasión. Ambos están bien, pero no aportan demasiado. Sinceramente, el cuerpo no me pide postre después de este tipo de comidas, así que no me importa demasiado.

En conclusión, ojalá hubiese muchos más sitios con el valor de Asian Army, apostando por una cocina de mercado asiática auténtica.

Dónde está Asian Army

Asian Army se encuentra en la planta baja del mercado de Antón Martín, un mercado que ha mejorado radicalmente su oferta gastronómica en el último año con varias nuevas aperturas.

La gran pega del mercado es que no abre los domingos, ni siquiera para comer, y por lo tanto sus puestos gastronómicos como Asian Army tampoco. Y es una pena, porque la zona está más viva que nunca los domingos. Una muy buena oportunidad perdida.

No es necesario reservar y todavía (visitamos el restaurante en octubre de 2019) no se llena hasta arriba, pero en fines de semana empieza a complicarse, por lo que no es mala idea avisar antes de ir para que te guarden sitio. Yo no pude ni encontrar su teléfono cuando fui a visitarlo, así que reservé a través de un mensaje de Instagram. Vosotros podéis reservar de la misma manera o llamando al teléfono que os hemos dejado al principio.