Daniela Rosso, directora de Gioia

Daniela Rosso, directora de Gioia

Vinos El vino favorito de

El espumoso piamontés que la directora de Gioia elige para enamorarse en San Valentín

Un Brut elegante y versátil del corazón del Piamonte se convierte en el vino fetiche de Daniela Rosso para acompañar todo el menú en la noche más romántica del año.

Más información: Davide Bonato, chef, y su consejo para una pasta al dente: "Hay que respetar los tiempos de cocción que indica la marca"

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Gioia, que significa “alegría” y “joya”, es la casa de los italianos Davide Bonato y Daniela Rosso en Chueca, uno de los barrios más vibrantes de Madrid. Con un Sol Repsol y recomendación en la Guía Michelin, el restaurante ha cumplido diez años fiel a una idea: artesanía, producto y mirada contemporánea sobre la tradición italiana.

Los célebres tallarines 40 tuorli (con 40 yemas) terminados en sala con trufa conviven con una propuesta viva de temporada, que cambia según el mercado y el impulso creativo del chef.

Ese trato cercano, la escala humana del local y la calidez que impregna todo lo que hacen han convertido a Gioia en uno de los italianos más queridos de la ciudad. Un espacio íntimo, perfecto para celebrar San Valentín sin prisa.

Daniela Rosso y Davide Bonato

Daniela Rosso y Davide Bonato

El restaurante propone brindar por el amor con una experiencia italiana muy personal, en la que la mesa se convierte en el centro de la fiesta, la conversación y el tiempo compartido.

No hay menú cerrado para la ocasión: la propuesta pasa por construir la velada a medida, escogiendo platos y poniendo el foco en el placer de comer y conversar a dos.

Una de las recetas más icónicas es el risotto a la milanesa con lámina de oro comestible de 24 quilates. Un guiño lujoso e indulgente, perfecto para una noche en la que el gesto y el detalle cuentan tanto como el sabor.

Otra opción para esta fecha señalada en el calendario es la milanesa de 500 gramos con hueso. El cierre llega con el tiramisú de la casa, cremoso y clásico, ideal para alargar la sobremesa y dejar que la cita se estire un poco más.

Agnolotti del plin en su salsa tradicional

Agnolotti del plin en su salsa tradicional

Para quienes buscan una experiencia más completa, el restaurante sugiere Essentia, su menú degustación más representativo, que funciona como una declaración de intenciones de su cocina y sus once años de trayectoria.

Essentia by Davide Bonato se inspira en la idea platónica de que “en torno a la esencia está la morada de la ciencia”, y recorre la cocina italiana desde el respeto al producto, la técnica y la emoción.

Incluye pases como el carpaccio de gamba roja con hinojo y naranja, los tallarines 40 tuorli con trufa fresca de temporada o el tiramisú especial de la casa, y tiene un precio de 79 euros por persona.

Es una propuesta pensada para entender la filosofía de Gioia en un único menú, que combina iconos de la carta con la mirada contemporánea del chef sobre la tradición italiana.

Mise en place de Gioia

Mise en place de Gioia

Un vino para elevar la experiencia

Para acompañar la velada, la directora del restaurante, Daniela Rosso, elige un espumoso del Piamonte que encarna la alegría, la elegancia y el espíritu de la casa.

Alta Langa Oudeis de Enrico Serafino, un espumoso elaborado por el método tradicional, mezcla de pinot noir y chardonnay, con una burbuja fina y natural que nace en un territorio históricamente ligado a los grandes vinos de Italia.

La elección no es casual: “Nos gusta porque desde siempre las burbujas han representado la fiesta, la alegría y la felicidad y, sobre todo, la elegancia… todos ellos atributos de Gioia”, subraya Rosso, que ve en este espumoso una extensión natural de la personalidad del restaurante.

Alta Langa Oudeis de Enrico Serafino

Alta Langa Oudeis de Enrico Serafino

Es un vino seco y elegante, con una burbuja integrada, capaz de acompañar todos los platos de la carta, desde los entrantes fríos hasta los fondos más sabrosos de la cocina de Bonato.

Su carácter versátil lo convierte en una opción perfecta tanto para abrir la velada con un brindis de bienvenida como para sostener toda la comida, sin perder frescura ni presencia.

En copa, este Alta Langa se expresa con notas de fruta blanca y cítricos, matices de panadería aportados por la segunda fermentación y una estructura marcada por la pinot noir, equilibrada por la finura del chardonnay.

La sensación en boca es tensa y precisa, con buena acidez y un final limpio que invita a seguir bebiendo, algo esencial en un vino pensado para acompañar un menú largo como Essentia o una secuencia de platos compartidos.

En la mesa de Gioia, Oudeis funciona como hilo conductor entre la cocina, el ambiente y la propia historia del restaurante, una pequeña casa italiana en Madrid donde las burbujas refuerzan la idea de celebración cotidiana.