Eugenia Silva, en una imagen de archivo.

Eugenia Silva, en una imagen de archivo. GTRES

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El refugio de Eugenia Silva (50), una finca de 300 hectáreas en Badajoz: "Aquí murió mi padre y aquí está enterrado"

La modelo posee una residencia en la localidad de Puebla del Maestre, en el corazón de la campiña extremeña, que heredó de su familia.

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Eugenia Silva (50 años) ha encontrado en el campo su lugar en el mundo. A sus 50 años recién cumplidos (los hizo el pasado 13 de enero), la modelo y empresaria dispone de una casa de ensueño en la provincia de Badajoz.

La finca, situada en un terreno de 300 hectáreas, se ha convertido en su refugio emocional y en el epicentro de su vida familiar.

No es una propiedad cualquiera. La vivienda perteneció a su abuela paterna, y ha estado ligada a la familia de la supermodelo durante generaciones. En estas tierras, además, falleció su padre y aquí reposan sus restos. Unos lazos que la unen de forma íntima y definitiva a la dehesa extremeña.

Eugenia Silva, en una imagen de sus redes sociales.

Eugenia Silva, en una imagen de sus redes sociales. @eusilva

Una casa con historia familiar

Situada en el municipio de Puebla del Maestre, en el corazón de la campiña sur de Badajoz, la propiedad de Eugenia Silva es mucho más que una casa.

"Esta casa lo es todo para mí, forma parte de mis recuerdos más profundos y de la historia de mi familia", ha confesado recientemente en ¡HOLA!, en el número publicado el pasado miércoles, 4 de febrero.

"Aquí se han vivido momentos muy felices, pero también algunos de los más duros. Aquí murió mi padre y aquí está enterrado, así que el vínculo es muy profundo", recuerda en la citada revista.

Silva pasa largas temporadas en la finca junto a su pareja, Alfonso de Borbón Yordi (53) y los dos hijos que tienen en común, Alfonso (12) y Jerónimo (8).

Allí, siempre que pueden, los miembros de la familia se trasladan desde Madrid, donde tienen fijada su residencia, en busca de descanso y desconexión del ruido mediático y del frenético ritmo de trabajo. Uno que, durante años, marcó su trabajo sobre las pasarelas.

Eugenia Silva con sus hijos Alfonso y Jerónimo, en su finca de Badajoz.

Eugenia Silva con sus hijos Alfonso y Jerónimo, en su finca de Badajoz. @eusilva

Pasión por la cocina local

Entre encinas, caminos de tierra y amaneceres silenciosos, Eugenia Silva asegura haber encontrado en su casa de Badajoz la calma que tanto valora.

El enclave, rodeado de naturaleza y animales, le permite compatibilizar su faceta profesional con una vida doméstica más pausada, volcada en la crianza y en su pasión por el campo.

En este refugio es donde la modelo desconecta y carga las pilas. Más aún tras su reciente intervención de cadera. En octubre de 2025 tuvo que ser intervenida debido a una artrosis severa.

"Es verdad que no puedo comer gluten, porque soy altamente intolerante, pero eso no quita que, por ejemplo, cuando vengo a Extremadura no pueda evitar comerme unos churros... me encantan", reconoce en la citada publicación.

Y es que, cada vez que va a su cortijo extremeño, le encanta entregarse a la gastronomía local. "Me apasionan los embutidos, todo lo que tiene que ver con la matanza", admite, "el hígado rayado, el salchichón que me hace mi guardesa, Manoli".

Eugenia Silva, en una imagen de sus redes sociales.

Eugenia Silva, en una imagen de sus redes sociales. @eusilva

La propiedad no solo tiene un valor sentimental, también se ha convertido en un proyecto de vida. En esta finca, de carácter sencillo y clásico de la casa de campo de sus abuelos, creció su padre. Esto explica por qué desea que sus vástagos también pasen tiempo aquí. Igual que han hecho sus antepasados.

De raíces extremeñas (su madre es María Eugenia Hernández Mancha, hermana del jurista y político Antonio Hernández Mancha), Eugenia Silva compró la propiedad junto con Dehesa de Arriba, el cortijo que había pertenecido a su familia paterna.

Tras hacerse con él, sometió la casa a una profunda reforma para hacer de ella su hogar en Extremadura.

En lo que respecta a la decoración de la casa, Eugenia ha respetado el ambiente rústico, aunque le ha otorgado un aire bohemio y chic. Un toque que ha conseguido gracias a el interiorismo de Luis Galliussi.

La decisión de mantener vivo el legado familiar en la misma tierra donde se despidió de él ha convertido la finca en mucho más que un simple retiro rural: es el escenario donde la modelo ha aprendido a gestionar el duelo, a reconciliarse con sus raíces y a escribir un nuevo capítulo de su vida.

"Hoy, el mayor lujo para mí es el tiempo", señala en la citada publicación. "No quiero más cosas, quiero más tiempo. Tiempo para mis hijos, para mí, para vivir sin prisas y sin culpa. He aprendido que el verdadero lujo es la libertad de elegir".