Image: Robinson Crusoe
El expresionismo tropical, la naturaleza barroca y la confluencia de culturas en un entorno antillano (próximo a la desembocadura del gran río Orinoco) transforman a un Robinson que, más que abatido por los infortunios y designios del Señor, se muestra sorprendido ante el real-maravilloso mundo que lo circunda al tiempo que abatido por tanto surrealismo insular. La dedicatoria del ilustrador posibilita una lectura más. Pero, por supuesto, el libro no se limita a ella. Y es que, densa y fluida, trágica y no exenta de humor, mucho de la condición humana queda registrado en la narración visual de ese naufragio. Obra sin lugar a dudas única, es muy probable que la huella-isla de su portada marque el inconsciente del lector.