Estrecho de Ormuz.

Estrecho de Ormuz. Reuters

Sociedad

Irán quiere cambiar las normas en Ormuz: dejará de ser un paso libre y recaudará 100.000 millones anuales con peajes

Irán impondrá peajes millonarios a los buques que crucen el Estrecho de Ormuz, afectando el comercio mundial de petróleo y la geopolítica energética.

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Las claves

Irán impondrá peajes millonarios a los buques que transiten por el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético global.

El nuevo régimen de tarifas podría generar hasta 100.000 millones de dólares anuales, superando los ingresos actuales por exportación de petróleo.

La Guardia Revolucionaria supervisará el tránsito y solo permitirán el paso a países considerados "amigos" como China, Rusia e India, restringiendo el acceso a EEUU e Israel.

Expertos advierten que esta medida puede encarecer el petróleo y la gasolina, además de alterar las normas internacionales sobre libertad de navegación.

Irán ha anunciado una medida que podría alterar profundamente el comercio energético global.

La república islámica impondrá peajes millonarios a los buques que transiten por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, tradicionalmente considerado un paso libre de tránsito internacional.

Esta vía, que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán, concentra cerca del 20% del petróleo transportado por mar, convirtiéndose en un punto neurálgico del comercio energético mundial.

El Parlamento de Irán ha aprobado un plan que introduce un régimen de peajes para todos los buques que crucen el estrecho, marcando un cambio histórico en la gestión de esta ruta estratégica.

Según fuentes oficiales, estas tarifas generarían hasta 100.000 millones de dólares al año, superando los ingresos actuales por la exportación de petróleo.

Cada buque tendría que pagar aproximadamente 2 millones de dólares, o bien ajustarse a un sistema basado en tonelaje y tipo de carga, similar al funcionamiento del Canal de Suez.

La Guardia Revolucionaria supervisará el tránsito y garantizará el cumplimiento de las normas, mientras que los fondos recaudados reforzarán la seguridad marítima, cubrirán compensaciones ambientales, financiarán los servicios de practicaje y fomentarán el desarrollo regional.

La política será selectiva según la relación política con Teherán: se restringirá el paso a buques de países considerados "enemigos", como EEUU e Israel, y se permitirá únicamente a naciones "amigas" como China, Rusia, India, Irak y Pakistán.

Por su parte, España ha sido clasificada recientemente como un país "no hostil", lo que abre la puerta a que sus barcos obtengan permisos de tránsito si cumplen con los protocolos establecidos.

Se aplicarán peajes también a buques que transporten mercancías normales, aunque se permitirán excepciones limitadas.

Irán ha asegurado que barcos con ayuda humanitaria o bienes esenciales podrán pasar, siempre que obtengan los permisos correspondientes y respeten los protocolos de seguridad.

Desafíos legales y geopolíticos

El cambio en Ormuz podría alterar las normas internacionales sobre libertad de navegación en aguas internacionales.

Potencias occidentales estudian posibles respuestas, pero hasta ahora no existe un consenso claro sobre cómo garantizar un tránsito seguro frente a las nuevas restricciones iraníes.

Economistas advierten que el control estricto y los peajes podrían encarecer el petróleo y la gasolina, así como complicar la logística marítima de Asia y Europa, que depende de un flujo estable de transporte.

Este giro histórico coloca al Estrecho de Ormuz en el centro de la geopolítica energética, con implicaciones económicas y estratégicas que podrían redefinir alianzas y tensiones a nivel global.