Imagen de archivo de un águila.
Ni las marismas de Huelva ni la costa de Cádiz: el águila pescadora encuentra nuevo hogar y reconquista los ríos
El águila pescadora ha marcado un hito histórico en su recuperación dentro de la península ibérica al expandir su territorio de cría.
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El águila pescadora ha conseguido expandirse más allá de sus núcleos habituales. La también conocida como Pandion haliaetus expande su territorio de cría hacia el interior de Andalucía tras décadas vinculada casi exclusivamente a enclaves costeros como las Marismas del Odiel en Huelva o el embalse del Barbate en Cádiz.
Contra todo pronóstico, la especie ha empezado a colonizar con éxito diversos embalses y tramos de ríos en provincias como Sevilla y Córdoba. Este desplazamiento supone un salto cualitativo en la estrategia de su supervivencia, que ya no depende únicamente del litoral para prosperar, ampliando así fronteras.
Lo mejor es que estos nuevos movimientos por parte del águila pescadora han desembocado en un récord absoluto, según los últimos datos de 2025: 34 pollos han logrado volar en libertad en toda la comunidad autónoma mencionada, lo que no está nada mal teniendo en cuenta que la especie se ha enfrentado a etapas críticas de extinción.
El águila pescadora se desplaza al sur.
El águila pescadora se muda
Este increíble éxito reproductivo ha sido posible gracias a la combinación de una primavera especialmente lluviosa, que garantizó niveles de agua óptimos en los humedales, y a la abundancia de recursos alimenticios en las nuevas zonas de asentamiento.
Pero, además de esos factores, no hay que restar ningún mérito al trabajo ininterrumpido que han realizado los expertos a través de proyectos de reintroducción liderados por la Junta de Andalucía en colaboración con entidades como la Fundación Migres.
El programa, que comenzó a principios de los años 2000 para revertir la extinción de la especie como reproductora en España, ha pasado de la liberación controlada de ejemplares a la formación de una población autosuficiente -y ahora lo es más que nunca-.
La presencia de parejas reproductoras en el interior demuestra la gran capacidad de adaptación de estas aves a diferentes ecosistemas de agua dulce. Aunque, eso sí, los expertos se mantienen cautos y advierten de igual manera: hay que seguir vigilando de cerca a la especie para que esta tendencia positiva se mantenga en el tiempo.
El control de las actividades náuticas, la reducción de las molestias humanas cerca de los nidos y la gestión sostenible de los recursos pesqueros en los embalses son ahora los principales retos y los objetivos a cumplir, puesto que si cae uno de esos "ingredientes" puede ser fatal.
La expansión del águila pescadora hacia el interior no solo enriquece la biodiversidad de estas zonas, sino que funciona como un indicador biológico de la mejora en la calidad ambiental de las cuencas fluviales andaluzas.