El escritor Javier Cercas en un desayuno de prensa, en el Café Comercial, a 26 de febrero de 2026. Foto: Eduardo Parra / Europa Press

El escritor Javier Cercas en un desayuno de prensa, en el Café Comercial, a 26 de febrero de 2026. Foto: Eduardo Parra / Europa Press

Letras

Javier Cercas: "Los rumores del 23-F van a continuar, pero ahora tienen menos donde agarrarse"

El escritor celebra el 25 aniversario de 'Soldados de Salamina', la novela que le catapultó al éxito, un día después de la publicación de los documentos clasificados del golpe de estado.

Más información: ‘Anatomía de un instante’: disección de un golpe de estado

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"Mis anteriores libros los habían leído mi madre, mi padre, alguna hermana mía por ahí y algún amigo friqui", confiesa Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962), que este 26 de febrero celebra el 25 aniversario de la publicación de Soldados de Salamina, libro con el que salió del anonimato y se consolidó como escritor de éxito y —ya de paso— de culto.

Coincidiendo con la efeméride, Random House publica una edición conmemorativa de la novela con ilustraciones de Raúl Lázaro, que la editorial ha presentado en el madrileño Café Comercial junto al autor.

Una celebración que ocurre, además, un día después de que se hayan publicado los documentos clasificados del 23-F. Algo que el escritor pidió públicamente en el Congreso de los Diputados al Presidente de Gobierno el pasado 20 de noviembre durante la presentación de la serie Anatomía de un instante, adaptación de su novela homónima en la que se disecciona el golpe de estado de 1981.

De ahí que, preguntado por el tema, sus primeras palabras hayan tratado dicho acontecimiento: "Yo ya dije que lo que saliera a la luz no iba a cambiar nada. La realidad la sabemos desde hace tiempo. Yo ya lo expliqué todo en mi libro". Sin embargo, considera que la rumorología sobre la asonada "no se va a acabar, porque es un negocio muy lucrativo para periodistas, historiadores, escritores, editoriales... Pero al menos tendrán menos donde agarrarse. El presidente hizo caso a lo que le pedí y, en consecuencia, ha hecho un gran servicio a la democracia del país".

La noticia principal que ha dejado la información desclasificada es su absoluta inocuidad, lo que podría llevar a preguntarse la razón de que no se hayan publicado antes. Ante esta duda, Cercas defiende que el problema es que no hay una legislación moderna que determine cómo se debe abordar este tipo de situaciones: "Ni ellos sabían nada de esto, porque el principal obstáculo es que no hay una Ley de Secretos. Ayer ya la pidió Felipe González, que algo sabe de esto. El propio jefe de los servicios secretos pedía una ley así para saber a qué atenerse".

"Hay que dejarse de conspiranoias, la realidad es mucho más sencilla de lo que se cree. Ahora habrá quien diga que lo que ha ocurrido es que se han destruido documentos. Pero la verdad está ahí, en el expediente del caso, que es con lo que yo investigué para el libro. Lo que pasa es que son miles de páginas, y es más fácil especular que trabajar", concluye sobre el asunto el escritor extremeño.

Acerca de Soldados de Salamina, Javier Cercas recuerda que en el momento en el que la histórica editora de Tusquets, Beatriz de Moura, aprobó la publicación del libro, le dijo que solo lo leerían los mayores de 70 años. "El tema de la Guerra Civil está muerto, ya no le interesa a nadie". El escritor estaba de acuerdo, y por eso, cuando le informaron de que la primera tirada sería de 6.000 ejemplares, le pareció que era "¡una auténtica locura! Me sentí Ernest Hemingway".

Portada conmemorativa del 25 aniversario de 'Soldados de Salamina'

Portada conmemorativa del 25 aniversario de 'Soldados de Salamina'

Pese a la temática supuestamente obsoleta, sobre una guerra que sonaba a algo tan antiguo como la batalla de Salamina (480 a.C. ) , y la campaña publicitaria más bien humilde, el libro fue un éxito parcial en España, pero total más allá de nuestras fronteras. "Beatriz no se equivocaba, se equivocaba lo que todos asumíamos que era la realidad. Era verdad que estaba muerto el tema de la guerra. No existía el concepto de memoria histórica, aún faltaba años para que apareciera. Lo que pienso es que este libro vino a llenar una necesidad pública: nuestro país necesitaba recuperar su memoria histórica".

Soldados de Salamina es una "falsa crónica" que narra la historia de un escritor fracasado llamado Javier Cercas que queda maravillado por una anécdota que le cuenta otro autor, Rafael Sánchez Ferlosio, sobre su padre, Rafael Sánchez Mazas. Gran intelectual del fascismo y uno de los padres de la falange, fue fusilado en un bosque catalán junto a un grupo de presos en las postrimerías de la Guerra Civil. Sobrevive milagrosamente y consigue escapar, hasta que lo encuentra un miliciano, quien primero lo encañona y después lo deja escapar.

A partir de esta historia, el personaje Javier Cercas "se va dando cuenta poco a poco de que ese pasado es una dimensión del presente sin la cual está mutilado. El pasado está aquí todavía. Encuentra en ese pasado ajeno no solo la explicación de su país sino de su propia persona".

"Este libro ha pasado por todo, primero fue una reivindicación de la memoria republicana, luego se dijo que era equidistante y, finalmente, apologético", opina Cercas, muchas veces criticado por una u otra parte del espectro político. En cambio, el escritor señala que "la gran literatura no toma partido, es equidistante. Ese es el sentido de la literatura. Es utilísima, siempre y cuando no pretenda ser útil, porque sino es propaganda o pedagogía, que es lo peor que puede ser. En la vida real hay momentos en los que hay que tomar partido, ante una guerra, ante una injusticia... Pero en una novela tú tienes que entender al malo y no decir explícitamente quién es el malo. Hay que confiar en la inteligencia del lector. No hay que escribir para tontos. Los tontos, que se hagan listos".

El resultado final fue un libro que muchos consideran el pistoletazo de salida de la literatura española del siglo XXI. Una obra cuyas características principales pasan por la concisión y la brevedad. "Lo más difícil es escribir claro. Yo trabajo a muerte para que no se note todo lo que he trabajado. Mi lema es un lema latino que mis amigos latinistas dicen que me he inventado yo, pero no puede ser, porque es demasiado bueno: Vera ars velat artem, el arte verdadero oculta el artificio, y mira que cuesta", remata el autor de Soldados de Salamina.