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Soldados, guerrilleros y mercenarios
La Universidad de Cantabria estudia la figura del combatiente en un libro coordinado por Fidel Gómez Ochoa.
Portada de El combatiente en la Historia
Adentrarse en la historia de la figura del combatiente a través de sus sucesivas mutaciones históricas -soldado, mercenario, guerrillero, recluta- desde la novedosa perspectiva que ofrecen los estudios culturales, tal fue la apuesta del I Coloquio Internacional de Historia Bélica celebrado en Santander hace dos años. Sus ponencias se recogen ahora en el libro El combatiente a lo largo de la Historia: Imaginario, percepción, representación (Universidad de Cantabria, 2012), un estudio colectivo que viene a salvar una laguna de nuestra historiografía reciente en lo que respecta a los estudios bélicos. Fidel Gómez Ochoa, coordinador del volumen junto a Daniel Macías Fernández, explica que del conjunto de investigaciones emerge una inédita valoración del combatiente como actor, víctima y testigo, además de cruce de caminos de las memorias de su tiempo.Pregunta- Afirman que los estudios bélicos no han merecido hasta el momento la atención de los historiadores españoles. ¿Por qué? ¿Está cambiando la situación?
Respuesta- Con esa afirmación queremos aludir tanto a que la guerra apenas ha sido objeto del interés de los historiadores, como que la perspectiva con la que la abordaron no ha sido la propia de la denominada historia bélica, que surgió en el mundo anglosajón ya entrada la segunda mitad del siglo XX por la insatisfacción con la historia militar tradicional, caracterizada por centrar su interés en los ejércitos y en la descripción de las grandes guerras convencionales. La escasez del género bélico en España se explica por una confluencia de factores que van desde el magro tamaño que tiene todavía la profesión historiográfica a la mala imagen de la historia militar entre los historiadores debido a la marcada presencia del estamento castrense en la vida pública española. Tamaña influencia, que culminó con la dictadura franquista, contribuyó a que, en la transición a la democracia se procediera a una duradera asimilación entre ejército y dictadura que convirtió a la temática militar en una disciplina maldita. Afortunadamente, las nuevas generaciones de estudiosos, que no han vivido la dictadura, no arrastran tales prejuicios.
P.- ¿Qué aportan de inédito los estudios culturales a la historia bélica?
R.- La guerra es un fenómeno de enorme complejidad que marca y ha marcado la vida de los hombres que la han vivido. De las guerras se han hecho múltiples estudios sobre las armas, los líderes militares, las estrategias de combate, las tácticas… pero no sobre su principal protagonista, el combatiente. Esto es lo que aporta este libro, donde se da cuenta de las diversas formas que ha adoptado a lo largo de la historia el combatiente -combatientes son no solamente los soldados regulares, también lo son los milicianos, los guerrilleros, los mercenarios- y donde se aborda su experiencia en los conflictos y su percepción de los mismo. Para poder abordar estos asuntos se hace necesario adoptar la perspectiva de los estudios sobre mentalidades y de los estudios culturales, gracias a los cuales es posible tomar conciencia de que la guerra constituye un universo propio en el que aparece un sistema social alternativo al existente en la sociedad civil, se establecen vínculos afectivos entre los participantes que llegan a alcanzar una fuerza impensable -el hermanamiento de sangre-, se conforma un lenguaje propio entre iniciados, se crean recuerdos comunes a través de las experiencias compartidas y los meta-relatos… Es una constante lo diferente que es una misma guerra según se trate de quien ha participado directamente en ella o de quien permanece en la retaguardia.
P.- Soldados, guerrilleros y mercenarios. ¿Cuál es la principal aportación española al imaginario del combatiente?
R.- Parece evidente que la guerrilla fue la gran aportación de España al vocabulario militar internacional. Además, constituye un motivo de orgullo nacional, especialmente para aquellos que se consideran depositarios del honor militar español. La Canción del Guerrillero es un himno actual de las fuerzas especiales españolas y reclaman a Viriato como caudillo propio y primer guerrillero.
P.- Resulta especialmente interesante la figura del memorialista. ¿Escuchar a los protagonistas es hoy una tarea insoslayable para el investigador?
R.- Desde luego que lo es. La cuestión de la memoria no solamente es necesaria para evitar que su contraria, la desmemoria, juegue malas pasadas a las sociedades, cosa que es patente, sino porque siempre ha sido un factor histórico. La memoria de la guerra ha sido siempre decisiva, sobre todo porque ha seguido viva en sus protagonistas, en los combatientes, y estos en muchas ocasiones han constituido un colectivo reacio a que sus sociedades pusieran punto y aparte respecto de unas experiencias que marcaron sus vidas, pero que en un determinado momento resultó necesario superar a favor de la reconciliación, como ocurrió con los excombatientes del ejército franquista.