Image: Dudas, ingenio y calculadora en el nuevo curso operístico

Image: Dudas, ingenio y calculadora en el nuevo curso operístico

Escenarios

Dudas, ingenio y calculadora en el nuevo curso operístico

19 septiembre, 2014 02:00

Escena de Attila. Foto: Opéra Royal de Wallonie

La nueva temporada arranca con el sobresalto de última hora en el Teatro Real. Matabosch ha tenido que reconfigurar la programación del coliseo madrileño, que se despide del Fidelio de la Fura dels Baus y rebaja las Goyescas encargadas a José Luis Gómez a una versión en concierto, con Domingo empuñando la batuta. El Liceo abre una nueva era con Christina Scheppelmann al timón, mientras ABAO, Maestranza, Palau de les Arts y Teatro de la Zarzuela exprimen sus presupuestos al máximo. El Cultural repasa sus balances y adelanta las citas imprescindibles

La realidad económica de nuestro país sigue haciendo mella en muchos proyectos culturales. Los responsables artísticos y gestores han de hacer auténtico encaje de bolillos. Como le ha sucedido a Matabosch en el Teatro Real, que de pronto se ha encontrado con un ajuste presupuestario que le ha obligado a indeseadas modificaciones. Con los 12.768.900 euros de que dispone tendrá que ir arreglándoselas para ajustar las posibilidades financieras a los fines artísticos, que, según sus propias declaraciones, buscan “ubicar la ópera en el tejido de la comunidad, convertirla en un bien accesible y al tiempo integrar al Real, a través de coproducciones, en la programación conjunta de otras instituciones líricas”.

Como es lógico, a un menor nivel financiero se mueve Paolo Pinamonti en el Teatro de la Zarzuela, que cuenta con una cantidad global que ronda los 5 millones de euros. El gestor italiano sabe manejar los recursos con habilidad y logra sacarles provecho en pos de unas ideas programadoras claras y precisas. Su teoría es que “nuestro género lírico es esencialmente teatro y no puede olvidar lo contemporáneo”, por lo que hay que redefinir nuevas dramaturgias y localizar “verdaderos tesoros escondidos”.

En la Maestranza de Sevilla, en los diez años que ha durado su gestión, Pedro Halffter también se ha abierto a lo nuevo, pero foráneo. Ha estrenado en España varias óperas y este año presenta Doctor Atomic de Adams. Estamos hablando de un presupuesto de 2'2 millones de euros, que ha de cubrir toda su actividad artística. De mucho más dispone la ABAO bilbaína, cinco millones y medio administrados desde hace unos meses por el nuevo director artístico, Cesidio Niño, para quien la ópera es “un conjunto de muchas disciplinas artísticas; de hecho, es la reina de todas las artes. Combina teatro, canto, música, danza, moda, arquitectura...”.

El Liceo maneja 10.473.000 euros, aunque trata de reducir un déficit acumulado de 16 millones. Algo que sabe la nueva directora, Christina Scheppelmann, antigua colaboradora, en los noventa y en el mismo coliseo, de Hänseroth. Su intención es programar “obras de repertorio, grandes títulos y mucha más ópera del siglo XX y llegar a un equilibrio entre tradición en innovación”. Caso bien distinto es el del Palau de les Arts de Valencia, que nació con la formidable cantidad de 32 millones y medio. Tras numerosos contratiempos, sucesivos adelgazamientos y varias deserciones, la cosa se ha quedado en 11.890.000 euros, lo que es escaso para afrontar unos gastos aún cuantiosos. De todas formas, la todavía sobreintendente del coliseo valenciano, Helga Schmidt, luchadora nata, continúa porfiando. Contra el destino y contra las autoridades culturales de la Generalitat.

Teatro Real

Los reajustes se hacen notar y algunas de las producciones anunciadas en febrero desaparecen del mapa en el último momento. Así la participación de La Fura dels Baus en el Fidelio de Beethoven. Será la visión onírica, a buen seguro menos atractiva, de Pier Luigi Pier'Alli, estrenada en el Palau de les Arts de Valencia en 2006, la que se contemple. También desaparece la aproximación de Joan Font (Comediants) a Hänsel und Gretel de Humperdink, obra espirituosa, auténtica novedad en el Real, en beneficio de la visión de Laurente Pelly estrenada en Glyndebourne en 2013.

Goyescas de Granados se hará en versión de concierto bajo la dubitativa batuta de Plácido Domingo, que cantará, en la misma función, en esta su tan poco estimulante etapa como barítono, Gianni Schicchi, con dirección teatral de Woody Allen. Reveladora y de una gran belleza plástica es la producción de Death in Venice de Britten, firmada por Willy Decker y presentada en el Liceo hace ya años. Mortier no la quiso traer a Madrid y lo hace ahora Matabosch. ¡Bravo!

Liceo

Temporada bastante equilibrada, todavía diseñada por Matabosch. Resalta el Siegfried de la Tetralogía wagneriana de Carsen, visión que contempla la paulatina destrucción de la naturaleza y que estará en las musicales manos de Josep Pons. Nombres de talla en el reparto: Theorin, Dohmen, Bronder, Podles... Lástima que Siegfried esté a cargo del ya insufrible Lance Ryan. De lo más atractiva es la Arabella de Strauss bajo el prisma agudo y esquinado de Cristof Loy en producción de la Ópera de Frankfurt que dirige Ros Marbà, siempre sensible a estas músicas. Equipo vocal de altura, con Schwanewilms, Volle, Kühmeier, Reiter... Tampoco está nada mal el previsto para Norma, con un terceto importante: Radvanovsky, Gubanova y Kunde. Joyce DiDonato es la gran estrella de Maria Stuarda de Donizetti. Un magnífico maestro, Benini, empuña la batuta.

Maestranza

Lo de mayor relieve y novedad es, desde luego, Doctor Atomic de John Adams, que Pedro Halffter estrena en España, en una producción del Radisches Staatstheater de Karlsruhe. Luego, reposición de óperas ya vistas en Sevilla hace relativamente pocos años, aunque siempre de interés: Don Giovanni de Mozart, en el mismo montaje de Mario Gas, que cuenta con la dirección musical del joven ruso Maxim Emelyanychev (1988). Reparto totalmente español, con el recuperado Carlos Álvarez a la cabeza. A buen nivel está el de Norma, presidido por las solventes Angela Meade y Sonia Ganassi, a las que flanquea el joven y contundente tenor español Sergio Escobar. Es Halffter quien se sitúa en el foso para Tosca, en la coproducción con el Liceo de Paco Azorín y en donde encontramos a la sólida pucciniana Hui He.

ABAO

Continúa, aunque con dificultades económicas la serie Tutto Verdi. Attila, producto juvenil de los años de galera, tiene un protagonista de categoría, el bajo Ildebrando D'Arcangelo, de sólidos y compactos medios. Ruggero Raimondi, otrora intérprete del huno, gobierna la escena. Otello tiene a Marco Berti como servidor. Cantante irregular, pero de agudo fácil y sonoro, estará acompañado de dos buenas voces: las de la soprano lírico-spinto Lianna Harotounian del barítono Juan Jesús Rodríguez, muy solicitado últimamente como alférez. Riccardo Frizza dirige la música y el siempre inquieto Ignacio Rodríguez la escena. Completan una temporada escasamente novedosa Werther y Madame Butterfly, en la que, junto a Frtittoli, se le da la alternativa por fin a la soprano María Ruiz.

Palau de les Arts

La intendente Helga Schmidt ha construido una programación aseada, pese a los malos vientos que corren por la institución. Se programan Manon Lescaut, dirigida musicalmente por Domingo, quien subirá a escena para el Vidal de Luisa Fernanda de Moreno Torroba. Por su parte, Roberto Abbado se encarga de Don Pasquale, que protagoniza Pertusi y dirige en escena Jonathan Miller, siempre avispado. Como suele serlo Davide Livermore, abonado a este teatro, que representa Norma en alianza con el joven Gustavo Gimeno. Es llamativa la presencia de Mariella Devia, ilustre soprano lírico-ligera en tiempos, que se acerca ahora a la literatura más dramática.

Teatro de la Zarzuela

Paolo Pinamonti siempre ha sido amigo de buscar conexiones entre géneros, de ampliar el radio de acción, lo que es ilustrativo y didáctico. También equivocado, opinan algunos que consideran que el Teatro de la Zarzuela debe dedicarse exclusivamente a nuestro género lírico. En cualquier caso, cómo negar interés a una rareza como em>Carmen, zarzuela que recrea la obra de Bizet a partir de la traducción histórica de Eduardo de Bray de 1890. Una joven directora china, Yi-Chen Lin, ocupará el foso. La anhelada María José Montiel será la cigarrera. Desfilan después por el mismo escenario Los diamantes de la corona de Barbieri, el doblete de Lady, be good!, un musical con cantables de Gershwin, junto con Luna de miel en el Cairo, opereta de Muñoz Román, y La gran duquesa de Gerolstein de Offenbach. Se recupera La Clementina de Boccherini en la edición de Miguel Ángel Marín.

Otros teatros

Compacta y bien ordenada oferta de los Amigos de la Ópera de Oviedo, con el lustroso Otello comentado ya en esta sección hace un par de semanas. En Butterfly interviene la soprano Hui He. Novedades son El castillo de Barbazul de Bela Bartók y Sansón y Dalila de Camille Saint-Saëns, ésta en concierto. Un puñado de buenas voces españolas intervienen en el Falstaff concertante del Cervantes de Málaga: Carlos Álvarez, Juan Jesús Rodríguez, María Rey-Joly, Ana Ibarra, que serán dirigidos por Miquel Ortega. En el Auditorio Adán Martín de Tenerife el título a señalar es la donizettiana Roberto Devereux, del que se hará cargo un equipo canario encabezado por Yoianda Auyanet y Celso Albelo. Cerramos con la siempre arrostrada temporada de los Amigos de la Ópera de Sabadell, desarrollada en el Teatro Municipal La Farándula, que albergará en abril de 2015 un título tan complejo como Turandot de Puccini, recreado por un reparto totalmente español, con Maribel Ortega y Eugenia Bethencourt repartiéndose el papel de la Princesa de Hielo.