Premios Bacchus 2026

Premios Bacchus 2026

Vinos

De Moravia a Bolivia: los vinos más inesperados de los premios Bacchus 2026

Rieslings checos, syrahs mexicanos o tannats andinos despuntan entre los Gran Bacchus de Oro, confirmando que el vino ya no tiene fronteras y que el talento enológico puede brotar tan lejos como se atreva la vid.

Más información: Bacchus 2020, los mejores catadores del mundo eligen los mejores vinos

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Hace unas semanas, Madrid volvió a convertirse en la capital mundial del vino con la celebración de Bacchus 2026, el concurso de cata a ciegas más prestigioso de España, avalado por la OIV y VINOFED.

Entre 1.540 referencias de 17 países, un centenar de expertos catadores eligieron los vinos que mejor representan la excelencia vitivinícola actual. Los resultados confirman el dominio español, con 46 de las 51 medallas Gran Bacchus de Oro, y apuntan también a nuevas geografías vinícolas que piden paso.

Desde los valles andinos de Bolivia hasta las colinas de Moravia, los Bacchus 2026 revelaron que la grandeza enológica no entiende de latitudes. En una edición dominada por España y Portugal, irrumpieron con fuerza países como México, la República Checa o Brasil, con estilos vibrantes y una identidad propia.

Rieslings que nacen junto al Danubio, espumosos atlánticos que desafían a Champagne y tintos de altura firmados en altiplanos sudamericanos marcan un nuevo horizonte para el vino global: diverso, audaz y cada vez más imprevisible.

Estos son algunos de los vinos más exóticos del año.

Sommelier Select Riesling Davinus S.R.O. (Moravia, Rep. Checa)

En el corazón de Moravia, región vinícola situada al este de la República Checa, nace este blanco sorprendente, un riesling preciso y vibrante, elaborado por Davinus S.R.O. bajo el sello Sommelier Select.

Su perfil recuerda a los grandes rieslings centroeuropeos, con acidez eléctrica, tersura mineral y una pureza aromática que evoca manzana verde y piedra mojada. Su presencia en los Bacchus 2026 marca un hito para el vino checo, aún minoritario en los circuitos internacionales, pero que empieza a mostrar una identidad propia, capaz de competir con renombres alemanes y austriacos.

Mikrosvín Rulandské Šedé Kotelna Late Harvest 2022 (Rep. Checa)

Elaborado a partir de pinot gris (rulandské sedé en checo), este vino de vendimia tardía es una joya dulce procedente de los viñedos calcáreos de Mikulov, al sur de Moravia. Su expresión se mueve entre la fruta exótica madura y un elegante hilo de miel y flores secas, sostenido por una acidez de precisión quirúrgica.

Mikrosvín es una de las bodegas más respetadas del país, y su Gran Bacchus de Oro reafirma la capacidad checa para crear vinos de postre con finura, lejos de la caricatura empalagosa. Una rareza deliciosa que combina herencia centroeuropea y modernidad enológica.

“Los dos vinos checos premiados con Gran Bacchus de Oro este año son ejemplos del potencial blanco de este país, con los riesling secos de marcada influencia alemana y el Late Harvest de marcada influencia Húngara y sus Tokaj nobles”, señala Miguel Berzosa, manager internacional del Concurso Bacchus y gerente de la Union Española de Catadores.

Quinta do Cerrado da Porta Arinto Extra Bruto Grande Reserva 2015 (Lisboa)

Portugal volvió a brillar con este espumoso elaborado con la variedad autóctona arinto, una uva que aporta energía y frescura incluso tras una prolongada crianza.

El Extra Bruto Grande Reserva 2015 de Cerrado da Porta combina estructura y elegancia, con notas de bollería fina, almendra tostada y una burbuja persistente.

Procede de Lisboa, región más conocida por sus tintos atlánticos, lo que refuerza el mérito del galardón. Esta burbuja rivaliza con las mejores del continente y demuestra que Portugal no solo domina el campo de los vinos tranquilos. “Un ejemplo del potencial luso en lo que se refiere a los vinos espumosos de calidad”, añade Berzosa.

Casa Solum Tannat Reserva 2023 (Bolivia)

Desde los valles altos de Bolivia llega una de las mayores sorpresas del certamen: un tannat de altura, procedente de una joven bodega que cultiva viñedos a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar. “Un embajador de la variedad uruguaya fuera de sus fronteras”, puntualiza el gerente de la Union Española de Catadores.

Casa Solum logra domesticar la potencia natural de la uva, ofreciendo un tinto con taninos firmes pero pulidos, aromas de frutos negros y una profundidad balsámica que delata madurez y finura.

La medalla Gran Bacchus de Oro pone a Bolivia en el mapa y reivindica el potencial de los vinos andinos, aún desconocidos para la mayoría de los consumidores europeos.

Vega Manchón Cuna de Tierra Syrah 2022 (Guanajuato, México)

México conquistó uno de los Grandes Bacchus de Oro con este syrah de Guanajuato, una región emergente que combina clima continental y suelos volcánicos.

Cuna de Tierra es pionera en el resurgir vinícola mexicano, y su Syrah 2022 confirma esa ambición: intenso en color y aroma, con notas de aceituna negra, especias dulces y un fondo ahumado que le aporta complejidad.

El vino conserva una frescura equilibrada, fiel a su altitud, y se perfila como uno de los tintos más elegantes del país. Un símbolo del México enológico contemporáneo, decidido a trascender fronteras.

Puerta del Lobo E60 2020 (Querétaro, México)

Otro nombre mexicano que brilla con luz propia es Puerta del Lobo, bodega de Querétaro que ha logrado un Gran Bacchus de Oro con su vino E60 2020.

Este tinto encarna la fusión entre innovación y tradición: madurado parcialmente en roble, combina aromas de frutos del bosque, hierbas aromáticas y un trazo mineral singular, reflejo de su terroir semidesértico.

Querétaro, más asociada al vino espumoso, sorprende con un tinto de carácter, que redefine el potencial de la región y confirma la diversidad estilística de los nuevos productores mexicanos.

“Bacchus es la mayor plataforma en el mundo para los vinos iberoamericanos”, afirma Miguel Berzosa. “Los dos vinos mexicanos incluidos proceden de regiones emergentes que van a dar mucho que hablar: Queretaro y Guanajuato”.

1300 Estate Syrah Rosé 2025 (Brasil)

Brasil entra en el podio de Bacchus 2026 con un rosado que desborda frescura y personalidad. Elaborado en altitud, por 1300 Estate, este vino luce un perfil de fruta roja crujiente, notas florales y una textura sedosa, muy al estilo de los rosados provenzales, pero con un acento tropical que lo distingue.

Su reconocimiento como mejor rosado del certamen, premiado además con el galardón VINOFED, señala el crecimiento cualitativo de la viticultura brasileña, cada vez más orientada a vinos equilibrados, luminosos y con identidad propia.

Una revelación sudamericana que merece atención y, en palabras del manager internacional del Concurso Bacchus, “un ejemplo de la diversidad de estilos que podemos encontrar en Brasil”.