La Parra sala

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Restaurantes

La Parra, gastronomía clásica con toques londinenses

En 1964 abrió primer restaurante La Parra en Carvajal, pueblo de Málaga. A partir de ahí su fama ha ido creciendo y extendiéndose internacionalmente.

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Entrar en La Parra es como adentrarse en otra época, en otro lugar. Su pequeño pero acogedor comedor, con una decoración de estilo marroquí-andalusí que lo hace único y especial, recoge un puñado de mesitas, tan íntimas como encantadoras, donde disfrutar de una propuesta sencilla que poco ha cambiado a lo largo de los años.

 

Ficha y detalles del restaurante La Parra

  • Lo mejor: el roast beef con puré de patata, brócoli y horseradish.
  • Dirección: Monte Esquinza, 34. 28010 Madrid
  • Horario: 13:00h a 17:00h y 21:00h a 00:00h. Cerrado domingos.
  • Reservas: En los teléfonos 91 319 54 98 / 91 319 35 34
  • Precio medio: 50 euros.
  • Nota: 4/5
La Parra sala

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Es, sin duda, uno de los restaurantes con más historia de la capital, y os lo voy a demostrar. Todo comenzó en 1964 con la apertura del primer restaurante La Parra en Carvajal, un pequeño pueblo de Málaga. El local estaba custodiado por el actor Brian Walmsley (más conocido como Brian Worth) junto a su mujer, y allí eran habituales visitas como la de Sean Connery, quien por entonces encarnaba al mismísimo James Bond, mucho menos conocido y admirado que lo que llegó a ser en su día y, según cuentan las historias, dejando en numerosas ocasiones una deuda “amistosa” en el local.

En los años 70, Walmsley regresó a Londres, su tierra natal, donde abrió las puertas de un nuevo restaurante. Allí, un buen día se presentó la mujer de un ya famoso Connery para saldar la deuda que su marido arrastró durante años. Ésta y otras muchas historias, de reconocidos artistas como Mick Jagger, Liza Minelli o Christopher Lee, se han guardado entre las paredes de La Parra londinense, anécdotas que se trasladaron al restaurante homónimo madrileño, abierto en 1983 por Tessa Walmsley Pérez de Guzmán y Ginés Sánchez Rubio, padres de las actuales dueñas, Andrea y Tessa. Y esas historias continúan, claro que si. Fue, por ejemplo, una de las visitas que el ex-presidente de EEUU, Barack Obama, realizó en su último viaje a España.

Una combinación tradicional de las cocinas andaluza e inglesa

Como presentación, La Parra propone una escueta pero muy acertada carta que se acompañada de una interesante bodega con firmas clásicas que nunca falla. El estilo elegante y distinguido se traslada también a sus comensales, por lo que se trata de un ambiente silencioso y algo sobrio, perfecto para una visita íntima o una velada romántica.

Para comenzar, nada mejor que un plato de jamón ibérico de bellota, acompañado de pan de cristal con aceite de oliva virgen. Unas exquisitas croquetas de jamón, la clásica ensaladilla rusa o los huevos con morcilla y patatas se antojan tan clásicos como irresistibles. Más original, quizá un plato poco visto en las cartas de la capital, es la taramasalata, una especie de paté, típico de tierras griegas y turcas, que se elabora con huevas de pescado, lo que resulta un intenso sabor a mar. No faltan tampoco las anchoas de Santoña y las ensaladas (verde, de langostinos picantes y la de la casa). En temporada, setas, verduras y hortalizas completan la propuesta de los entrantes, que se cierra con unas sorprendentes chuletillas de conejo al ajillo con chips de verduras.

Chuletillas de cordero

Chuletillas de cordero

Los arroces y las pastas, los pescados y las carnes protagonizan los principales de La Parra. Entre los primeros, un socarrat con carabinero, escarola y alioli; la lasaña won-tón de chipirón champiñon y cebolla; y los raviolis de rebozuelos y kale con salsa de Idiazábal, presentan platos originales y sorprendentes, siempre basados en la cocina tradicional y en los sabores de siempre.

La sección de pescados tiene, además de la pesca del día fuera de carta, unas tradicionales kokotxas de bacalao con berberechos en salsa verde; la corvina con patata panadera y salteado de verduras; y una potente brocheta de rape y zamburiñas con curry, arroz basmati y pappadum. Sobra decir que la calidad de la materia prima en La Parra es excelente. Su extensa e interesante trayectoria profesional les ha otorgado una experiencia y un saber hacer dignos de admirar.

La Parra - cochinillo

La Parra - cochinillo

Destaca entre las carnes un maravilloso el roast beef con puré de patata, brócoli y horseradish, una salsa muy popular en Inglaterra; su steak tartar; el magret de pato con patatas a la crema; o el cochinillo La Parra, costreado al horno, tierno y muy crujiente. Con toque marroquí encontramos un pollito Marrakech con arroz, pasas y frutos secos; y más sencillo pero igual de delicioso, un entrecote D. O. Guadarrama, con piquillos, guernicas y patatas fritas.

Se remata la visita con tradicionales y caseros postres que no pueden faltar, como un apple crumble o el hojaldre fino de crema de queso. Sorprende entre ellos un granizado de té y menta, refrescante y ligero, con el que rematar una contundente y sabrosa comida.

“Los martes de La Parra”

Fueron muy famosos hace unos años por convertirse en el plan afterwork entre semana más codiciado por los madrileños, donde buena gastronomía, música y un ambiente animado y distinguido prometían una noche muy divertida en la mejor compañía.

La Parra - sala

La Parra - sala

Ahora, aquellos martes de “fiesta” se han recuperado y se prepararán al menos una vez al mes para devolverle esa vida que La Parra presumía de tener entre semana. Con la entrada (45 euros) se tiene acceso a barra libre y a un picoteo en el que se pueden degustar la mayoría de los platos de la carta. El horario es aproximadamente de 21.30 a 2.00 de la mañana, e invita a dejarse llevar por una de las fiestas nocturnas madrileñas más icónicas y esperadas.