Carmen Machi, 63 años

Carmen Machi, 63 años

Corazón

Carmen Machi, 63 años, sobre su infancia en los 70: "Estuve sin comer hasta los 7 años porque me daba asco, era muy rara"

La actriz madrileña relata algunos de los momentos más difíciles que vivió en su infancia.

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De niña, Carmen Machi (63 años) no soñaba con ser famosa: soñaba, simplemente, con poder sentarse a la mesa y comer como los demás.

Mientras otras niñas crecían entre bocadillos y meriendas, ella lo hacía entre jeringuillas de aceite de hígado de bacalao y vasos de zumo de naranja, la única "dieta" que su cuerpo aceptaba hasta los siete años.

"Era una niña muy rara porque no comía". De esta manera, Machi resumía una infancia marcada por la anorexia infantil, la timidez extrema y una imaginación desbordante que acabaría empujándola hacia la interpretación.

De pequeña, Carmen Machi no encajaba en el molde de la niña sana y comilona que tranquiliza a cualquier madre. "Estuve sin comer hasta que tuve 7 años", confesó en El Hormiguero.

No era un simple capricho infantil: "No comía porque me daba como asco. Me imagino que sería una anorexia infantil". Su cuerpo se mantenía a base de zumo de naranja e inyecciones de hígado de bacalao, un remedio tan antiguo como impactante en pleno prime time.

Las consecuencias fueron demoledoras para su autoestima. "Era una niña súper tímida y tan delgada que mi madre me dice que le daba vergüenza sacarme a la calle, fíjate que frase", recordó.

Convertida hoy en una de las grandes actrices españolas, Machi no edulcora su pasado: lo expone tal cual, incómodo y humano, perfecto gancho para quienes hacen clic buscando historias reales detrás de una cara famosa.

Los orígenes de Carmen Machi

La otra cara de esa infancia complicada fue la imaginación. En una casa llena de hermanos, el juego era una vía de escape: "Como somos muchos hermanos, en las familias numerosas se fantasea mucho", explicó.

Mientras por fuera era "la niña que no comía", por dentro construía mundos enteros.

Uno de los recuerdos más virales que ha compartido es casi cinematográfico. De niña organizaba en el salón de su casa sus propias galas de premios, imitando la entrega de los Oscar con una virgen luminosa a modo de estatuilla.

"No tenía intención de ser actriz de cine, eso parecía imposible. Pero me encantaba la ceremonia, la actriz recogiendo el Oscar y dando un discurso... Yo lo hacía con una de esas vírgenes que se iluminan", ha admitido, muerta de vergüenza pero sin borrar la sonrisa.

Machi ha logrado transformar ese pasado duro en un relato de superación sin moralinas fáciles. Asegura que empezó a comer "normal" a los siete años, como si alguien hubiera girado un interruptor y desde ahí fue recomponiendo su relación con el cuerpo y con el mundo.

Hoy se permite bromear con aquello que la llevó de médico en médico y llenó de miedo a su familia, pero sin minimizar el daño: la frase de esa madre que "tenía vergüenza" de sacarla a la calle sigue funcionando como un puñetazo emocional para sus seguidores.

La actriz presentará el próximo miércoles en El Hormiguero, la esperada película Aída y Vuelta que llegará a los cines el 30 de enero y que dirige Paco León.