Carne

Pastel de pollo y verduras de aprovechamiento, receta de chicken pot pie

Muy típico en Inglaterra y Estados Unidos, este pastel de pollo y verduras aprovecha todos los restos de pollo cocido y/o asado con una salsa parecida a la bechamel.

27 diciembre, 2021 17:22

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He aquí otra de esas recetas de aprovechamiento maravillosas. Siguiendo la estela del coronation chicken, esa ensaladilla rusa británica, nos volvemos a trasladar a países anglosajones para elaborar una de esas tartas saladas perfectas para aprovechar restos y también para dejar hechas con antelación. Hablamos del mítico chicken pot pie, un pastel de pollo dentro de una masa quebrada y con un interior compuesto por restos de pollo asado o cocido, diferentes verduras y una velouté enriquecida con nata, ¡y mucha pimienta negra!

Mis restos de pollo provienen del caldo que hacemos cada semana en casa, para tener siempre una bebida caliente para disfrutar de las noches de invierno. Lo elaboro a partir de carcasas de pollo de campo y diferentes verduras, según lo que tenga por casa. Luego las carcasas las limpio muy bien y me sobra mucho pollo que lo empleo también para recetas como esta.

La masa es comprada, una masa quebrada que también podéis hacer en casa, y en el interior aparece mucha centidad de cebolla bien pochadita, los restos del pollo desmigados, unos guisantes que pueden ser perfectamente congelados y también una suerte de bechamel elaborada a partir de harina, caldo de pollo y también un poco de nata. Me gusta incorporar mucha pimienta negra, pero podríamos agregar también otras especias como eneldo, estragón o pimienta de Jamaica. La zanahoria que incorporo es la misma que ha ido cocida en el caldo, y me gusta en trozos grandes, pero vosotros podríais también hacerla más pequeñita. Podríais agregar también setas, judías verdes, calabaza o algún tipo de queso.

Cómo hacer pastel de pollo (chicken pot pie)

Pastel de pollo Clara Villalón

Ingredientes

  • Masa quebrada, 2 ud
  • Aceite de oliva, 4 cucharadas
  • Cebolla blanca, 1 ud
  • Guisantes congelados, 80 g
  • Harina, 2 cucharadas
  • Caldo de pollo, 350 ml
  • Restos de pollo y verduras cocidas, 400 g
  • Sal, c/s
  • PImienta negra molida, abundante

Paso 1

Lo primero es preparar el relleno y para ello tendremos que pelar la cebolla y picarla finamente. La pondremos a pochar con un poco de aceite de oliva y de sal a fuego medio para que caramelice, tendremos que ir removiendo constantemente para que no se pegue. 

Paso 2

Cuando la cebolla ya esté caramelizada será el momento de agregar los guisantes, directamente desde el congelador, y removeremos bien un par de minutos a fuego suave para que los guisantes se cocinen ligeramente. 

Paso 3

Ahí, añadir la harina y dejar que se cocine durante un par de minutos removiendo para que no se queme por ningún lado. El objetivo es que la harina pierda el sabor a crudo que puede ser muy desagradable en el resultado final. 

Paso 4

Tras esos minutos añadir también el caldo de pollo y cocinar hasta que se haya hecho una velouté cremosa. Agregar también la nata y posteriormente una buena cantidad de pimienta negra molida. Poner a punto de sal y cocinar a fuego suave un par de minutos. 

Paso 5

Por último, agregar el pollo desmigado y también la zanahoria cocida. La zanahoria la terminaremos de trocear en la propia olla, con la cuchara, o podremos picarla previamente si la queremos más pequeñita. Mezclar todo muy bien y reservar. 

Paso 6

Precalentar el horno a 180 ºC. Preparar un aro o un molde con papel de horno o de aluminio y poner una base de masa quebrada que suba muy bien por los bordes, hasta arriba. 

Paso 7

Rellenar con la mezcla del pollo con las verduras y recortar otra plancha de masa quebrada para poner la tapa superior del pastel. Cerrar todos los bordes muy bien y por último hacer una chimenea en el centro, pudiendo poner un trozo de masa alrededor. 

Paso 8

Hornear durante 30 minutos o hasta que esté bien dorada por todas partes. Dejar que el pastel se enfríe completamente antes de desmoldar porque si no, no se podrá. Habrá que sacarlo del aro, con mucho cuidado, y quitar el papel de horno de alrededor. Servir después dándole un toque de calor de horno porque estará mucho más rico el relleno cremoso.