Fray Ángel, cocinero, en un montaje de El Español

Fray Ángel, cocinero, en un montaje de El Español E.E.

Carne

Fray Ángel, cocinero: "Para que el solomillo de cerdo quede más rico el truco no es la sal, es hacer esto con un bote de pimientos"

El fraile cocinero más famoso de YouTube explica cómo sacarle partido a un solomillo de cerdo, que suele ser una carne algo insípida, con unos simples pimientos del piquillo de bote.

Más información: Loli, cocinera: "Las pechugas de pollo más jugosas se consiguen con 400 gramos de tomate frito, una cebolla y 3 patatas"

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Durante décadas, la carne de cerdo ha cargado con el estigma de ser considerada excesivamente grasa y calórica. Era siempre la primera en la lista de alimentos "prohibidos" en muchas dietas. Sin embargo, esta creencia está muy lejos de la realidad.

Cortes como el solomillo y el lomo contienen niveles de grasa comparables e incluso inferiores a algunas carnes tradicionalmente consideradas "saludables".

El solomillo de cerdo, por ejemplo, aporta apenas 120 calorías por cada 100 gramos y contiene menos del 3 % de grasa, cifras similares a las de la pechuga de pollo. Estos cortes magros son oficialmente clasificados como carne blanca por la Organización Mundial de la Salud, desmontando el mito de que todo el cerdo es carne roja y poco recomendable.

Además, esta carne aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del grupo B, hierro y zinc, por lo que no hay razón para rechazarla sistemáticamente de la dieta. La clave está en elegir los cortes adecuados y emplear métodos de cocción saludables como el horno, la plancha o las brasas.

Solomillo de cerdo con pimientos

Solomillo con pimientos caramelizados de Fray Ángel

Fray Ángel, el fraile franciscano al frente de la cuenta de YouTube Franciscanos Santo Espíritu del Monte, desvela en su receta de solomillo con pimientos caramelizados una serie de trucos caseros que convierten un plato sencillo en todo un acierto culinario.

Lo esencial, según explica, es seleccionar una buena pieza de carne: "El solomillo es una carne muy jugosa, poco grasa y con una ternura que la hace excepcional, por encima de las modas".

El primer paso es cortar el solomillo en medallones de un dedo de grosor y marcarlos a fuego fuerte. No es necesario cocinarlos por dentro: "Simplemente dorarlo por fuera, porque luego lo vamos a cocinar con la cebolla en la salsa", aclara.

Para la salsa, Fray Ángel insiste en aprovechar los jugos que han quedado en la sartén tras el sellado de la carne, que servirán para dar sabor al sencillo sofrito de cebolla pochada lentamente, a la que añade una cucharada de harina para espesar la salsa.

"Una cucharada de harina nos permitirá añadir un poquito más de caldo sin que nuestro guiso quede aguado", recalca.

Para potenciar aún más el sabor, explica que le vendría bien una copita de vino de Jerez o de amontillado, pero, si no se tiene, como era su caso en el momento de preparar la receta, bienvenido es un poco de vermut.

"A falta de pan, buenas son tortas", dice recordando al refranero popular para justificar el uso de esta bebida que, finalmente, considera un acierto.

Pero lo que realmente lleva el plato al siguiente nivel son los pimientos del piquillo, que se caramelizan con azúcar y un poco de su jugo y, junto con el boniato cocinado como si fuesen patatas fritas, aporta el contrapunto dulce que tan bien le va siempre a la carne de cerdo.

Ingredientes

  • Solomillo de cerdo, 600 g
  • Pimientos del piquillo asados, 200 g
  • Cebolla, 200 g
  • Boniato, 400 g
  • Vino de Jerez o vermut, 100 ml
  • Caldo de carne, 150 ml
  • Harina de trigo, 10 g
  • Azúcar, 20 g
  • Aceite de oliva virgen extra, 3 cucharadas
  • Sal, cantidad necesaria

Paso 1

Cortamos el solomillo de cerdo en medallones de aproximadamente un dedo de grosor y los salamos por ambos lados.

Paso 2

En una sartén con dos cucharadas aceite de oliva bien caliente, marcamos los medallones a fuego fuerte por ambos lados para que se doren. Una vez marcados, los retiramos y los reservamos junto con el jugo que suelten.

Paso 3

En la misma sartén, aprovechando los jugos y restos de la carne, incorporamos la cebolla muy picada y añadimos una pizca de sal. Sofreímos a fuego medio hasta que esté bien pochada y tierna.

Paso 4

Añadimos entonces la harina y la cocinamos brevemente, removiendo para que no sepa a crudo. Vertemos el vino (o el vermut) y dejamos que el alcohol se evapore.

Paso 5

Añadimos el caldo de carne, reincorporamos los medallones junto con sus jugos y cocinamos a fuego medio-bajo hasta que la salsa espese ligeramente y la carne esté tierna.

Paso 6

En otra sartén, calentamos el aceite restante y añadimos los pimientos del piquillo con parte de su jugo. Espolvoreamos el azúcar por encima y cocinamos a fuego bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que se caramelicen y adquieran una textura melosa y un color brillante.

Paso 7

Mientras tanto, pelamos el boniato y lo cortamos en bastones. Los freímos en abundante aceite caliente hasta que comiencen a flotar, señal de que han perdido su humedad y están bien crujientes. Los retiramos sobre papel absorbente o, mejor, sobre un colador y salamos ligeramente.

Paso 8

Para emplatar, colocamos los medallones de solomillo en el centro del plato, los napamos con la salsa de cebolla y colocamos encima los pimientos caramelizados. Acompañamos con los bastones de boniato frito a un lado.