Menos grasas animales y más vegetales.

Menos grasas animales y más vegetales.

Aprende a cocinar

Fernando Sánchez, chef y nutricionista: “Para limpiar el hígado, sustituye las grasas por aceites de semillas como el lino”

Reduciendo las grasas animales de la dieta, se reduce el recalentamiento interno y el organismo trabaja con mayor eficiencia.

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La cocina saludable en ocasiones cae en las trampas de las modas, superalimentos y soluciones rápidas. Frente a ese ruido, Fernando Sánchez chef y nutricionista, a cargo de todo lo que se cocina y se sirve en la Clínica Buchinger, líder mundial en el ayuno, advierte que la salud del hígado empieza en la calidad de las grasas que ponemos en el plato.

“No se trata de comer menos grasa, sino de cambiarla”, explica. En sus protocolos de depuración hepática no hay medias tintas: las grasas animales “van fuera sí o sí”. Mantequilla, nata, lácteos grasos o frituras desaparecen del menú para dejar paso a grasas vegetales muy concretas.

Más allá del omnipresente aguacate —del que advierte que conviene no abusar—, Fernando Sánchez pone el foco en las semillas. Y, entre todas ellas, destaca una por encima del resto: el lino. “Es la fuente vegetal con los índices más altos de Omega-3”, señala, convirtiéndola en una aliada clave para tratar problemas como el hígado graso y la inflamación sistémica.

Eso sí, no vale cualquier aceite. El nutricionista insiste en dos requisitos fundamentales: que sea de primera prensada en frío y de origen ecológico. Solo así se conservan intactos unos ácidos grasos extremadamente sensibles al calor y a los procesos industriales. “Si no cuidamos la extracción, perdemos el efecto terapéutico y obligamos al hígado a filtrar tóxicos innecesarios”, añade.

"Sustituir las grasas animales por aceites de semillas prensados en frío es como cambiar el aceite denso y sucio de un motor por un lubricante sintético de alta precisión. El sistema fluye mejor, se reduce el recalentamiento interno y el organismo trabaja con mayor eficiencia" explica como metáfora.

Semillas de lino.

Semillas de lino.

Otros beneficios para el hígado

La propuesta de Sánchez no se limita a las grasas. Su enfoque integra el consumo de vegetales de temporada —especialmente las crucíferas— por su capacidad para estimular las enzimas de desintoxicación hepática.

A esto suma técnicas culinarias y digestivas poco habituales en el discurso mainstream: legumbres germinadas para facilitar la digestión, infusiones diuréticas y hasta la aplicación de calor localizado en la zona del hígado para mejorar su función.

Lejos de plantearlo como una dieta restrictiva, lo define como una cocina medicinal, donde textura, sabor y técnica están al servicio de la salud. No es casualidad que haya colaborado con referentes como el Celler de Can Roca o que participe habitualmente en Madrid Fusión, explorando cómo innovar sin traicionar los límites de una alimentación terapéutica.

Fernando Sánchez representa una corriente cada vez más presente en la alta gastronomía: la que entiende la cocina no solo como placer, sino como herramienta de equilibrio interno. Su mensaje es directo y respaldado por la práctica: si queremos un hígado limpio y eficiente, el primer paso no está en suplementos milagro, sino en algo tan cotidiano como el tipo de grasa que usamos para aliñar una ensalada.