Novela

Historia del general Dann y de la hija de Mara...

Doris Lessing

11 enero, 2007 01:00

Doris Lessing. Foto: Archivo

Traducción de Carlos Mayor. Brugera. Barcelona, 2006. 285 páginas, 15’50 euros



El cine lo ha intentado ya: representar en clave profética una sociedad futura en la que el mito del eterno progreso haya dado paso a la posibilidad contraria, la regresión de la Humanidad a estadios pretecnológicos, inhóspitos y tribales. Mensajero del futuro, el filme que Kevin Costner dirigiera en 1997, definido por la crítica más implacable como una suerte de western postatómico, atribuía el cataclismo a la guerra nuclear. Doris Lessing, por su parte, opta en Historia del general Dann y de la hija de Mara, de Griot y del perro de las nieves por una doble catástrofe ecológica. Una rápida glacialización hace inhabitables las grandes ciudades de una Europa transmutada, transparentemente, en Yerrup o Urrup. Consecuencia inmediata son las migraciones masivas que, cruzando el Mar Medio, se expanden por Afrique o ífrik y provocan por doquier guerras con los nativos en un Babel caótico brutalmente asfixiado por el calentamiento posterior de la tierra que llega a convertir en marismas el propio desierto.

La primera cualidad sobresaliente que cabe atribuirle a esta novela, cuyo extenso título enuncia los nombres de sus protagonistas principales, es la de conseguir con palabras lo que sin duda resultaba mucho más hacedero a las imágenes fílmicas: proyectar en la mente del lector un escenario fantasmagórico pero al mismo tiempo creíble, en el que no solo la naturaleza aparece lógicamente alterada sino también la vida animal, con especies mutadas como la del "perro de las nieves", Ruff, que acompaña al general Dann desde que era cachorro hasta su muerte. Entre la glacialización y el calentamiento se han perdido, pues, muchos logros materiales y sociales: desde las máquinas, de las que solo quedan maquetas o esqueletos herrumbrosos, a la organización social. Han desaparecido los Estados y las fronteras, y con ellos las leyes. La guerra de jarcas, en la que participan habitualmente niños soldados, constituye el modo más habitual de relación entre los pueblos y los individuos, cuya esperanza de vida no supera los 50 años, y salvo un territorio privilegiado, la Islas, donde todavía perviven "bosques de árboles sanos" (p. 53), el resto del mundo presenta un escenario espectral pero en modo alguno inverosímil, sino vivificado por un rescoldo de realidad palpable o profetizable por el lector.

La primera parte de su narración la dedica Lessing a presentarnos a Dann como un protagonista peripatético, cuyo deambular solitario posibilita la pintura de semejante mundo. Y desde un principio, la escritora se preocupa de mostrar, a través de las situaciones y los diálogos, la pervivencia de una condición humana inmutable, sujeta a nuestras mismas pasiones y sentimientos. En ello descansa el raro equilibrio que Lessing logra entre la anticipación visionaria y el verismo de todo cuanto escribe. El joven general es una especie de Don Sebastián que los habitantes de Centro, en su desolación, esperan como el príncipe que ha de redimirlos, pero cuando llega es un hombre hundido, enfermo, escindido entre su perso-
nalidad heroica y su otro yo maligno. No obstante, su mejor patrimonio es el carisma, el aura que permite a los desesperados identificarse con él. Con el concurso del joven capitán Griot, que arma para él el Ejercito del Manto Rojo, y el sabio descifrador Alí, que porfía por recuperar el conocimiento de la vieja civilización, Dann tendrá el poder de recomponer el caos en la ciudad de Tundra, y empezar de nuevo, como esperanzadamente le promete a Tamar, la hija de su hermana Mara.

Una historia así planteada prometía un desarrollo épico que sin embargo se atempera par la humana debilidad y los matices sentimentales que arropan a sus personajes. Con todo, un aliento entre bíblico -y no solo por el recuerdo de Noé- y shakespeariano recorre estas páginas, entre las cuales brillan con especial fulgor las dedicadas a las "bibliotecas de arena" que encierran la sabiduría de los libros escritos en las viejas lenguas. La salvación de la Humanidad aparece aquí claramente vinculada a las ansias de conocimiento que caracterizan a Dann y Mara, y al rescate de los saberes perdidos. La Academia del Conocimiento erigida en Tundra se guía, así, por un lema final que encierra, quizá, un punto de denuncia hacia la actual sociedad posmoderna: que hubo "una cultura compartida que abarcaba todo el mundo", pero que "de ella, actualmente sólo nos quedan algunos fragmentos".