Image: Harry Potter y la orden del Fénix

Image: Harry Potter y la orden del Fénix

Infantil y juvenil

Harry Potter y la orden del Fénix

J. K. Rowling

Gustavo Puerta Leisse
Publicada

Harry Potter

Traducción de Gemma Rovira. Salamandra. Barcelona, 2004. 820 páginas, 23 euros

El 21 de febrero aparece al fin la esperadísima versión en castellano de Harry Potter y la orden del Fénix (Salamandra), quinta entrega de las aventuras del joven mago que ha hechizado a millones de lectores en todo el mundo. El Cultural se adelanta a la publicación de la mano de Gustavo Puerta, que analiza en estas páginas la pottermanía, un fenómeno más sociológico que literario (pero literario al fin), que ha ganado a millones de jóvenes para la lectura; estudia las claves de su éxito, y reivindica los valores literarios del personaje de J. K. Rowling, al margen de las mareantes cifras de ventas que rodean a su personaje y que amenazan con desvirtuarlo.

Voldemort ha vuelto a la vida, Harry lo ha descubierto pero nadie le cree. Las fuerzas del mal quieren recuperar el terreno perdido y para ello necesitan la alianza de aquellos seres que se mantienen en la ambigöedad: los gigantes y los dementores, entre otros. Dándose cuenta de la importancia de estos aliados, Albus Dumbledore, director de Howarts y persona de confianza de Harry, trata de convencer a Cornelius Fudge, Ministro de la Magia, para aunar todas las fuerzas en contra de Voldemort. Sin embargo, las súplicas no son atendidas.

Solo ante un peligro sin precedentes, con su poderoso protector Sirius Black en la clandestinidad, Harry tiene que volver a casa de sus tíos por vacaciones. La situación no puede ser peor.

De este modo, termina la cuarta entrega de la saga: Harry Potter y el cáliz de fuego. Título que junto a los tres que lo han precedido suman una impresionante cifra de ventas: siete millones de ejemplares en español, a lo que habrá que añadirle la tirada de novecientos cincuenta mil ejemplares para el quinto título: Harry Potter y la Orden del Fénix. No obstante, el fenómeno es global, se calcula que en total se han vendido en el mundo un cuarto de billón de libros (250.000.000). Si un día los Beatles dijeron que eran más famosos que Cristo, hoy J. K. Rowling puede decir que es más famosa que Shakespeare.

Aquí subyace el epicentro de una de las polémicas que circundan a la saga: sin lugar a dudas hay un fenómeno comercial. Podemos preguntarnos si hay un fenómeno sociológico. Ahora bien, ¿hay un fenómeno literario? Ante este problema suelen presentarse dos bandos: el de los defensores de la saga y el de sus detractores. Pese a su abierta hostilidad, ambos incurren en el mismo error: sus argumentos no se centran en la calidad literaria. Así, mientras que los primeros identifican éxito y calidad y concluyen que "si tanto se ha vendido es porque es bueno". La otra posición considera, explícitamente o no, que "si ha sido un boom comercial necesariamente es malo". De igual modo, la facilidad, agilidad y fluidez son méritos para unos y defectos para otros. "Que se pueda leer de un tirón" y "que cueste cerrar el libro" no necesariamente son virtudes, pero tampoco tienen por qué ser defectos. Lamentablemente, en el ámbito académico anglosajón este debate ha sido absorbido por los denominados estudios culturales, de un lado, y los defensores del canon y la literatura culta, de otro. El resultado ha sido una esteril y poco provechosa discusión.

Tampoco los especialistas de la literatura juvenil han afrontado directamente el problema. Muchos han sido los que tratan de atisbar las claves de su éxito. Para ello se empeñan en esclarecer cómo y en qué medida estas novelas responden a los intereses de niños y jóvenes, cómo estos libros cumplen o no con una serie de requisitos que justifican sus ventas (que van desde el nivel del lenguaje que exige esta lectura, el carácter audiovisual de la narración o el tipo de identificación que propicia el protagonista) y por qué estas obras satisfacen o no las especificidades del lector actual. Otros, en cambio, se centran en la diatriba de si Harry Potter forma o no nuevos lectores. Una vez más sucede que al discutir sobre literatura juvenil la preocupación por "lo juvenil" desmerece la preocupación por "lo literario".

Entretanto crece el fenómeno comercial, amparado por una agresiva política de hermetismo y desinformación por parte de la autora o de los editores, de megalómanas fiestas de lanzamiento en las grandes superficies y de la proliferación de productos derivados e imitaciones necias. Igualmente la pottermanía está en un momento de auge, incrementando la histeria infantil y adulta, favoreciendo el consumo y generando un gran despliegue mediático vacuo. Un fenómeno comercial, un fenómeno sociológico, ¿un fenómeno literario?

Quizás haya una trampa en la necesidad misma de que algo tenga que valorarse como un fenómeno literario, de que una obra tenga que marcar un antes y un después, de que sea necesario dirimir si estos libros pasarán al panteón del canon literario o por el contrario naufragarán en los océanos de la cultura de masas. Se establecen records de ventas y se hacen cuadros de los libros más vendidos, ¿para qué?, ¿garantizan algo estos esfímeros trofeos? La calidad de un libro es independiente del número de sus lectores. Hay excelentes libros que se venden mucho, hay excelentes libros que se venden poco. Hay excelentes libros que han sido muy populares, hay excelentes libros que pasaron desapercibidos. ¿Dónde está el fenómeno literario?, ¿qué es un fenómeno literario?

Harry Potter y la Orden del Fénix es un buen libro. Encontramos en él un protagonista sólido y coherente que nos atrapa, cuya fuerza radica en su necesidad y constante lucha por descubrir su pasado. El mundo narrativo creado por Rowling es convicente, desarrolla hasta el detalle los personajes, seres imaginarios y objetos cotidianos que habitan en él. Igualmente, hace uso del legado mítico y de recursos de la tradición literaria. Efectivamente, el argumento de cada título puede reducirse a un esquema común: Harry tiene que enfrentarse, por un lado, a la soledad y a las sospechas que recaen sobre él, por otro, a su terrible enemigo, Voldemort. Para ello cuenta con sus habilidades mágicas y con un grupo de incondicionales amigos. En cada ocasión, Harry triunfa en la batalla, pero estos enfrentamientos aún no son definitivos. Ahora bien, esta reiteración argumental no es un defecto. Por el contrario, pese a que atisbamos la estructura, se mantiene el suspenso y la emoción.

Harry encarna el drama vital propio del adolescente. Enfrentado a la autoridad, la rebeldía y el mal humor caracterizan al personaje en la quinta entrega. Potter sigue siendo inmaduro sentimentalmente, lo cual se expresa tanto en los conflictos que tiene con sus amigos como en la forma torpe de tratar a la chica que le gusta. La Orden del Fénix nos aclara nuevos elementos del pasado, nos permite experimentar los hechos del presente y atisbar indicios de lo que le deparará el futuro al joven mago. Vamos encajando nuevas piezas en el rompecabezas que no nos brindan una imagen global de la epopeya: son indicios de regiones que permanecen en la oscuridad y que no conoceremos hasta la culminación de la saga, para lo que aún faltan otros dos libros.

Vale la pena leer Harry Potter, descubrir que detrás de tanto ruido se esconde una obra literaria con méritos propios. Poco importa si se hace el próximo 21 de febrero o dentro de algunos años, cuando ya haya pasado tanto fenómeno, tanta polémica, y nuevamente Shakespeare vuelva a ser más famoso que J. K. Rowling.


Los records de Harry
Nadie vende tanto como Harry. Con los títulos anteriores de la sa-ga había dejado atrás a Stephen King, Tom Clancy o John Gris-ham. Este nuevo volumen se ha convertido en el libro más vendido de la historia en un menor período de tiempo. De La orden del Fénix se vendieron en EE. UU. cinco millones de ejemplares el primer fin de semana; en Gran Bretaña, dos millones el primer día (a razón de 23 ejemplares por segundo). Antes de que se publicara la librería virtual Amazon.com tenía ya reservadas un millón de copias. En Inglaterra los periódicos tenían tanta prisa por ser los primeros en reseñar el libro que el que finalmente se llevó el gato al agua, The Guardian, repartió la lectura entre seis personas... Mientras, en Australia ochocientas personas se subían a un tren reconvertido en el expreso de Hogwarts para participar en un examen de conocimientos potterianos. De esta entrega se han vendido ya en el mundo catorce millones de ejemplares. Los volúmenes anteriores de Potter llevan vendidos siete millones de ejemplares en castellano. En España La orden del Fénix (que pesa más de un kilo, mil ciento catorce gramos, para ser exactos), estará en las librerías a las diez de la mañana del próximo sábado. Se han hecho tres versiones distintas de la traducción: una para España, otra para los países del Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) y otra para el resto de América Latina y EE. UU. La tirada inicial es de 950.000 ejemplares. Y aún quedan más records por batir: claro que, con magia, cualquiera, dirán los envidiosos...