Arturo Pérez-Reverte posa en la exposición 'Fotografías de guerra 1974-1985'. Foto: Jeosm

Arturo Pérez-Reverte posa en la exposición 'Fotografías de guerra 1974-1985'. Foto: Jeosm

Letras

Pérez-Reverte, recuerdos de la guerra: "Queríamos cortar la digestión de la gente"

El escritor y académico ha presentado en el Ateneo de Madrid el libro 'Enviado especial' y una exposición de fotografías de su experiencia como corresponsal en distintos conflictos.

Más información: Arturo Pérez-Reverte: "Las editoriales piden libros a cualquier famoso. Lo bueno se asfixia entre tanta basura"

Publicada
Actualizada

Antes se mutilaban cuerpos en las guerras y allí había un periodista para dejar constancia de la barbarie humana. Hoy se sigue haciendo, claro, pero lo que ahora se mutilan son las imágenes crudas para no herir sensibilidades. "Es la guerra, gilipollas", piensa el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) cuando advierte reacciones que ponen de manifiesto la deriva pacata que ha tomado el mundo.

En unos tiempos donde la norma es poner el grito en el cielo por las artimañas que emplean los gobernantes para escamotearnos la verdad, Pérez-Reverte señala al espectador. Lo que más escama al creador del capitán Alatriste es que "el público ya no quiere que le enseñes la verdad". Por tanto, asegura, "es tan culpable como los medios".

Lo ha dicho este miércoles en el Ateneo de Madrid, en el marco de la presentación del libro Enviado especial. Una biografía de guerra (Alfaguara), que recoge sus crónicas y reportajes acerca de los conflictos bélicos que cubrió como reportero durante veintiún años, entre los 70 y los 80.

Acto seguido, se inauguraba en las mismas instalaciones del Ateneo la exposición Fotografías de guerra 1974-1985, que podrá visitarse del 6 al 31 de mayo. Enmarcada en PHotoESPAÑA 2026, es una selección de instantáneas tomadas por el propio escritor que datan su experiencia como corresponsal en las guerras más cruentas del último tercio del siglo XX: Mostar, Sarajevo, Beirut, Malabo, Managua, Bucarest, Nairobi, El Aaiún, Bagdad, Luanda...

"Algunas fotos hoy no se publicarían porque son inadmisibles en el mundo actual. Molestan, son incómodas", ha aseverado Pérez-Reverte. "Incluso en la exposición han puesto más pequeñas las fotos más duras y aparecen arrumbadas en un rincón", ha añadido el escritor, convencido de que "ese mundo se ha terminado". No sabría decir si el de ahora es mejor o peor, pero sí lamenta que "la verdad ya no es fiable en la guerra".

Cubierta de 'Enviado especial' (Alfaguara)

Cubierta de 'Enviado especial' (Alfaguara)

Entonces "había un contacto más fiable con la verdad", ha relatado, mientras que ahora "se graba con la cámara en un casco de un soldado. Ahora la imagen incluso puede ser manipulada". Nada que ver con los años en que, acompañado por sus fieles José Luis Márquez –cámara al que convirtió en protagonista de Territorio comanche– o el reportero de TVE Miguel de la Fuente, presentes en el acto junto a Alfonso Armada, también compañero de batallas, se jugaba la vida para registrar las entrañas del horror.

"Queríamos remover conciencias, conmocionar, cortar la digestión al espectador", ha dicho. Aquello implicaba una danza demasiado arrimada con la muerte. En no pocas ocasiones sintieron que la vida se esfumaba. Una vez incluso se despidió con un abrazo de su compañero Paco Custodio, que lo ha acompañado en la mesa esta mañana. Aquella camaradería los convirtió para siempre en "hermanos de sangre".

¿Si sintió miedo? Por supuesto. Pero "lo peligroso era el pánico", ha dicho. Con todo, "a un periodista que lo matan en la guerra no lo asesinan, es un accidente profesional. Decir que lo asesinan es rebajarlo de categoría, es insultarlo". Aunque pueda parecer una ironía, fue precisamente la defensa de su integridad profesional la que le llevó a sobornar a policías, entre otros delitos cuya comisión se justificaba en el propósito de informar, ha argüido.

A ningún lector fiel de Pérez-Reverte se le escapa la relevancia que tiene en su obra narrativa su experiencia como reportero de guerra. "Mis lectores encontrarán en este libro el origen de todo", ha dicho. En efecto, en él están las claves de toda su obra. "La guerra es como la vida", considera el escritor, y por tanto de ella se desprenden los grandes temas de la literatura, que son los que atañen a la condición humana. La crueldad, la venganza, pero también el honor, la dignidad.

Pilar Reyes, directora literaria de Alfaguara; Arturo Pérez-Reverte, escritor y académico; y Paco Custodio, exreportero de guerra

Pilar Reyes, directora literaria de Alfaguara; Arturo Pérez-Reverte, escritor y académico; y Paco Custodio, exreportero de guerra

Aunque su caso es el del escritor determinado por la experiencia extrema, resulta crucial que transitara por ella pertrechado de lecturas. En los tiempos muertos, "había gente que se quedaba mirando la pared mientras fumaba un cigarro. Yo leía porque así el horror era más soportable". Las historias de aquellos libros no distaban tanto de lo que Pérez-Reverte veía con sus propios ojos. "Fui a la guerra con una mirada educada", ha reflexionado. Después de todo, "valió la pena".