Image: Veinte años ya de Alatriste, ¡pardiez!

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Letras

Veinte años ya de Alatriste, ¡pardiez!

Arturo Pérez-Reverte celebra el vigésimo aniversario su aguerrido personaje con una edición recopilatoria de todas las novelas de la serie

El Cultural
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Ilustración del capitán Alatriste por Joan Mundet

Casi cuatro millones de ejemplares vendidos en España y la segunda película más cara de la historia del cine español. Son números apabullantes para un viejo soldado de los tercios de Flandes que sobrevive como espadachín a sueldo y al que sus hombres llaman "capitán" por respeto aunque no ostente tal grado. El personaje don Diego Alatriste ha cumplido 20 años y su creador, el periodista, escritor y académico Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), lo celebra con un volumen especial, Todo Alatriste (Alfaguara), que recopila todas las novelas de la serie: El capitán Alatriste (1996), Limpieza de sangre (1997), El sol de Breda (1998), El oro del rey (2000), El caballero del jubón amarillo (2003), Corsarios de Levante (2006) y El puente de los asesinos (2011).

Pérez-Reverte creó el personaje para explicar a su hija el complejo Siglo de Oro español, que algunos libros de texto despachan en unas pocas páginas. Así, Alatriste se ha convertido para miles de adolescentes y de adultos en el mejor cicerone de una época apasionante de la historia de España, marcada por el declive del imperio, las intrigas en la corte de Felipe IV, el oro de América, el poder omnímodo de la Inquisición, la prolongada guerra de Flandes, la rivalidad entre Quevedo y Góngora, el genio de Cervantes, el aclamado teatro de Lope de Vega y Calderón de la Barca, la pintura de Velázquez, las trifulcas tabernarias y las capas embozadas.

El autor de la serie recuerda con estas palabras el nacimiento de las aventuras de Alatriste: "Me atrajo siempre, desde niño, esa España fascinante y peligrosa del siglo XVII, de callejuelas estrechas y mal alumbradas, tabernas, burdeles y garitos de juego, corazón de un mundo en guerra, cuando Madrid era la capital del imperio más grande de la tierra. Una España arrogante y orgullosa donde la vida había que ganársela, a menudo, entre el brillo de dos aceros. Así que decidí, con ayuda de mi hija Carlota, que entonces tenía 12 años y colaboró con entusiasmo en el primer volumen, recrear semejante escenario en una serie de novelas que debieran tanto a los libros de Historia y a las relaciones de la época como a las novelas de aventuras que amé en mi infancia -Dumas, Féval, Sabatini, Salgari y tantos otros-. Constituyó un desafío y un trabajo muy divertido. Inventé un personaje y me puse a ello. Un individuo políticamente incorrecto, un viejo soldado de los tercios españoles, un asesino a sueldo que, sin embargo, mantiene el código de honor de ciertas actitudes y ciertas amistades".

Diego Alatriste en plena batalla a bordo de un galeón

El objetivo de Pérez-Reverte era "enseñar sin que se notara demasiado la intención didáctica los aspectos fundamentales de la historia, de la literatura, de la pintura, de la política, de la vida del XVII. De esa decisión habrían de nacer algunas características fundamentales del relato y también del lenguaje en el que está escrito: rescate de la vieja germanía y aroma clásico combinados con el intento de una eficacia narrativa adecuada para el lector del siglo XXI. Puesto que, hacia 1995, cuando empecé la serie, estaba ya muy avanzada en los planes de estudio la consigna del desmantelamiento cultural, incluida la ignorancia contumaz de la Historia y la Literatura españolas, se trataba de rescatarlas en lo posible, y ponerlas de nuevo a circular, contándolas a la manera de una novela de aventuras".

Desde el año 2000, el ilustrador Joan Mundet (Castellar del Vallès, 1956) ha sido el encargado de plasmar al estilo de los viejos grabados la mirada glauca, la nariz aguileña y el amplio bigote de Alatriste. "Creo que la mayoría de los escritores se forman imágenes mentales que luego utilizan para escribir la novela. En mi caso, ilustrar Alatriste consiste en intentar llegar a esas imágenes, pero a través de mi punto de vista. Hay veces que coincido con el autor, otras, supongo que la mayoría, no. Pero creo que ahí está el complemento de lo narrado en el libro. Ayudo con mi aportación al lector para llevarle de la mano a las diferentes vicisitudes de las novelas", explica el dibujante. Antes de dibujar a Alatriste, Mundet había creado un personaje llamado Capablanca, ambientado también en el siglo XVII. "Ahora el cómic se publica en Italia, o sea que el siglo de Oro en mayor o menor medida siempre ha estado en mi horizonte".

Viggo Mortensen (arriba) y Aitor Luna (abajo), caracterizados como el capitán Alatriste

En 2006, el rostro del capitán se encarnó en el de Viggo Mortensen, que protagonizó la adaptación cinematográfica de Agustín Díaz Yanes con un presupuesto de 24 millones de euros, el segundo más abultado del cine español tras Ágora, de Alejandro Amenábar. En 2015 el espadachín llegó también a la pequeña pantalla con una serie protagonizada por Aitor Luna y dirigida por Enrique Urbizu y Salvador Calvo cuya primera temporada se estrenó en Telecinco. Además, en todos estos años el personaje ha aparecido también en juegos de rol, sellos de correos, cómics y pequeñas piezas teatrales.

"Nunca esperé tanto, así que mi satisfacción es absoluta -escribe Pérez-Reverte-. Hasta se organizan visitas turísticas a las calles del Madrid de Alatriste. Y yo mismo, cuando paseo por esos antiguos barrios, no puedo evitar sentir que tras cualquier esquina aparece la delgada y taciturna silueta de mi amigo el capitán, ver brillar la espada de su mortal enemigo el italiano Gualterio Malatesta, escuchar el acento andaluz del pintor Velázquez, oír tras la tapia del corral del Príncipe o de la Cruz a los actores declamar versos de Lope de Vega o Calderón en representaciones teatrales que a veces terminan con estocadas, o entrar en cualquier taberna donde el poeta Quevedo compone versos entre pendencias, amoríos y botellas de vino. Borrar las fronteras entre realidad y ficción, y terminar no pudiendo diferenciar bien lo vivo de lo imaginado, resulta fuente de especial placer para cualquier autor. A fin de cuentas, para eso algunos escribimos novelas".