Oliver Laxe junto las técnicos de sonido Laia Casanova y Yasmina Praderas, ganadoras del Goya y nominadas al Oscar. Foto: EFE/Quique García.

Oliver Laxe junto las técnicos de sonido Laia Casanova y Yasmina Praderas, ganadoras del Goya y nominadas al Oscar. Foto: EFE/Quique García.

Cine

'Sirat', ignorada en los premios principales de los Goya: el camino al Oscar de Laxe se pone más escarpado

La película del cineasta gallego se alzó con seis galardones, pero no obtuvo ninguno en las "grandes" categorías, incluida mejor película y dirección, donde arrasó 'Los domingos'.

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A diferencia del año pasado, con el histórico ex aequo, en la gala de la 40ª edición de los Premios Goya no hubo grandes sorpresas. La victoria de Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, parecía tan clara que hasta RTVE programó la anterior película de la cineasta, Cinco lobitos, justo después de la retransmisión. Sin embargo, no fue esta la película que más Goya obtuvo, sino Sirat, de Oliver Laxe. El filme del cineasta gallego partía con 11 nominaciones y se llevó seis, mientras que Los domingos, con 13, se quedó en cinco.

La suerte parecía estar del lado de Laxe durante toda la gala, donde fue encadenando premio tras premio: música original (Kangding Ray), montaje (Cristóbal Fernández), sonido (Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas), dirección de producción (Oriol Maymó), fotografía (Mauro Herce) y dirección de arte (Laia Ateca Font). Pero al llegar a las categorías "grandes", su carrerilla se frenó en seco.

Muy distinto fue el caso de Los domingos, que abrió la noche con el Goya a mejor actriz de reparto para Nagore Aranburu, pero tuvo que esperar hasta el tramo final para alzarse como la verdadera triunfadora de la noche, obteniendo los premios, de mejor película, dirección, guion y actriz protagonista (Patricia López Arnaiz).

Algunos esperaban un reparto más equitativo de estas categorías, sobre todo el de mejor dirección para Laxe y su pesadilla rave por el desierto, pero el realizador no tuvo siquiera la oportunidad de subirse al escenario. Él mismo, durante una pequeña intervención en la gala, dijo que le encantaría ganar ese premio y "tener el cariño de sus compañeros".

Rigoberta Bandini, maestra de ceremonias, le respondió: "En redes se han escarnado contigo, pero ahora creo que lo más disruptivo que podemos hacer es cuidarte. ¿Me dejas que te abrace?". Ese abrazo fue, al final, el único cariño al que pudo aspirar Laxe anoche.

Otra de las grandes ausencias fue la nominación de Sergi López a mejor actor protagonista, ese padre que atraviesa un infierno para recuperar a su hija en Sirat. Aunque el Goya parecía tener desde el principio el nombre de José Ramón Soroiz, resultaba razonable pensar que el actor catalán, con una carrera muy internacional y cuatro nominaciones previas al premio, encontrara al menos un hueco entre los nominados.

Con todo, no se puede hablar de un desplante total de la Academia con Sirat. No deja de ser la película en la que confiaron para ir a los Oscar, por delante de Romería —a la que sí han dado la espalda en los Goya— y de Sorda, otra de las ganadoras de la noche. Cierto es que para Los domingos ya era demasiado tarde para entrar en esa carrera, pero resulta bastante probable que los académicos, sabiendo las reglas de Hollywood, se inclinarían antes por la espectacularidad visual de Sirat, mucho más exportable que cualquier intimismo.

No se equivocaron, el filme de Laxe está nominado a mejor película internacional y a mejor sonido. Si bien la primera categoría parece casi perdida, con rivales de la talla de Valor sentimental (ganadora del Goya a mejor película europea) o El agente secreto; en la de sonido, con la nominación histórica de un equipo formado íntegramente por tres mujeres por primera vez, todavía se vislumbra algo de esperanza.

Esta doble nominación no es un hito inédito, películas como Hable con ella, de Pedro Almodóvar, ya habían firmado un doblete e, irónicamente, fue su guion el que acabó ganando el Oscar mientras se quedaba sin premio en los Goya. El camino de Sirat hacia la estatuilla puede que sea más empinado, pero sí sirve para confirmar a la película, que cuenta con el respaldo de Agustín Almodóvar en la producción, dentro de esa corta lista de películas que han logrado colarse en los Oscar y convertirse en fenómeno por sí mismas.

Pase lo que pase el próximo 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles, Oliver Laxe ya ha conseguido algo igual de difícil: tener a la industria estadounidense mirando de frente hacia el cine español.