Restaurantes

Narciso, la clásica brasserie francesa del barrio de Chamberí

Con un concepto de cocina non-stop, Narciso, la brasserie de Mario Valles se posiciona como un espacio único para disfrutar de una propuesta diferente cada hora del día.

Primero fue Hortensio y después, al tiempo llegaba Narciso. Así, el chef colombiano Mario Valles, aterrizaba en Madrid para afianzar sendas propuestas en la zona de Almagro. 

Pero, ¿quién es Mario Valles?

Mario iba para judoka profesional -participó en las Olimpiadas de Atenas y Pekín en 2004 y 2008-, pero tras una importante lesión durante su carrera, aprovechó el tiempo de baja para realizar cursos de cocina y repostería. Y aquello le empezó a gustar. Y mucho. Tras abandonar una prometedora carrera en el Judo, continuó con su formación en la escuela de Paul Bocuse, para después pasar por cocinas como las de Terence Conran en Londres o en la Maison Blanche de París. 

En 2014 regresa a España, hace un stage en el Celler de Can Roca y termina trabajando en el restaurante Rodero. Para más tarde, cumplir su sueño, abrir su propio restaurante. Y así llego Hortensio, un restaurante donde la cocina es un guiño constante al clasicismo francés. Una vez afianzado el proyecto, en noviembre de 2016, Valles abrió en la misma calle, Narciso, una versión más casual de lo que conocemos por una brasserie. 

Narciso, la brasserie clásica de Madrid

Pocos metros separan Narciso del primer restaurante de Valles. Esta brasserie clásica consigue traer a la capital el ambiente distinguido, aunque de forma casual, de los cafés parisinos y centroeuropeos de principios del siglo XX. Donde además, gracias a un horario extenso -abre de 8 de la mañana a 2 de la madrugada-, permite que sea el lugar idóneo para desayunar, comer, disfrutar de una cena tranquila o tomar las primeras copas de la noche. 

Y todo allí parece trasladarnos a cualquier coqueto restaurante de la ciudad de la luz. Desde las lámparas propias de la belle époque que decoran el local, los manteles de cuadros azules y blancos, los ventanales, cuadros y sofás forrados en terciopelo turquesa. El interior se divide en tres salones diferenciados y además, cuenta con una terraza cubierta en plena calle de Almagro, ideal para cualquier época del año porque está climatizada y dispone de aspersores de agua para los días calurosos.

La cocina de Narciso, desde el desayuno hasta las copas

Valles ha demostrado su dominio de las técnicas francesas más refinadas, con un profundo respeto por la temporalidad y la utilización de buen producto, sin olvidar de añadir a su propuesta tintes viajeros y creativos. 

Así, a la manera de las brasseries clásicas, han creado diferentes cartas para distintos momentos de consumo durante todo el día. Los desayunos de Narciso son imprescindibles. Están pensados para todos los gustos y para pedirlos, bien estructurados en un menú, bien a la carta.

No faltan bollería francesa como el croissant o los pan au chocolat, churros o porras haciendo un guiño a Madrid, tostadas de jamón ibérico o salmón ahumado, huevos al gusto y propuestas más contundentes como la tortilla con callos, unos huevos fritos con morcilla de Burgos o los clásicos huevos Benedictine. 

Todo ello acompañado de buen café y zumos cold press detox, como el de manzana, apio y jengibre o el de espinaca, manzana y naranja. 

Los desayunos dan pie al picoteo o la comida, con dos cartas diferenciadas en las que mandan recetas francesas y otras con sabores viajeros. En su carta estructurada en base a diferentes propuestas, destacan platos 'del huerto' como su burratina con tomates variados y un pesto rúcula o una refrescante ensalada de endivias, queso gorgonzola y vinagreta de mostaza.

Si queremos optar por opciones de cuchara, ahora en su carta apuestan por las cremas, como la de calabaza y jengibre o la de tomate con pollo marinado.

Lo bueno de la carta de Narciso, es precisamente su versatilidad, porque en un mismo restaurante aúna propuestas de diferentes partes del mundo. En su apartado 'de aquí' son ya famosas sus cremosísimas croquetas de jamón o platos clásicos como unas albóndigas con champiñones.

Si queremos viajar con el paladar, debemos centrarnos en sus platos 'de allí'. En este apartado, ya se han convertido en clásicos sus tacos de atún o los de solomillo picante, haciendo honor a la cocina mexicana pero servidos en un taco crujiente. No faltan unos tequeños con salsa agridulce, un par de platos de pasta, como los raviolis de pera y salsa de queso azul o los tallarines Narciso y hasta una pizza. 

En el apartado 'del mar', conviene probar sus mejillones, que pueden prepararse con salsa thai -un curry verde suave- o cocinados de forma clásica con tomate o vino. El punto francés de su carta, lo ponen platos como el solomillo de vaca austriaca con salsa París o la dorada con salsa grenoblesa, que demuestran el increíble dominio de Valles por las recetas clásicas del país galo. 

Narciso presenta en su carta sendas creaciones de su hermano mayor. Así, entre los platos que han tomado de Hortensio, se puede encontrar un fantástico huevo mollet con guisantes y brócoli o el clásico steak tartar de solomillo, con galleta de parmesano y acompañado de patatas fritas.

Pollo picantón, tataki de atún con salsa ponzu, chipirones rellenos con morcilla, arroz negro con calamares y langostinos... y así hasta una buena selección de platos preparados con excelentes materias primas. 

¿Y de postre? Conviene también recordar la presencia de postres clásicos locales y foráneos, como la tatin de manzana o el souffle de chocolate, así como un merengón con almendras garrapiñadas y crema inglesa -típico de su Colombia natal- o una refrescante mousse de maracuyá.  

El final perfecto lo pone su acertada oferta de coctelería, firmada por Fernando López, que prepara bebidas clásicas con un twist de modernidad.