Confieso que de pequeña no me entusiasmaban nada las lentejas y siempre les ponía mala cara. Lo cierto es que me sentaban fatal y les tenía bastante manía. Afortunadamente, siendo algo más mayor, descubrí que la culpa de mi malestar no era de las pobres lentejas que, como legumbres, son las menos indigestas de todas y además están bien buenas, sino de todos los acompañamientos con los que las guisaba mi madre, que si el jamoncito, que si la panceta, que si la morcilla, que si el chorizo, que si un huevo duro no vaya a ser que te quedes con hambre… y claro, luego hacían falta tres días para digerir semejante festín.

Hacer lentejas es la cosa más fácil del mundo, básicamente lo que hay que hacer es poner todos los ingredientes en una olla, cubrir de agua y cocerlo todo junto hasta que las lentejas estén tiernas, pero para que no se diga, vamos a contarlo paso a paso como siempre.

  • Lo primero que hemos de hacer es poner las lentejas a remojo en agua. Como donde yo vivo el agua es muy blanda no necesito dejarlas mucho tiempo y resulta suficiente con dejarlas en agua mientras preparo el resto de hortalizas.
  • Lavamos el resto de vegetales, pelamos los que sea necesario, quitamos las puntas y los hilos laterales de las judías verdes y los cortamos todos en trocitos pequeños.
  • Escurrimos las lentejas, las enjuagamos bajo un chorro de agua fría y las ponemos en una cacerola amplia. Ponemos también el resto de las verduras excepto los guisantes (que al ser congelados basta con echarlos unos 10 minutos antes de terminar la cocción) y las espinacas, el diente de ajo aplastado, el AOVE y el pimentón.
  • Echamos agua fría hasta que cubra unos 5 cm, agregamos las espinacas (lo hacemos en este momento porque las espinacas abultan mucho y si las ponemos antes es más difícil controlar el nivel del agua), tapamos la cacerola dejando una rendija abierta (ver foto) y encendemos el fuego a tope hasta que rompa a hervir. Cuando esté hirviendo, destapamos y bajamos el fuego al 2/12 (debe ser lo justo para mantener un hervor ligero, a mí me basta con dejarlo casi al mínimo porque utilizo una cocotte que guarda muy bien el calor, si se usa otro tipo de cacerola es posible que haya que mantenerla a fuego un poco más alto).
  • El tiempo de cocción va a depender del tipo de agua, en mi caso en unos 50-55 minutos están listas, así que cuando llevan 45 minutos añado la sal y los guisantes y cuando ya veo que están tiernas, pruebo y, si es necesario, rectifico de sal.
  • Como en casa me miran mal si las lentejas no llevan “chicha” lo que hago es cocer en otra olla un par de chorizos para que suelten parte de la grasa y a la hora de comer los pongo en un plato aparte para que se sirvan los que quieran.

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Así que hoy os traemos mi receta favorita de lentejas, apta para los estómagos más delicados y para los metabolismos lentos, porque estas de hoy son unas lentejas a la jardinera, vegetarianas (o no, eso ya lo decidís vosotros, porque os vamos a dar las dos opciones) y sin riesgo de que se queden pegadas a las cartucheras, que todo hay que tenerlo en cuenta.

Como en casi todas las recetas del recetario clásico, la calidad de la materia prima es fundamental y el resultado será mucho mejor si usamos unas buenas lentejas castellanas en vez de unas que vete tú a saber de dónde vienen y que ya a simple vista parece como si estuviesen rotas o medio despellejadas.

Tratándose de legumbres, otra cosa muy importante a tener en cuenta es el agua que vamos a utilizar para cocinarlas, pues los tiempos de remojo y de cocción pueden variar bastante dependiendo de la dureza del agua de nuestra localidad. Para que no haya contratiempos debemos echar un vistazo a los tiempos de cocción que se indican en el paquete y así tendremos una idea del tiempo necesario en nuestra localidad. Para saber si el agua de tu zona es dura o blanda no dejes de leer este post.

Así que venga, vamos a preparar los ingredientes y a ponernos manos a la obra 🙂

Preparación de Lentejas a la jardinera

Resultado

Vale, lleva tiempo hacerlas, pero lo que es trabajo no dan ninguno, que mientras están cociéndose se puede estar a otras cosas. Además, como casi todos los platos de cuchara, al día siguiente están aún más ricas, por lo que es receta perfecta para un lunes si las dejamos que se hagan el domingo por la tarde.

Se les puede añadir una patata cortada en dados o un puñado de arroz, y el caldo quedará más espeso, pero yo no suelo hacerlo a no ser que esté segura de que se van a consumir en el día ya que estos ingredientes no llevan bien lo de los recalentamientos y mucho menos la congelación.

Si queréis darles un toque especial podéis jugar con vuestras especias favoritas, aunque os digo desde ya que las que mejor le van son el comino y las mezclas de curry, así que si os gustan estos sabores no dudéis en usarlo para vuestras lentejas.

Tiempo: 1 hora 10 minutos pero depende del tipo de agua de cocción

Dificultad: 1/5

Digestión: 2/5

Coste: 3 € para 4-5 raciones