Carne

Pollo asado sin grasa, receta paso a paso

Receta facilísima con explicación detallada y fotografías de cada unos de los pasos a seguir para preparar un pollo asado sin grasa.

Cuando se piensa en cocinar algo sin grasa, no sé por qué, lo único que le pasa a uno por la cabeza son platos aburridos de comida cocida en agua o en comida reseca cocinada a la plancha, cuando lo cierto es que se pueden hacer platos ricos y saludables con muy poca o nada de grasa que son realmente deliciosos y tan apetecibles como sus versiones grasientas.

Ingredientes

  • Pollo, 4 cuartos traseros
  • Zumo de manzana, 700 ml (*)
  • Sal
  • Pimienta

Esta receta que os traigo hoy de pollo asado sin grasa, que os confieso que ahora viendo las fotos me está entrando un hambre que no os podéis imaginar bien podría llamarse pollo cocido en zumo de manzana, porque no es más que eso, pero el resultado estoy segura de que entrará con facilidad en los primeros puestos de la lista de pollos asados más ricos que hayáis probado nunca. ¿La dificultad? Inexistente, hasta a un niño pequeño le daría la risa.

Preparación del Pollo asado sin grasa

Preparamos el pollo retirándole todas las pieles y cualquier trocito de grasa visible y lo troceamos separando los muslitos de los contramuslos.

Ponemos el zumo de manzana en una cacerola -si tenéis una cocotte, será perfecta- y lo ponemos a calentar a fuego medio (7/12) con la tapa puesta durante 2 o 3 minutos, salpimentamos los trozos de pollo y los añadimos a la olla cuando el zumo esté a punto de hervir. Si os gusta que se note la sal en la comida, podéis añadir una pizca de sal al zumo, pero sin pasarse porque se va a reducir mucho y podría quedar muy salado.

Tapamos la olla, bajamos un poco el fuego (4/12) y lo dejamos cocer durante 30 minutos dando la vuelta a los trozos en mitad de la cocción. Pasados los 30 minutos el zumo ya empezará a tener un color dorado muy apetecible.

Subimos un poco el fuego (6-7/12) -para que se mantenga el “chup-chup”- y dejamos cocer media hora más con la olla destapada dando la vuelta a los trozos de vez en cuando para que se reduzca el zumo y espese. Durante los últimos 15 minutos hay que vigilar a menudo porque si se queda sin líquido se acabaría pegando.

Podemos servir los trozos con algunas hierbas aromáticas como perejil o cebollino picado y la salsa reducida aparte.

Resultado

Creo que las imágenes hablan por sí solas, un pollo que hemos cocinado sin una gota de aceite pero que gracias a los azúcares naturales que contiene el zumo de manzana se nos ha caramelizado de una forma increíble y,en el fondo, no deja de ser un pollo cocido al que solo le hemos puesto sal y pimienta.

Si no os gusta la manzana, no os preocupéis, aunque la salsa tiene un toque dulzón no es como comer manzana cruda ni mucho menos.

Espero que lo probéis y me contéis, porque está de chuparse los dedos.