La abuela Felisa y mis patatas a la importacia

La abuela Felisa y mis patatas a la importacia Mer Bonilla

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Felisa, abuela cocinera: "Las patatas más sabrosas no son las fritas, mejor con 2 huevos y esta mezcla de ajo y perejil"

Solo una abuela puede conseguir que un simple picoteo se convierta en un plato completo para mojar pan.

Más información: Toñi, abuela cocinera: "Las patatas fritas más buenas no llevan solo sal, mejor con ajo, perejil y un chorro de vinagre"

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Si piensas que las patatas fritas son lo mejor del mundo y no hay patatas guisadas que las superen, quédate, porque esta receta es para ti.

Las patatas a la importancia son la prueba fehaciente de que este humilde tubérculo es capaz de hacer méritos para ser el protagonista absoluto de un plato que está para chuparse los dedos.

La receta, compartida en TikTok por It's Elvira (@elvirapadeal), viene de Felisa, una abuela castellana, que no ha dudado en prepararla mientras su nieta iba grabando todo el proceso.

El truco: fríe primero y guisa después

Para empezar, las patatas a la importancia se rebozan antes de freírlas, así que la receta promete desde el minuto uno. Ese paso tiene como fin recubrir la patata con una costra dorada y crujiente por fuera, todavía cruda por dentro, que aguanta sin deshacerse los veinte minutos que pasa después sumergida en la salsa.

Es en esa segunda cocción, tapada y a fuego lento, donde la patata absorbe los sabores del guiso, y donde el almidón del interior termina de espesar una salsa adictiva.

El resultado no tiene nada que ver con unas patatas fritas. Aunque por fuera conserva los matices tostados de la fritura, por dentro queda cremosa y con mucho más sabor.

De guarnición humilde a plato de domingo

Pocos platos son tan buen ejemplo de cómo un ingrediente humilde puede convertirse en protagonista como las patatas a la importancia, una receta muy ligada a la cocina tradicional de Castilla y León y especialmente asociada a Palencia.

Su auge llegó durante los años de posguerra, cuando la patata era uno de los alimentos más accesibles y habituales en las casas. Con pocos recursos, la cocina popular encontró la manera de convertirla en un plato digno de fechas señaladas.

De ahí vendría precisamente su llamativo nombre. La patata dejaba de ser un simple acompañamiento para recibir toda la atención del plato y ocupar el lugar principal en la mesa.

En torno al origen de la denominación circula también una historia que apunta a Emilia Pardo Bazán como responsable del bautizo. Sin embargo, la receta no aparece en ninguno de sus recetarios publicados, por lo que, más que como un hecho probado, conviene tomarlo como una de esas leyendas que acompañan a la cocina tradicional.

Ingredientes para hacer patatas a la importancia

Para las patatas

  • Patatas, 1 kg, 4 patatas grandes
  • Sal, al gusto
  • Huevos, 2 ud, para rebozar
  • Harina de trigo, 100 g, para rebozar
  • Aceite de oliva suave, cantidad suficiente
  • Laurel, 2 hojas

Para la majada

  • Ajo, 3 dientes
  • Perejil fresco, 1 puñado
  • Pan, 1 rebanada

Para la salsa

  • Cebolla, ½ ud
  • Coñac, ½ vaso
  • Agua, cantidad necesaria

Paso 1

Pelamos y cortamos las patatas en rodajas gordas, de unos 2 cm de grosor. Las salamos y las dejamos reposar 5 minutos para que suelten el agua; después las secamos bien con papel de cocina.

Paso 2

Pasamos cada rodaja por harina, sacudimos el exceso y la pasamos por el huevo batido. A continuación, las freímos en abundante aceite de oliva bien caliente hasta que estén doradas por fuera. En este paso no buscamos que se cocinen por dentro.

Paso 3

Las vamos reservando en una cazuela aparte según las vamos sacando de la sartén, y reservamos el resto del huevo batido que sobre.

Paso 4

Mientras se van friendo las patatas, majamos en un mortero los ajos, el perejil y el pan frito hasta obtener una pasta homogénea. Añadimos un chorrito de agua para que ligue bien.

Paso 5

En una pequeña cantidad del aceite de freír las patatas, ya colado, pochamos la cebolla picada a fuego suave hasta que esté blandita y transparente. Añadimos el coñac y medio vaso de agua, y removemos.

Paso 6

Mezclamos el huevo sobrante del rebozado con un poco más de agua y lo incorporamos a la cazuela sin dejar de remover, hasta notar que la salsa empieza a espesar.

Paso 7

Incorporamos el majado y las hojas de laurel. Dejamos que hierva a fuego vivo hasta que haga chup-chup y se evapore el alcohol. Añadimos otro vaso de agua, ajustamos el punto de sal y esperamos a que rompa a hervir.

Paso 8

Vertemos el contenido de la sartén sobre las patatas reservadas en la cazuela. Tapamos y cocinamos a fuego medio-bajo unos 20 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y no ofrezcan resistencia al pincharlas con un tenedor.

@elvirapadeal Receta cortesía de La Felisa que te cura todos los males. Patatas a la importancia 💛. #abuelasdetiktok #patatas #recetastiktok #castillayleon #patatasalaimportancia #fyp #españa ♬ sonido original - It’s Elvira

Otros guisos de patatas para triunfar

La patata llegó a Europa desde América en el siglo XVI, pero en España tardó todavía mucho tiempo en hacerse un hueco en la mesa. No fue hasta finales del XVIII cuando empezó a extenderse de verdad, en buena medida como respuesta a épocas de escasez y hambre.

De ese pasado modesto nacieron muchas recetas pensadas para sacar el máximo partido a un ingrediente barato y abundante. Con pocos añadidos, cada territorio fue construyendo su propia manera de convertir la patata en un plato completo.

En La Rioja y Álava, por ejemplo, las patatas a la riojana se preparan con patatas cascadas que se guisan con chorizo y pimentón. Al romperlas en vez de cortarlas limpiamente con cuchillo, liberan más almidón y ayudan a espesar el guiso de forma natural mientras se cocinan a fuego lento.

En Andalucía, las patatas a lo pobre se cocinan con cebolla muy despacio en abundante aceite de oliva, casi como si se confitaran, y se rematan al final con ajo, perejil y un toque de vinagre.

Y en Ávila, las protagonistas son las patatas revolconas, que se cuecen y se machacan hasta hacer un puré grueso que se liga con un sofrito de ajo y pimentón de la Vera, y se corona con torreznos de panceta bien crujientes.