Jordi Cruz, chef, en un montaje de El Español
Jordi Cruz, chef: "Para que las fresas frescas duren más, el truco son 3 segundos en agua hirviendo y 1 baño de hielo"
Ya se empiezan a ver las primeras cajas de fresas del año en las fruterías y, con este truco, aguantan en casa varios días en perfectas condiciones.
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Las fresas y los fresones son frutas delicadas que aguantan frescas muy pocos días, por eso siempre nos recomiendan comprarlas muy frescas y consumirlas, a ser posible, el mismo día.
Además, es aconsejable evitar las cajas muy grandes en las que no estén todas las piezas a la vista, pues es fácil que lleguemos a casa con fresas cuyo único destino posible es el cubo de los desperdicios.
Aun así, comprar cierta cantidad suele compensar desde el punto de vista económico, pero solo si se aplica un método de conservación que permita que aguanten frescas y sin perder sus propiedades durante varios días, como el método que propone el chef Jordi Cruz en uno de sus últimos vídeos.
Para disminuir la velocidad a la que se van deteriorando las fresas, Jordi Cruz aplica un método que se conoce como termoterapia. Un proceso muy fácil de realizar en casa, muy rápido y muy barato, porque no necesitamos utilizar ningún tipo de producto como bicarbonato, vinagre o desinfectantes comerciales.
La técnica propuesta por el cocinero catalán consiste en sumergir las fresas durante 3 segundos en agua hirviendo "para eliminar moho, bacterias y demás que están en superficie", explica.
"En esos tres segundos hemos eliminado los bichos malos que nos joroban las fresas", continúa.
A continuación, se pasan las fresas a un baño de agua helada para que no se cuezan por efecto del calor residual y de ahí las llevaremos a un papel de cocina para eliminar la humedad.
Para guardarlas en la nevera, las colocaremos en un tupper forrado con papel de cocina.
¿Qué es la termoterapia para desinfectar frutas?
Es un método que, como su propio nombre indica, consiste en aplicar calor para eliminar o reducir la presencia de microorganismos patógenos y otros residuos indeseables presentes en la superficie de las frutas.
Se realiza exponiendo éstas a temperaturas controladas durante un tiempo determinado, ya sea mediante el uso de agua caliente, vapor, aire caliente o radiación infrarroja.
Este método de desinfección basado en el uso de temperatura resulta eficaz por varias razones:
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Elimina microorganismos patógenos. La principal causa de la putrefacción y la aparición de mohos en las frutas son estos microorganismos. El calor destruye bacterias y hongos presentes en la superficie de las frutas reduciendo el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.
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Actúa contra los residuos de pesticidas. Algunos compuestos químicos utilizados en la agricultura se descomponen o eliminan más fácilmente con el tratamiento térmico. A diferencia de otros tratamientos como el uso de productos químicos, la termoterapia no deja residuos peligrosos en los alimentos.
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Alarga la vida útil de las frutas. Al eliminarse gran parte de los microorganismos que aceleran la descomposición de las frutas se reduce la velocidad de deterioro haciendo que aguanten más tiempo en buenas condiciones.
Fresas que aguantan frescas más tiempo
Heinz Wuth, el cocinero chileno conocido en redes sociales como @soycienciaycocina, indica que aplicando termoterapia se puede conseguir que las fresas duren en la nevera más de siete días en perfectas condiciones, varios días más que si solo lavamos las fresas con agua.
En su caso, en vez de un baño rápido de 3 segundos en agua hirviendo, opta por sumergir la fruta durante 30 segundos en agua a 50-60 ºC.
Materiales necesarios
- Agua limpia
- Termómetro de cocina
- Recipiente grande
- Colador o escurridor
- Papel de cocina para secar
- Recipiente con tapa o papel film
Paso 1
Llenamos un recipiente grande con agua caliente limpia a una temperatura entre 50-60 °C. Lo ideal es usar un termómetro de cocina para asegurarnos de que la temperatura sea la correcta.
Paso 2
Colocamos las fresas en un colador y las sumergimos en el agua caliente durante 30 segundos. Este tiempo es suficiente para eliminar microorganismos sin dañar la textura de la fruta.
Paso 3
Sacamos las fresas del agua caliente y las colocamos inmediatamente bajo un chorro de agua fría o en un recipiente con agua y hielo durante 1 minuto para detener el efecto del calor y evitar que se ablanden.
Paso 4
Extendemos las fresas lo más escurridas posible sobre un papel de cocina absorbente y secamos completamente dando toquecitos con más papel de cocina. Es importante que no queden restos de humedad para evitar la aparición de moho.
Paso 5
Guardamos las fresas en un recipiente con tapa o tapado con papel film y lo guardamos en la nevera en la zona indicada para frutas y verduras.
Algunas ideas de postres ligeros con fresas
Las fresas son una fruta nutritiva y baja en calorías. Son ricas en vitamina C, un potente antioxidante que refuerza el sistema inmunológico, promueve la producción de colágeno y ayuda a la absorción del hierro, aunque hay que tener en cuenta que se aprovecha mejor cuando los alimentos no se someten a cocciones prolongadas.
También contienen fibra, que favorece la digestión, mejora la salud intestinal y nos da sensación de saciedad, por lo que son excelentes para quienes buscan controlar su peso. Aportan minerales como potasio y magnesio y están constituidas por agua en casi un 90 %, característica que las convierte en una deliciosa manera de mantenerse hidratados.
Aunque las fresas solas ya están riquísimas y son perfectas como postre, también pueden ser la base de otros postres ligeros y fáciles de hacer como los siguientes:
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Fresas con yogur, miel y frutos secos. Cortamos las fresas en rodajas y las mezclamos con yogur natural o griego sin azúcar. Endulzamos con un toque de miel y espolvoreamos unos frutos secos picados.
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Ensalada de fresas y menta. Una receta que tanto nos puede servir para un postre, como para un entrante. Aderezamos fresas frescas en rodajas con hojas de menta picadas y un chorrito de zumo de limón. Los más golosos, pueden añadir un poco de miel o edulcorante natural.
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Gelatina de fresas naturales. Trituramos fresas frescas con agua y edulcorante al gusto, colamos el zumo y lo mezclamos con gelatina sin sabor previamente hidratada siguiendo las instrucciones del paquete. Vertemos la mezcla en moldes y refrigeramos hasta que cuaje.
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Sorbete de fresas casero. Congelamos fresas previamente lavadas y sin sus hojas. Cuando queramos disfrutar de nuestro sorbete, usando un robot de cocina, las trituramos con unas gotas de zumo de limón y edulcorante al gusto hasta obtener una textura cremosa. Servimos inmediatamente o guardamos nuestro sorbete en el congelador unos minutos para que adquiera una consistencia más sólida.
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Tostadas integrales con fresas y ricotta. Untamos una rebanada de pan integral con queso ricotta o cualquier otro queso para untar bajo en grasas tipo queso cottage o queso fresco batido, colocamos rodajas de fresas encima y terminamos con un toque de miel y algunas semillas de chía para dar un toque crujiente.
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Brochetas de fresas y chocolate negro. Ensartamos fresas en palillos de brocheta y las sumergimos parcialmente en chocolate negro fundido (mínimo 70 % cacao). Dejamos enfriar hasta que el chocolate endurezca.
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Pudín de chía con fresas. Mezclamos semillas de chía con leche vegetal -a mí me encanta la de almendra- y un poco de edulcorante, dejamos reposar en la nevera durante al menos 4 horas hasta que espese. Servimos con fresas frescas en trozos y un toque de canela.
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Batido de fresas y plátano. Aunque es de sobra conocido por todos, este clásico no podía no estar en esta lista porque siempre es un éxito. Para prepararlo solo tenemos que triturar fresas con plátano, leche (o bebida vegetal) y un poco de esencia de vainilla. El resultado es un batido muy cremoso, natural y sin necesidad de añadir azúcar ni grasas.